ASÍ FUNCIONA LA RED DE «DESVÍOS ILEGALES» DE ELECTRICIDAD EN LA HABANA PARA BENEFICIAR NEGOCIOS PRIVADOS Y VIVIENDAS DE DIRIGENTES
Mientras miles de familias en La Habana enfrentan apagones prolongados, algunas denuncias ciudadanas señalan que determinados negocios privados habrían mantenido el servicio eléctrico mediante conexiones irregulares o supuestos acuerdos con trabajadores del sistema eléctrico.
Las acusaciones, difundidas por vecinos de varios municipios habaneros, apuntan a presuntas manipulaciones de circuitos para favorecer a comercios particulares durante una crisis energética marcada por la falta de combustible y las limitaciones del sistema electroenergético cubano.
Denuncias de vecinos por supuestos privilegios eléctricos
Durante meses, residentes de zonas como Calabazar, en el municipio Boyeros, así como Guanabacoa, San Miguel del Padrón y Diez de Octubre, han expresado en redes sociales y espacios comunitarios su inconformidad por diferencias en el acceso a la electricidad.
Según los testimonios recogidos en las denuncias, mientras viviendas cercanas permanecen durante largas jornadas sin corriente, algunos establecimientos privados continúan operando con refrigeradores, equipos de climatización y otros sistemas eléctricos activos.
Algunos vecinos aseguran que detrás de estas diferencias existirían pagos informales a trabajadores vinculados al sistema eléctrico para modificar circuitos o garantizar suministro a determinados negocios.
Estas afirmaciones no han sido verificadas de manera independiente en todos los casos, pero forman parte de un creciente malestar ciudadano relacionado con la distribución del servicio durante los apagones.
La Unión Eléctrica reconoció irregularidades en La Habana
La Unión Eléctrica (UNE) informó que abrió una investigación interna y un proceso penal contra trabajadores de la Empresa Eléctrica de La Habana por hechos ocurridos en Calabazar, Boyeros.
De acuerdo con la información difundida por la empresa estatal, algunos empleados habrían manipulado el servicio eléctrico y desviado carga hacia establecimientos privados a cambio de beneficios económicos e insumos.
El reconocimiento oficial de estas irregularidades confirmó la existencia de al menos un caso investigado, aunque no establece que todas las denuncias realizadas por ciudadanos en otros barrios respondan al mismo patrón.
El impacto de los apagones en hogares y negocios
La crisis energética cubana ha golpeado tanto a los consumidores residenciales como a los trabajadores por cuenta propia y empresarios privados.
Para restaurantes, cafeterías, minimercados y otros negocios que dependen de refrigeración, la falta de electricidad representa pérdidas por productos dañados y dificultades para mantener las operaciones.
Sin embargo, algunos residentes consideran que resolver esos problemas mediante conexiones privilegiadas profundiza la desigualdad en medio de una crisis donde muchas familias enfrentan dificultades para conservar alimentos, descansar durante las noches o atender a personas vulnerables.
“Cuando cruzas la calle y ves un negocio con corriente mientras tu casa está apagada, la sensación es de injusticia”, expresó una vecina citada en una de las denuncias.
Protestas y reclamos de transparencia
El malestar también ha provocado enfrentamientos verbales entre vecinos y brigadas eléctricas en algunos puntos de La Habana, según testimonios publicados por medios independientes.
Una residente del área conocida como El Fanguito, en el municipio Plaza de la Revolución, aseguró que varios vecinos protestaron por presuntas manipulaciones del suministro eléctrico en su zona.
Según su relato, un vehículo habría llegado al área para realizar conexiones que dejaban sin servicio a determinados sectores mientras otros permanecían con electricidad.
CubaBajoLupa no ha podido verificar de manera independiente estas acusaciones específicas ni confirmar la identidad de los supuestos beneficiarios mencionados por la denunciante.
Una crisis que combina déficit energético y desconfianza ciudadana
El sistema eléctrico cubano atraviesa una etapa de elevada presión debido al deterioro de las termoeléctricas, las limitaciones de combustible y las frecuentes interrupciones del servicio.
En este contexto, cualquier señal de favoritismo o corrupción en la distribución del suministro puede aumentar la percepción de desigualdad entre quienes sufren los apagones y quienes logran mantener sus actividades con electricidad.
Las autoridades cubanas han reconocido problemas técnicos y operativos dentro del sistema energético, pero las denuncias sobre posibles manipulaciones locales abren otro frente: la confianza de la población en que la poca electricidad disponible sea distribuida de manera transparente.
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