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Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN QUIERE RESCATAR LOS DiTú PARA CONVERTIRLO EN UNA CADENA DE FRANQUICIAS EN CUBA PARA NEGOCIOS PRIVADOS

El Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) sostiene que Cuba tiene condiciones para desarrollar franquicias comerciales propias y extender marcas nacionales mediante un modelo replicable en distintas provincias. Como ejemplo, un asesor del organismo mencionó a la red de cafeterías DiTú, que durante años operó bajo una identidad, oferta y procedimientos similares en diferentes territorios.

La idea aparece dentro del nuevo marco comercial aprobado en 2026, que autoriza la creación de cadenas de tiendas, restaurantes y redes de gastronomía ligera, además de ampliar la participación de actores estatales, privados y extranjeros.

DITÚ COMO EJEMPLO DE FRANQUICIA CUBANA

Arturo Vázquez Hernández, asesor del MINCIN, explicó en el programa oficialista Cuadrando la Caja que una franquicia no se limita a importar una marca extranjera. Según el material proporcionado, puso como ejemplo a DiTú porque mantenía una identidad común y procedimientos similares en distintas provincias.

“Los DiTú tienen una marca, el DiTú de Granma era el mismo DiTú de Pinar del Río”, señaló el funcionario, quien sostuvo que detrás de esa uniformidad existe un modelo comercial que puede reproducirse.

La lógica coincide con una de las transformaciones económicas aprobadas en junio: el Eje 19 contempla la creación de cadenas de tiendas, restaurantes y redes de gastronomía ligera de marcas reconocidas, además de invitar franquicias extranjeras a invertir en Cuba.

EL NUEVO DECRETO ABRE LA PUERTA A CADENAS Y NUEVAS FORMAS DE GESTIÓN

El Decreto 167, publicado en la Gaceta Oficial No. 69 Ordinaria de 2026, regula el comercio mayorista y minorista, los servicios gastronómicos y otras actividades comerciales. La norma se aplica a personas naturales y jurídicas, cubanas o extranjeras, y forma parte de la reorganización del comercio interior.

El decreto también permite estructurar cadenas comerciales y reconoce un marco más amplio para la gestión de establecimientos, sin que ello implique necesariamente un cambio en la propiedad estatal de los inmuebles o activos.

Ese punto fue subrayado por Vázquez Hernández: según sus declaraciones, la apertura está pensada en términos de gestión, no de transferencia automática de propiedad.

EL GOBIERNO RECONOCE PROBLEMAS PROFUNDOS EN EL SECTOR

El discurso oficial sobre modernización llega acompañado de un reconocimiento poco habitual de las deficiencias existentes.

Vázquez Hernández admitió irregularidades relacionadas con “indisciplinas”, “chapucería” y malas prácticas tanto en entidades estatales como no estatales, según el material proporcionado.

También reconoció una de las mayores tensiones del comercio cubano actual: la pérdida de capacidad para vender productos de primera necesidad en pesos cubanos, en momentos en que amplios segmentos de la economía operan directa o indirectamente en divisas.

Ese contexto resulta clave para evaluar qué significa realmente hablar de nuevas franquicias en Cuba. Una marca uniforme puede mejorar imagen, organización y logística, pero no resuelve por sí sola problemas de abastecimiento, precios o poder adquisitivo.

LA REAPERTURA DE DITÚ EXPUSO ESA CONTRADICCIÓN

La reapertura de un DiTú en Sancti Spíritus durante julio mostró precisamente esa distancia entre el concepto comercial y la capacidad de compra de la población.

El establecimiento abrió con café expreso a 200 CUP, croquetas rellenas desde 1.000 CUP y una “Tabla DiTú” de 4.500 CUP, según imágenes del menú difundidas tras la reapertura.

El ejemplo resulta significativo porque el Gobierno presenta a DiTú como referencia de una posible franquicia nacional, pero su viabilidad económica dependerá menos del nombre de la marca que de los precios, el abastecimiento y la capacidad real de los consumidores para pagar.

FRANQUICIAS, PERO DENTRO DE UNA ECONOMÍA TODAVÍA MUY LIMITADA

Las 176 transformaciones aprobadas en junio buscan ampliar la participación de distintos actores económicos y flexibilizar el comercio, la gastronomía y los servicios. También contemplan mercados mayoristas, cadenas nacionales y participación extranjera.

La pregunta pendiente es si esas estructuras podrán convertirse en negocios sostenibles y accesibles o si terminarán reproduciendo el mismo problema que ya afecta a buena parte del comercio cubano: locales con precios alejados del ingreso medio y una oferta cada vez más vinculada a divisas.

La posibilidad de crear franquicias cubanas existe ahora dentro del nuevo marco comercial. Lo que todavía está por demostrar es si el modelo podrá funcionar con suficiente abastecimiento, precios competitivos y capacidad de consumo real.

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