UN BOLÍGRAFO POR MÁS DE 15 MIL PESOS EN UN PHOTOSERVICE EN CUBA: CUESTA CASI CINCO SALARIOS MÍNIMOS
Un bolígrafo LAMY de 15.387,50 pesos en Cuba se convirtió en el centro de una publicación de Little Lo La, quien relató con humor su visita a un Fotoservice marcado por un apagón y por una escena que terminó llamándole aún más la atención: el precio de un bolígrafo expuesto en una vitrina.
La fotografía compartida muestra el artículo dentro de un estuche de la marca alemana LAMY, con una etiqueta claramente visible de 15.387,50 CUP. La cifra resulta especialmente llamativa porque equivale a casi cinco salarios mínimos mensuales en Cuba, tomando como referencia los 3.210 pesos establecidos oficialmente desde julio de 2026.
Un bolígrafo LAMY de 15.387,50 pesos en Cuba
Por su diseño metálico, el cuerpo estriado y el tipo de estuche, el producto fotografiado parece corresponder a un LAMY logo ballpoint pen de acabado cepillado, posiblemente una variante de la línea 206.
LAMY comercializa oficialmente modelos de esa familia por alrededor de 20 dólares en Estados Unidos, mientras distribuidores especializados ofrecen versiones similares por precios cercanos a los 16 dólares.
Eso permite establecer una diferencia importante: no se trata de un bolígrafo desechable o genérico de bajo costo. Es un instrumento de escritura metálico de una marca alemana reconocida. Sin embargo, tampoco es un artículo de lujo de cientos de dólares, lo que hace todavía más llamativo su precio en moneda nacional cubana.

Casi cinco salarios mínimos
El salario mínimo nacional fue fijado en 3.210 CUP mensuales a partir de julio de 2026.
Comparado con esa cifra, el bolígrafo de 15.387,50 CUP representa aproximadamente 4,8 salarios mínimos completos, o cerca del 479% del ingreso mínimo mensual.
Dicho de otra manera, un trabajador que cobre exactamente el salario mínimo tendría que destinar prácticamente cinco meses completos de ingresos para comprar ese único artículo, sin gastar nada en alimentos, transporte, electricidad, medicamentos, aseo o cualquier otro servicio básico.
La comparación no demuestra por sí sola que exista un margen comercial abusivo, porque no se conocen los costos de importación, distribución, transporte ni las condiciones bajo las cuales llegó el producto al establecimiento. Pero sí permite medir el impacto del precio frente al poder adquisitivo de una persona que cobre en CUP.
Del apagón al “bolígrafo de la República”
Little Lo La contó que había entrado al Fotoservice con la intención de realizar un servicio fotográfico, pero el establecimiento se encontraba sin electricidad. Una trabajadora le pidió paciencia porque llevaba varias horas esperando que regresara el servicio.
Mientras recorría el local, la cubana comenzó a observar otros artículos expuestos y convirtió la espera en una sátira sobre la vida cotidiana en la Isla, mencionando problemas relacionados con gas, café, aceite, agua y apagones.
Cuando vio el bolígrafo y su precio, llevó la ironía al extremo. Lo presentó como si se tratara de un objeto extraordinario, capaz de “sincronizar” las termoeléctricas, evitar nuevas caídas del Sistema Eléctrico Nacional y prácticamente cambiar el destino del país.
El tono de la publicación es claramente humorístico. No se trata de una afirmación literal, sino de una forma de subrayar el contraste entre el valor del objeto y la capacidad de compra de buena parte de la población.
La pregunta que cerró la historia
Después de descubrir la etiqueta, Little Lo La relató que se dirigió a la trabajadora y preguntó, en tono irónico, cuánto le terminaría costando entonces una simple foto de carné.
La fuerza de la publicación está precisamente en esa comparación entre un producto cotidiano y un ingreso mensual. El bolígrafo deja de ser solo un objeto expuesto en una vitrina y se convierte en una forma de ilustrar cómo determinados precios pueden resultar difíciles de asimilar para quienes dependen de salarios en pesos.
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