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Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN REABRE LA FÁBRICA DE GALLETAS DE MATANZAS PERO ADVIERTE QUE AHORA EL PRECIO SUBE A MIL PESOS EL KILOGRAMO PARA SER RENTABLE

La fábrica de galletas del Combinado Yumurí, en Matanzas, vuelve a colocarse en el centro del debate económico después de anunciarse la recuperación de su producción y precios de hasta 1.000 pesos cubanos por kilogramo, según el reporte suministrado sobre la reapertura de la instalación. El regreso de las galletas ocurre mientras la empresa avanza en un proyecto de energía solar destinado a reducir su dependencia del deteriorado Sistema Electroenergético Nacional.

La información difundida establece un precio de 500 CUP para el paquete de 500 gramos y 1.000 CUP para el kilogramo. Un representante estatal atribuyó la actualización a la variación del costo de las materias primas en el mercado internacional y explicó que esos cambios obligan a elaborar nuevas fichas de costo. CubaBajoLupa no encontró, durante esta revisión, una publicación oficial accesible que permitiera comprobar independientemente esos dos precios concretos, por lo que los presentamos atribuidos al reporte original.

LA FÁBRICA DE GALLETAS DE MATANZAS APUESTA POR ENERGÍA SOLAR

Lo que sí está documentado por TV Yumurí es el proceso de transformación energética del combinado. El medio provincial informó recientemente que la fábrica proyecta instalar 256 paneles solares y que 96 ya habían llegado al emplazamiento cuando se publicó el reporte. El sistema fotovoltaico tendrá una potencia prevista de 220 kilovatios.

Según esa información, el proyecto persigue precisamente recuperar la elaboración de galletas mediante un cambio de matriz energética. La instalación está a cargo del Proyecto de Desarrollo Local Enerza, de Villa Clara, y forma parte de los intentos por mantener producciones estatales pese a las restricciones eléctricas que afectan de manera recurrente a Matanzas y al resto del país.

El caso muestra una paradoja significativa de la actual economía cubana: incluso producciones básicas necesitan incorporar soluciones propias de generación para funcionar con mayor continuidad, mientras los costos de materias primas siguen trasladándose a precios finales cada vez más difíciles de absorber para muchos consumidores.

POR QUÉ HABLAN DE UNA “FICHA DE COSTO”

La explicación ofrecida sobre la actualización del precio tiene una base económica concreta. En el sistema empresarial cubano, una ficha de costo incorpora elementos como materias primas, salarios, servicios, energía, depreciación y otros gastos asociados a la producción; esa estructura sirve posteriormente de referencia para la formación de precios.

Por tanto, que aumente el precio internacional de un ingrediente importado puede modificar el costo final. Sin embargo, el dato verdaderamente relevante para el consumidor no es únicamente que exista una ficha de costo, sino cuánto representan esos precios frente a sus ingresos reales y con qué frecuencia deberán reajustarse si continúan aumentando los insumos.

La distribución, según la información proporcionada, se realizaría mediante puntos de venta de pan en los consejos populares y contemplaría pagos electrónicos. También se mencionan producciones diferenciadas destinadas a la canasta básica y a determinados casos sociales o vulnerables, aunque no se especificaron cantidades, frecuencias de entrega ni precios para esas modalidades.

LAS REDES TERMINARON DISCUTIENDO OTRA COSA

La explicación oficial provocó reacciones en redes sociales, algunas de ellas burlonas y dirigidas a la apariencia física del funcionario que expuso los precios. Esos comentarios se viralizaron, pero la apariencia corporal de una persona no permite establecer qué acceso tiene a alimentos, cuál es su estado de salud ni cuánto comprende las dificultades económicas de la población.

El debate de fondo es otro: una empresa estatal anuncia la recuperación de una producción básica, pero el kilogramo de galletas aparece en el reporte a 1.000 CUP en una economía donde alimentación, transporte y otros gastos esenciales absorben una parte creciente de los ingresos familiares.

La verdadera pregunta, por tanto, no está en el físico de quien comunicó la medida, sino en si una producción recuperada puede convertirse también en una producción económicamente accesible para quienes dependen de salarios y pensiones en pesos cubanos.

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