RÉGIMEN RECIBE COMO HÉROES A DIPLOMÁTICOS EXPULSADOS DE REPÚBLICA DOMINICANA ACUSADOS DE ESPIONAJE
El Gobierno cubano recibió este miércoles en La Habana a los diplomáticos que tuvieron que abandonar República Dominicana y presentó su regreso como el resultado de una misión cumplida, mientras responsabilizó a Estados Unidos de la decisión adoptada por Santo Domingo. La ceremonia ocurrió, sin embargo, en medio de reportes periodísticos que vinculan la crisis diplomática con presuntas operaciones de vigilancia cubana durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2026.
El acto se celebró en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y estuvo encabezado por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y la viceministra Josefina Vidal. Granma confirmó que Cuba recibió a diez funcionarios y sus familiares, aunque las autoridades dominicanas habían informado inicialmente que la orden de salida alcanzaba a nueve integrantes de la misión diplomática.
CUBA HABLA DE “DEBER CUMPLIDO”
Josefina Vidal defendió públicamente a los funcionarios y sostuvo que habían desempeñado correctamente sus responsabilidades en República Dominicana. La posición oficial cubana es que la decisión de Santo Domingo fue injustificada y respondió a presiones de Washington dentro de lo que La Habana describe como una escalada estadounidense contra la Isla.
Uno de los funcionarios regresados, el vicecónsul Odín Ysla Hernández, fue todavía más lejos al presentar la salida como un motivo de orgullo y describirla como una especie de reconocimiento al trabajo realizado.
La versión cubana, sin embargo, no ha sido respaldada públicamente por el Gobierno dominicano. Santo Domingo no ha dicho que Estados Unidos ordenara o presionara para expulsar a los diplomáticos, y hasta ahora ha mantenido reserva sobre las razones concretas que motivaron la medida.
REPÚBLICA DOMINICANA NO HA EXPLICADO OFICIALMENTE LOS MOTIVOS
El Gobierno dominicano comunicó el 13 de agosto que nueve miembros de la misión cubana y sus familiares debían abandonar el país en un plazo de siete días. De acuerdo con Diario Libre, el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano adelantó que no ofrecería explicaciones adicionales sobre las causas.
La medida no afectó al embajador cubano ni significó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países. La embajada de Cuba en Santo Domingo siguió funcionando.
En términos jurídicos, un Estado puede exigir la salida de integrantes de una misión diplomática sin tener que publicar las pruebas o motivos que sustentan esa decisión. Precisamente por esa falta de explicación oficial, debe diferenciarse entre lo que República Dominicana confirmó y las informaciones que han surgido posteriormente sobre las actividades de agentes cubanos durante los Juegos.
INVESTIGACIÓN APUNTA A AGENTES CUBANOS INFILTRADOS EN LOS JUEGOS
Diario Libre publicó el 18 de agosto una investigación en la que asegura que organismos de seguridad dominicanos detectaron agentes cubanos infiltrados en instalaciones de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo con el objetivo de vigilar a deportistas cubanos y tratar de impedir deserciones.
Según ese medio, varios de los agentes habrían accedido a instalaciones deportivas sin las acreditaciones correspondientes y algunos llegaron a utilizar uniformes pertenecientes a delegaciones de otros países para aproximarse a los atletas sin levantar sospechas. La seguridad dominicana habría intervenido y retirado a varios de ellos de los recintos.
El reporte adquiere importancia porque durante los Juegos al menos cinco deportistas cubanos abandonaron la delegación, entre ellos atletas de canotaje, esgrima, béisbol y hockey sobre césped.
Pero existe una precisión fundamental: el Gobierno dominicano no ha confirmado públicamente que esas presuntas operaciones de vigilancia fueran la causa directa de la expulsión de los diplomáticos. Diario Libre tampoco pudo establecer si los agentes detectados en las instalaciones deportivas fueron detenidos o sometidos judicialmente.
DOS VERSIONES Y UNA PREGUNTA TODAVÍA ABIERTA
La Habana presenta el episodio como una decisión política injustificada impulsada desde Washington. Santo Domingo, en cambio, mantiene silencio sobre las razones específicas. Entre ambas posiciones aparece ahora una investigación periodística que describe actividades de seguridad cubana dentro de instalaciones deportivas dominicanas.
El acto celebrado en La Habana resulta significativo precisamente por esa ausencia de respuestas. Mientras el Gobierno cubano homenajea públicamente a los funcionarios y habla de “deber cumplido”, no ha respondido de forma específica a las informaciones sobre agentes cubanos presuntamente infiltrados durante los Juegos.
Hasta que República Dominicana revele sus motivos o aparezca documentación adicional, no es posible afirmar que las expulsiones fueran consecuencia directa de esos hechos. Lo que sí puede decirse es que la salida de los diplomáticos coincidió con un episodio de tensión en el que deserciones de atletas, denuncias de vigilancia y decisiones diplomáticas terminaron convergiendo en cuestión de semanas.
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