VETERINARIO CUBANO SOBREVIVIÓ AL ATAQUE DE UN LEÓN EN EL ZOOLÓGICO DE CIEGO DE ÁVILA REVELA LAS SECUELAS QUE LE DEJÓ EL INCIDENTE
Un veterinario cubano contó cómo sobrevivió al ataque de un león que casi le costó la vida en el zoológico provincial de Ciego de Ávila y que le dejó lesiones permanentes. Eduardo Antonio González Hernández relató que tenía 23 años cuando ocurrió el incidente, poco después de graduarse como médico veterinario, y que desde entonces ha tenido que enfrentar una larga recuperación física y emocional.
La historia fue difundida por Radio Sancti Spíritus en una entrevista que generó numerosas reacciones en redes sociales. Según el testimonio del joven, el ataque ocurrió cuando entró a un área donde se encontraba el animal sin haber sido advertido previamente de que el león había sido liberado dentro del recinto.
Qué ocurrió durante el ataque del león en Ciego de Ávila
De acuerdo con el relato de Eduardo, el cuidador del animal había soltado al león dentro de una zona cerrada, pero esa información no llegó a todos los trabajadores del lugar. Cuando el veterinario intentó abrir una puerta del área, el animal ya estaba esperando al otro lado.
El león mordió su muslo derecho con tal fuerza que provocó una fractura del fémur en tres partes. Eduardo describió el momento como un golpe extremadamente fuerte y explicó que pensó que no lograría salir con vida del recinto.
Para liberarse, el joven reaccionó instintivamente y golpeó los ojos del animal hasta que el león retrocedió. Luego logró arrastrarse fuera del área y activar la alarma para pedir ayuda.
“Yo lo primero que pensé fue que no iba a salir de ahí”, explicó durante la entrevista, al recordar los primeros segundos después del ataque.
Una recuperación marcada por complicaciones médicas
El peligro no terminó con la mordida. Según contó Eduardo, la lesión sufrió una infección severa que retrasó la intervención quirúrgica. El veterinario aseguró que cuando finalmente fue operado los médicos extrajeron una gran cantidad de pus acumulado en la zona afectada.
El joven explicó que sufrió dos paros cardíacos y permaneció durante meses bajo atención médica intensiva. Después del alta, pasó alrededor de ocho meses utilizando silla de ruedas antes de recuperar movilidad mediante un proceso de fisioterapia.
Las consecuencias todavía permanecen: una cojera en la pierna derecha, implantes metálicos en el hueso y un dolor constante que forma parte de su vida diaria.
El vínculo entre el veterinario y el animal que casi le quitó la vida
Uno de los aspectos más llamativos del testimonio fue la reacción emocional de Eduardo después del ataque. El joven explicó que no sentía odio hacia el león y que comprendía que el animal actuó siguiendo su naturaleza.
El veterinario aseguró que nunca quiso causarle daño, pero que en ese momento tuvo que defender su propia vida. Durante el enfrentamiento, el león perdió uno de sus ojos.
“Era su forma de defenderse y yo usé mi forma de defenderme”, afirmó Eduardo al explicar cómo vivió aquel momento.
A pesar de la experiencia traumática, aseguró que no abandonó su profesión. Dos años después del incidente, tras mudarse a Sancti Spíritus, consiguió trabajo nuevamente como veterinario y continuó vinculado al cuidado de animales salvajes.
“No tengo miedo a los leones como tal, pero respeto sí”, explicó al recordar que estuvo cerca de morir.
El caso reabre el debate sobre las condiciones de los zoológicos cubanos
El testimonio del veterinario ocurre en un contexto de preocupación sobre las condiciones de algunos zoológicos en Cuba. En agosto, autoridades de Las Tunas reconocieron como “inadmisible” un incidente en el que un león mató a otro ejemplar después de un período prolongado sin recibir carne, según información divulgada por medios oficiales.
Además, el propio zoológico de Ciego de Ávila, donde ocurrió el ataque contra Eduardo, recibió posteriormente al león conocido como “Panchito”, trasladado desde otra instalación tras denuncias sobre su estado de abandono.
Aunque el relato del veterinario no permite determinar por sí solo responsabilidades administrativas, sus declaraciones han generado preguntas sobre los protocolos de seguridad, comunicación entre trabajadores y condiciones de manejo de animales salvajes en cautiverio.
Una segunda oportunidad para seguir trabajando con animales
Eduardo González Hernández aseguró que, pese a las secuelas físicas y al recuerdo del ataque, continúa sintiendo pasión por su profesión.
Para él, la experiencia no significó alejarse de los animales salvajes, sino reforzar el respeto hacia ellos.
“La vida me dio una segunda oportunidad para seguir en lo que me gusta”, concluyó.
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