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Cuba Bajo Lupa

OTRA TRAGEDIA EN EL SERVICIO MILITAR CUBANO: MUERE JOVEN DE 19 AÑOS, TRAS UNA DESCARGA ELÉCTRICA DE 33.000 VOLTIOS

Raudel Alejandro Guerra, un joven cubano de 19 años, murió el martes 13 de octubre de 2026 tras sufrir una descarga eléctrica mientras cumplía el Servicio Militar Obligatorio en Matanzas. La tragedia ocurrió, según denuncias familiares y reportes independientes, en una unidad militar situada en la zona de Cidra, municipio Unión de Reyes, y también habría dejado a otro recluta gravemente afectado.

La muerte del muchacho, natural del poblado de Navajas, en el municipio Pedro Betancourt, ha provocado consternación entre sus allegados y reabre el debate sobre la seguridad de los jóvenes incorporados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Mientras la familia lamenta la pérdida, continúan sin conocerse públicamente las circunstancias exactas del accidente ni las posibles responsabilidades institucionales.

UNA MADRE CONFIRMA LA MUERTE DE SU HIJO DURANTE EL SERVICIO MILITAR EN MATANZAS

La noticia comenzó a difundirse después de que Olguita Hernández Rojas, madre de Raudel, publicara varios mensajes en Facebook lamentando el fallecimiento de su hijo.

En una de sus publicaciones escribió: «EPD, RAUDEL ALEJANDRO GUERRA, te amo hijo mío». Posteriormente compartió otro mensaje en el que expresó el profundo dolor que le provocó perderlo y cuánto lo extrañaría.

Cuando algunas personas le preguntaron qué había ocurrido, la mujer respondió: «Lo mató la 33000 en la unidad».

La expresión fue interpretada en los reportes periodísticos como una referencia a una línea eléctrica de 33.000 voltios. Sin embargo, no se dispone de un informe técnico que permita verificar el voltaje exacto al que estuvo expuesto el joven o cómo se produjo el contacto con la instalación.

El testimonio materno constituye una fuente directa sobre la pérdida de Raudel, pero no reemplaza una investigación especializada que determine las condiciones de seguridad existentes en el lugar.

OTRO RECLUTA HABRÍA RESULTADO GRAVEMENTE HERIDO EN EL MISMO ACCIDENTE

El comunicador independiente Christian Arbolaez informó posteriormente que un segundo joven militar también habría sufrido las consecuencias del incidente eléctrico.

Según su publicación, el otro recluta se encontraba en estado muy grave cuando trascendió la noticia. Hasta ahora, no se han divulgado de manera verificable su identidad, el centro hospitalario donde estaría recibiendo atención ni su evolución médica.

Arbolaez también señaló que todavía no se conocen con precisión las circunstancias en que ocurrió el accidente. La ausencia de información sobre las actividades que realizaban los militares impide establecer si se trataba de una tarea asignada, una situación accidental ajena a sus funciones o alguna otra circunstancia.

Estas preguntas resultan esenciales para determinar qué medidas preventivas existían y si fueron cumplidas.

EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO EN CUBA ACUMULA DECENAS DE MUERTES DOCUMENTADAS

La muerte de Raudel ocurre pocas semanas después de la publicación de una investigación del medio independiente elTOQUE, titulada Morir en uniforme: los hijos que Cuba convirtió en soldados.

El trabajo documentó al menos 89 fallecimientos de jóvenes durante el Servicio Militar Activo entre 2016 y 2026, a partir de testimonios familiares, investigaciones periodísticas y registros independientes.

Los datos revelan un incremento significativo en los casos identificados durante los últimos años. Entre 2017 y 2021 se documentaron 15 muertes, mientras que entre 2022 y 2025 fueron registradas 70. Solo entre 2021 y 2022, el número anual de casos pasó de cinco a 19, un aumento del 280 %.

Entre las causas registradas figuran accidentes, suicidios, homicidios y otras circunstancias. No todas las muertes responden al mismo patrón, pero el conjunto plantea interrogantes sobre la protección de los reclutas y la transparencia institucional.

Otra investigación del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) identificó 97 muertes y desapariciones relacionadas con el servicio militar entre 2001 y la primavera de 2026, con una edad promedio de 18,7 años.

Estas cifras corresponden a estudios distintos, con períodos y metodologías diferentes, por lo que no deben sumarse ni presentarse como un único registro nacional.

SOLO OCHO DE 46 FAMILIAS CONSULTADAS CONOCÍAN DE UNA INVESTIGACIÓN OFICIAL

Uno de los hallazgos más preocupantes de la investigación de elTOQUE está relacionado con la información recibida por las familias después de perder a sus hijos.

De 46 familias consultadas, solamente ocho afirmaron conocer que se había realizado una investigación oficial. Ninguna consideró que los resultados hubieran esclarecido suficientemente las circunstancias de la muerte o determinado responsabilidades.

El abogado Raudiel Peña Barrios, de Cubalex, explicó a ese medio que cuando el Estado mantiene a una persona bajo su control, como sucede durante el servicio militar, adquiere obligaciones de protección sobre su vida, salud y seguridad.

Este principio adquiere especial relevancia en el caso de Raudel Alejandro Guerra porque la descarga eléctrica habría ocurrido dentro de una instalación militar, donde los jóvenes se encuentran sujetos a la autoridad y las normas de sus superiores.

¿QUIÉN RESPONDE POR LA MUERTE DE RAUDEL ALEJANDRO GUERRA?

La información conocida hasta el momento no permite determinar si existieron deficiencias de mantenimiento, incumplimientos de protocolos de seguridad o negligencia humana. Tampoco se ha podido comprobar mediante documentación oficial qué medidas fueron adoptadas después del accidente.

Sin embargo, la falta de esos datos no elimina la necesidad de una investigación exhaustiva. Resulta fundamental conocer las actividades que realizaba Raudel, cómo ocurrió la descarga, qué mecanismos de protección existían y qué atención recibieron ambos reclutas.

El Servicio Militar Obligatorio coloca a miles de jóvenes cubanos bajo responsabilidad directa de las instituciones armadas. Esa condición hace especialmente importante la rendición de cuentas cuando alguno muere o sufre lesiones graves mientras cumple sus obligaciones.

Para Olguita Hernández Rojas, la tragedia representa una pérdida irreparable. Para las familias cubanas cuyos hijos cumplen el servicio militar, el caso vuelve a plantear una preocupación legítima: qué garantías reales existen para que los jóvenes regresen con vida de las unidades donde el Estado los obliga a servir.

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