TURISMO CUBANO TOCA FONDO: GOBIERNO RECONOCE CIERRE DEL 73% DE LAS INSTALACIONES HOTELERAS
La crisis del turismo cubano ha alcanzado una dimensión que ya obliga al propio Gobierno a reconocer la paralización de buena parte de su infraestructura hotelera. El primer ministro Manuel Marrero Cruz informó ante la Asamblea Nacional que el 73% de las instalaciones hoteleras del país permanece cerrado, mientras alrededor de 25.000 trabajadores se encuentran en situación de disponibilidad.
Las cifras exponen la profundidad del deterioro de un sector que durante décadas fue considerado estratégico para la entrada de divisas y que recibió fuertes inversiones estatales incluso mientras otros indicadores turísticos comenzaban a retroceder.
Hoteles cerrados en medio de una caída de visitantes
La paralización de instalaciones se produce en un escenario marcado por la caída de la demanda internacional y por las dificultades económicas y energéticas que atraviesa Cuba.
El Gobierno cubano ya había reconocido que el turismo se encontraba entre los sectores más golpeados y que las operaciones habían tenido que paralizarse en la mayoría de los polos turísticos.
La situación contrasta con la expansión de la capacidad hotelera impulsada durante años, cuando se continuaron construyendo establecimientos de alta categoría pese al debilitamiento progresivo de la ocupación.
Los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), divulgados en marzo, mostraron que la ocupación hotelera internacional cayó hasta el 18,9% en 2025, más de cuatro puntos porcentuales por debajo del año anterior.
Cuba recibió 1.810.663 turistas internacionales durante 2025, cerca de un 18% menos que en 2024 y el peor resultado desde comienzos de este siglo, excluyendo los años afectados por la pandemia.
25.000 trabajadores en disponibilidad
Uno de los efectos más directos de la paralización hotelera recae sobre los trabajadores.
De acuerdo con las cifras atribuidas a Marrero Cruz, alrededor de 25.000 empleados del sector se encuentran en disponibilidad, una situación asociada al cierre de buena parte de las instalaciones.
El impacto puede extenderse además a actividades vinculadas al turismo, como transporte, abastecimiento, gastronomía, excursiones y pequeños negocios que dependen del movimiento de viajeros.
La magnitud del cierre muestra una fuerte diferencia entre la infraestructura construida y la demanda turística que el país consigue captar actualmente.
Salida de grandes cadenas hoteleras
La crisis adquirió otra dimensión durante 2026 con la retirada de importantes operadores extranjeros.
Meliá Hotels International puso fin el 24 de julio a todos sus servicios de gestión y comercialización hotelera en Cuba, cerrando una presencia que se remontaba a 1990.
La compañía gestionaba una cartera de 34 establecimientos en la isla antes de completar su salida.
Iberostar también redujo significativamente su presencia. A comienzos de junio había dejado de operar y comercializar 12 hoteles, aunque entonces mantenía otros seis establecimientos abiertos. Posteriormente, medios europeos informaron del fin de sus operaciones hoteleras en Cuba.
El propio Gobierno cubano ha relacionado la situación del sector y la salida de cadenas internacionales con las sanciones estadounidenses y el endurecimiento de las restricciones económicas.
Al mismo tiempo, los datos de ocupación y visitantes muestran que la industria ya enfrentaba dificultades para aprovechar su extensa capacidad hotelera.
Una infraestructura muy por encima de la demanda
El problema no es únicamente cuántos hoteles permanecen cerrados, sino la distancia existente entre la capacidad creada durante años y la cantidad de viajeros que actualmente llegan al país.
Con una ocupación internacional inferior al 20% durante 2025 y nuevos retrocesos registrados en 2026, mantener abierta toda la infraestructura hotelera supone un desafío económico considerable.
La situación también vuelve a poner bajo escrutinio una política de inversiones que priorizó durante años la construcción hotelera mientras Cuba enfrentaba fuertes déficits de vivienda, energía, transporte y otros servicios básicos.
La reapertura sostenida de las instalaciones dependerá no solo de disponer de hoteles, sino de recuperar viajeros, conexiones aéreas, operadores internacionales y condiciones capaces de hacer competitivo nuevamente al destino cubano.
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