RÉGIMEN REACTIVA EMPRESA QUE PRODUCE HELADOS EN GUANTÁNAMO PERO AHORA SUS PRODUCTOS SOLO SE VENDERÁN EN DÓLARES
La venta de helado Anacaona en dólares en Guantánamo provocó una oleada de críticas después de que la Empresa de Productos Lácteos de la provincia anunciara en redes sociales la disponibilidad del producto en la tienda El Panchito.
El anuncio promocionaba el helado de chocolate como una opción “ideal para compartir en familia”, pero no informó el precio. La reacción de numerosos usuarios se concentró en una contradicción evidente: el producto pertenece a una empresa estatal, pero se comercializa en una moneda distinta a aquella en la que el Estado paga salarios y pensiones.
TRABAJADORES CUESTIONAN CÓMO PODRÁN COMPRARLO
La publicación fue recibida con sarcasmo, molestia y preguntas sobre quiénes constituyen realmente el público de esa oferta.
“Ya no sé si vivimos en Cuba o en Miami”, escribió la usuaria Isle Perales, en uno de los comentarios citados en el material proporcionado.
La médica Maydalis Quintana Creagh cuestionó cómo podrían adquirir el producto los trabajadores que reciben sus ingresos en moneda nacional y mediante tarjetas bancarias.
Su planteamiento pone el foco en el problema principal: aunque el helado haya sido producido en Cuba por una entidad estatal, su venta en dólares excluye automáticamente a quienes no reciben remesas, no poseen divisas o no tienen acceso a determinadas tarjetas.
CRÍTICAS AL DOBLE ESTÁNDAR MONETARIO
Otro de los comentarios más directos fue publicado por Katia Ortega Del Rio, quien cuestionó que a trabajadores por cuenta propia y mipymes se les exija facilitar pagos bancarios en moneda nacional, mientras empresas estatales comercializan parte de su oferta en dólares.
La crítica no se limita a un helado. Expone la creciente distancia entre los ingresos ordinarios de la población y los precios o monedas utilizados en determinados establecimientos estatales.
Alex Pardo resumió esa frustración preguntándose a quién le pagan en dólares en Cuba si cada vez aparecen más productos comercializados en esa divisa.
Hasta el momento, el anuncio citado no habría informado el precio del helado ni respondido públicamente las preguntas realizadas por los usuarios.
LOS APAGONES AÑADEN OTRA CONTRADICCIÓN
La publicación también generó dudas sobre la conservación del producto en medio de los cortes eléctricos que afectan a Guantánamo.
“¿Con qué corriente lo mantienen helado?”, preguntó Ailena Laurencio Pérez, quien ironizó sobre la posibilidad de que la oferta estuviera dirigida únicamente a personas con paneles solares, negocios o ingresos en dólares.
El comentario refleja una segunda dimensión del problema. No se trata solamente de pagar en divisas, sino de comercializar un producto que depende de refrigeración constante dentro de un territorio afectado por interrupciones del servicio eléctrico.
UNA OFERTA QUE EXCLUYE A LAS FAMILIAS SIN DIVISAS
La frase promocional sobre compartir el helado en familia fue especialmente criticada debido a que muchas familias no cuentan con acceso regular a dólares.
“Pobres niños: si no tienen USD no saben lo que es la vida y el disfrute de un rico helado”, escribió Daira Favier.
La reacción muestra cómo una publicación comercial aparentemente rutinaria puede convertirse en una denuncia social cuando el acceso a un producto cotidiano queda condicionado por la moneda disponible en cada hogar.
El material proporcionado señala que este no sería un episodio aislado. También menciona antecedentes de alimentos producidos por empresas estatales y destinados a comercios que operan en divisas, una práctica que ha alimentado críticas sobre la dolarización parcial de la oferta minorista.
El caso del helado Anacaona importa porque resume una fractura cada vez más visible: el Estado produce, fija la moneda de venta y paga los salarios, pero esas tres decisiones ya no parecen pertenecer al mismo sistema económico. Para el trabajador que cobra en pesos, el producto está en la vitrina, pero sigue estando fuera de su alcance.
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