RÉGIMEN TOMA CARTAS EN EL PRECIO DEL ACEITE DE COCINA Y COMIENZA A PONER NUEVAMENTE TOPES: «SE APLICARÁN MULTAS Y DECOMISOS»
El gobierno municipal de Guantánamo estableció un valor de referencia de 2.200 pesos cubanos por unidad para la venta minorista de aceite comestible, una medida que las autoridades aseguran que no constituye un nuevo tope de precios, aunque contempla sanciones para quienes comercialicen el producto por encima de esa cifra.
La decisión fue comunicada por el Consejo de la Administración Municipal de Guantánamo tras recibir quejas de consumidores por el aumento del precio del aceite en el mercado y realizar una evaluación sobre los costos asociados a la comercialización.
El anuncio, sin embargo, abrió interrogantes entre comerciantes y consumidores debido a la diferencia entre la explicación oficial y las consecuencias anunciadas. Aunque el gobierno local insiste en que se trata de una “referencia económica” y no de un precio máximo obligatorio, advierte que aplicará medidas contra quienes incumplan la disposición.
Un precio que no sería un tope, pero tendría sanciones
En el comunicado oficial, las autoridades explicaron que los 2.200 pesos no representan un precio topado, sino el resultado de un análisis de costos y gastos vinculados a la venta del producto.
“Se aclara que no se trata de un precio topado, sino del resultado de la evaluación económica realizada sobre los costos y gastos de comercialización”, indicó la administración municipal.
No obstante, el propio documento señala que se reforzarán las acciones de control y que los vendedores que incumplan podrían enfrentar multas, decomisos, venta forzosa del producto o incluso la suspensión temporal de sus establecimientos por hasta tres meses.
La contradicción principal radica en que, si un comerciante vende el aceite por encima de los 2.200 pesos y recibe sanciones por ello, en la práctica ese valor funcionaría como un límite máximo, aunque oficialmente sea presentado como una referencia.
Falta de detalles sobre el aceite incluido en la medida
El comunicado municipal no especifica qué tipo de aceite corresponde al valor anunciado, ni el tamaño del envase, la marca o el volumen del producto.
Esta falta de precisión genera dudas sobre si el precio aplica a una botella de 900 mililitros, una de un litro u otra presentación diferente.
El aceite refinado de soya en envases pequeños es uno de los productos más habituales en el comercio informal cubano, donde los precios han aumentado como consecuencia de la escasez, la inflación y las dificultades de abastecimiento.
La medida llega tras cambios en la política de precios
La decisión de Guantánamo ocurre después de que el Ministerio de Finanzas y Precios eliminara los controles máximos generales sobre varios productos alimenticios mediante la Resolución 150/2026, una norma que dejó sin efecto regulaciones anteriores que fijaban límites para artículos como aceite, pollo troceado, leche en polvo, pastas alimenticias y salchichas.
El cambio formaba parte de una política orientada a modificar la forma en que se regulan determinados precios y otorgar mayor participación a empresas y administraciones territoriales.
Sin embargo, la disposición municipal de Guantánamo vuelve a introducir un mecanismo basado en una cifra de referencia acompañada de medidas de control.
Contraste con declaraciones de Díaz-Canel
La decisión también contrasta con declaraciones anteriores del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, quien había reconocido que los controles generales de precios no habían logrado contener la inflación y que habían generado problemas como desaparición de productos, mercados ilegales y distorsiones económicas.
“Por eso no vamos a seguir topando precios de manera general”, afirmó Díaz-Canel en ese contexto.
El caso de Guantánamo plantea nuevamente el debate sobre cómo las autoridades intentan controlar el aumento del costo de vida en medio de una inflación persistente y una crisis de abastecimiento que afecta a los consumidores cubanos.
Por ahora, la medida municipal no establece con claridad cómo se calcularán los costos de los vendedores ni qué criterios utilizarán los inspectores para determinar un supuesto incumplimiento.
Una posible referencia para otros territorios
La decisión adoptada en Guantánamo podría convertirse en un modelo para otras administraciones locales que enfrentan reclamos ciudadanos por el aumento del precio de alimentos básicos.
Sin embargo, las dudas sobre la aplicación práctica de la medida permanecen abiertas: si el precio de 2.200 pesos es solo una orientación económica o si, en la práctica, terminará funcionando como un nuevo control oficial.
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