Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN SE LIMPIA EL PECHO Y VUELVE A CULPAR AL EMBARGO DE EE.UU. POR LAS DOS RECIENTES CAÍDAS DEL SEN EN MENOS DE 24 HORAS

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla responsabilizó directamente a las sanciones de Estados Unidos por los nuevos colapsos del Sistema Electroenergético Nacional, en medio de una crisis que ha dejado a millones de personas sometidas a apagones prolongados y ha vuelto a paralizar servicios esenciales en la isla.

La declaración reaviva el enfrentamiento entre La Habana y Washington sobre las causas del desastre eléctrico. Mientras el Gobierno cubano presenta las restricciones estadounidenses como el principal obstáculo para importar combustible, piezas y financiamiento, funcionarios y figuras cercanas a la Administración estadounidense atribuyen la crisis al control estatal, la falta de inversión y décadas de deterioro estructural.

Bruno Rodríguez apunta al “cerco energético”

En una publicación en redes sociales, Rodríguez afirmó que las desconexiones del SEN son una consecuencia directa del embargo estadounidense, al que calificó de “genocida”.

El ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que las sanciones dificultan la compra de combustible, impiden adquirir componentes indispensables para las centrales y la red eléctrica, limitan la asistencia técnica internacional y restringen el acceso de Cuba al financiamiento.

La declaración llegó después de que el sistema eléctrico cubano sufriera dos desconexiones nacionales en menos de 24 horas. Con esos incidentes, el país acumulaba siete colapsos totales durante 2026, no seis: dos en marzo, tres en julio y dos a comienzos de agosto.

Durante la recuperación, numerosas zonas permanecieron durante horas o días sin servicio. Los apagones nacionales se sumaron a los cortes cotidianos provocados por el déficit de generación, las averías y la falta de combustible.

Una crisis con causas externas e internas

Las sanciones estadounidenses afectan la capacidad de Cuba para realizar operaciones financieras y energéticas internacionales. La interrupción del suministro venezolano durante 2026 agravó además la falta de combustible disponible para generar electricidad. Reuters informó que el flujo de petróleo y ayuda desde Venezuela quedó interrumpido después de la captura de Nicolás Maduro y del cambio político ocurrido en Caracas.

Sin embargo, reducir el problema exclusivamente al embargo dejaría fuera un componente esencial: el deterioro técnico del sistema cubano.

La red depende de termoeléctricas antiguas, con averías recurrentes y poca capacidad de reserva. Expertos consultados por medios internacionales han señalado que los fallos en la generación y transmisión responden también a años de inversión insuficiente, mantenimiento postergado y gestión deficiente.

El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional que algunas comunidades habían permanecido hasta 105 días sin electricidad. Esa admisión retrata una crisis que no comenzó con la última caída nacional ni se limita a los momentos en que todo el país queda desconectado.

Washington responde con un mensaje político

Joshua Treviño afirmó durante una entrevista en Fox News que “se podrían encender las luces mañana” si las autoridades cubanas renunciaran a su control político.

La frase fue difundida posteriormente por canales vinculados al Departamento de Estado, pero requiere una precisión importante: Treviño pertenece al America First Policy Institute, una organización privada, y no es presentado en las fuentes consultadas como funcionario del Departamento de Estado.

Su declaración fue una valoración política sobre la necesidad de un cambio de sistema, no una propuesta técnica capaz de garantizar el restablecimiento inmediato de la electricidad. Treviño también sostuvo que no existe un límite claro para el sufrimiento que, a su juicio, las autoridades cubanas están dispuestas a imponer a la población.

La disputa política no enciende las plantas

La discusión entre ambos gobiernos plantea una falsa elección cuando intenta reducir la crisis a una sola causa.

Las sanciones dificultan la obtención de combustible, créditos y tecnología. Al mismo tiempo, el deterioro de las plantas, las decisiones económicas internas y la ausencia de una modernización sostenida han dejado al SEN sin capacidad suficiente para resistir averías, oscilaciones o pérdidas repentinas de generación.

La responsabilidad política continúa disputándose entre La Habana y Washington, pero el costo inmediato lo pagan los cubanos: hogares sin refrigeración, comunidades sin agua, hospitales dependientes de generadores y familias que atraviesan jornadas enteras sin electricidad.

El sistema puede ser reconectado después de cada colapso. Lo que todavía no existe es una solución verificable que impida la siguiente caída.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.