“NO TENÍA NI PARA COMPRAR EL ARROZ”: JUBILADO CUBANO RECIBE AYUDA TRAS QUEDARSE SIN DINERO MIENTRAS ESPERABA COBRAR SU PENSIÓN
Un jubilado cubano aseguró que no tenía dinero ni siquiera para comprar arroz mientras esperaba el pago de su pensión, según un video publicado en Facebook por Juan Luis Vasallo Palomo, conocido como “El Quijote Bayamés”. La escena vuelve a colocar en primer plano la precariedad que enfrentan numerosos adultos mayores en Cuba, donde el bajo poder adquisitivo de las jubilaciones se combina con problemas recurrentes para acceder al efectivo.
Vasallo Palomo visitó al anciano en su vivienda y le entregó una ayuda económica. Al recibirla, el hombre explicó que aún no le habían pagado donde habitualmente cobraba y que ya había agotado sus recursos para alimentarse. “No tenía ni para comprar el arroz de hoy”, afirmó.
JUBILADO CUBANO ESPERABA SU PENSIÓN SIN DINERO PARA COMER
El testimonio procede de una publicación en Facebook y CubaBajoLupa no ha podido verificar independientemente la identidad del jubilado, el lugar exacto donde ocurrió la escena ni la causa concreta del retraso en su pago.
Lo que sí puede comprobarse es que las dificultades para cobrar las pensiones no constituyen un fenómeno aislado. En agosto, por ejemplo, jubilados de Holguín denunciaron largas filas frente a bancos y la imposibilidad de cobrar mediante algunas oficinas de Correos porque el efectivo no había llegado.
La situación había alcanzado meses antes un reconocimiento oficial particularmente significativo en Granma. En junio, autoridades provinciales informaron que no habían conseguido reunir los más de 400 millones de pesos en efectivo necesarios para atender los pagos de más de 111.000 pensionados, lo que obligó a organizar desembolsos escalonados según la disponibilidad de dinero en las sucursales.
LAS PENSIONES AUMENTARON, PERO SIGUEN MUY LEJOS DEL COSTO DE VIDA
Existe un dato del material original que necesita una precisión importante: la pensión mínima no quedó fijada universalmente en 4.000 CUP en septiembre de 2025.
La Resolución 14/2025 estableció que las pensiones de hasta 2.472 pesos recibirían un incremento de 1.528 CUP. Por tanto, quienes cobraban la antigua pensión mínima de 1.528 pesos pasaron a recibir 3.056 CUP. Los pensionados que percibían entre 2.473 y 3.999 pesos sí fueron elevados hasta los 4.000 CUP.
La diferencia, sin embargo, no modifica el problema de fondo. Un estudio del economista Javier Pérez Capdevila publicado en 2026 por Horizonte Cubano, proyecto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, estimó en 96.060 CUP mensuales el costo de una canasta de necesidades básicas para una persona. Solo la alimentación representaría aproximadamente 70.070 pesos.
La comparación es contundente: incluso una pensión de 4.000 pesos cubriría apenas una pequeña fracción de ese cálculo.
UNA ENCUESTA RETRATA LA PRECARIEDAD DE LOS JUBILADOS
Una encuesta realizada entre septiembre y octubre de 2025 por la Asociación Sindical Independiente de Cuba y la Asociación Cubana de Trabajadores Autónomos y Emprendedores recogió respuestas de 506 personas mayores de 60 años.
El 99 % declaró que su pensión no cubría sus necesidades básicas y el 90,7 % afirmó continuar trabajando después de la edad oficial de retiro. Otro 97,8 % señaló que necesitaba buscar ingresos adicionales.
Los resultados pertenecen a una encuesta independiente y no deben interpretarse como un censo de todos los jubilados cubanos, pero aportan una fotografía preocupante de las condiciones de vida de los participantes.
UN PAÍS CADA VEZ MÁS ENVEJECIDO
La vulnerabilidad económica de los jubilados adquiere todavía mayor importancia por la transformación demográfica de Cuba.
Datos divulgados en agosto indican que al cierre de 2025 las personas de 60 años o más representaban el 26,7 % de la población cubana. Cuba cerró ese año con una población efectiva aproximada de 9,43 millones de habitantes y las defunciones duplicaron los nacimientos.
Eso significa que el país tiene cada vez más adultos mayores dependiendo de pensiones, servicios sanitarios y sistemas de asistencia en medio de una economía incapaz de garantizarles un poder adquisitivo suficiente.
El jubilado auxiliado por Vasallo Palomo representa una historia individual que no puede extrapolarse automáticamente a todos los pensionados. Pero su frase —no tener siquiera para comprar el arroz del día— resulta difícil de separar de un contexto en el que las propias cifras muestran una brecha enorme entre las pensiones y el costo real de cubrir las necesidades básicas.
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