EL EDIFICIO INCONCLUSO DE PLAYA LA BOCA: EL RÉGIMEN GASTÓ MILLONES EN LEVANTARLO, PERO UN ERROR FATAL DEL ARQUITECTO NO PERMITIÓ SU APERTURA
Quienes han visitado Playa La Boca, en Puerto Padre, Las Tunas, seguramente han visto una gran estructura de hormigón que parece detenida en el tiempo. El edificio, levantado muy cerca del litoral, fue concebido para sustituir una antigua instalación recreativa de la zona, pero quedó inconcluso y con los años terminó convirtiéndose en otro símbolo del abandono de obras que alguna vez fueron presentadas como proyectos para mejorar los servicios a la población.
La historia de esa construcción sobrevive principalmente en la memoria de vecinos y antiguos visitantes de La Boca. Los testimonios coinciden en que el proyecto debía recuperar, y ampliar, las funciones del antiguo Club de La Boca, un espacio de recreación que durante décadas formó parte de la vida de esta comunidad costera.
EL ANTIGUO CLUB DE LA BOCA ANTES DE LA NUEVA CONSTRUCCIÓN
La existencia de un club en Playa La Boca antes de 1959 no depende únicamente de la memoria oral. Un estudio sociocultural sobre la comunidad de Socucho y La Boca, publicado en la revista académica Didasc@lia, recoge que en los primeros años de poblamiento del área se construyó en La Boca un club perteneciente a una sociedad de personas con recursos de las zonas cercanas. El mismo trabajo menciona además bares y otros establecimientos que funcionaron en el asentamiento durante aquella etapa.
Vecinos recuerdan que el antiguo Club de La Boca disponía de un salón amplio con numerosas mesas para comer, área de cocina y un bar donde podían comprarse fiambres, comidas ligeras, refrescos y cerveza. También habría existido un espacio destinado al alquiler de ropa de baño para hombres y mujeres, acompañado de taquillas donde los bañistas podían guardar sus pertenencias.
Esos últimos detalles proceden de testimonios de residentes y personas que conocieron la instalación, y CubaBajoLupa no ha localizado documentación administrativa que permita reconstruir con precisión su distribución interna o identificar a todos sus antiguos propietarios.
UN INCENDIO Y EL PROYECTO DE UN NUEVO CLUB EN PLAYA LA BOCA
Según los relatos compartidos por residentes de la zona, el viejo club terminó destruido por un incendio y poco después comenzó a levantarse la gran estructura que todavía permanece junto a la playa. Los testimonios sitúan el inicio de las obras aproximadamente entre 1992 y 1993, aunque CubaBajoLupa no ha encontrado hasta ahora un documento oficial que permita establecer el año exacto.
El proyecto era mucho más ambicioso que la instalación anterior. Según quienes recuerdan aquellos planes, el nuevo edificio debía incluir restaurante, bar, taquillas para los bañistas y otros servicios recreativos. También se hablaba de utilizar la planta superior como espacio para actividades nocturnas o baile.
La idea, en principio, era dotar a una de las playas más conocidas de Puerto Padre de una instalación gastronómica y recreativa de mayor capacidad. La importancia de La Boca como espacio de veraneo está ampliamente documentada: durante años ha sido utilizada para actividades estivales, servicios gastronómicos y programas de recreación dirigidos a residentes de Las Tunas.
EL PROBLEMA DEL DESAGÜE QUE HABRÍA CONDENADO LA OBRA
Aquí aparece uno de los aspectos más llamativos de la historia y también uno de los que requiere mayor cautela periodística. Algunos vecinos aseguran que el proyecto comenzó a presentar dificultades porque no se habría calculado adecuadamente el sistema de evacuación de residuales teniendo en cuenta la altura del terreno y la cercanía del mar.
Según esos testimonios, el piso de la instalación quedó demasiado bajo respecto al nivel del mar y las mareas dificultaban el funcionamiento de un sistema convencional de desagüe. La solución planteada habría consistido en construir una laguna de oxidación con filtro biológico y bombeo, pero esa alternativa nunca llegó a ejecutarse.
Aunque CubaBajoLupa no ha localizado los planos del inmueble ni informes técnicos que permitan atribuir oficialmente la paralización a un error específico de arquitectos o ingenieros, el problema sanitario descrito resulta coherente con dificultades históricamente documentadas en esta zona. Un estudio sobre manejo costero señala que el asentamiento de La Boca ha sufrido falta de alcantarillado e infraestructura para el tratamiento de residuales, con impactos sobre el manto freático, la playa y el río Guaurabo.
EL PERÍODO ESPECIAL TERMINÓ DE ENTERRAR EL PROYECTO
Los testimonios no coinciden completamente sobre cuál fue la causa definitiva del abandono. Una versión atribuye el freno inicial a las deficiencias del proyecto hidráulico; otra sostiene que existía una solución técnica, pero que la llegada del Período Especial dejó sin recursos la inversión y terminó paralizándola.
Ambas explicaciones pueden incluso ser compatibles: una obra que ya necesitaba modificaciones adicionales habría quedado atrapada en el desplome económico de comienzos de los años noventa, cuando numerosas inversiones fueron suspendidas o quedaron sin terminar.
Lo que sí resulta visible décadas después es el resultado: la estructura nunca llegó a cumplir la función para la que fue concebida.
UNA RUINA FRENTE A UNA PLAYA CON HISTORIA
El contraste resulta todavía mayor por el potencial de Playa La Boca. La zona continúa siendo promocionada por sus aguas, su ambiente local y su cercanía a otros atractivos del municipio de Puerto Padre. Guías turísticas actuales incluso mencionan instalaciones y opciones de alojamiento próximas a la playa.
Sin embargo, aquella gran obra concebida para convertirse en uno de sus principales centros recreativos quedó sin terminar. Vecinos aseguran incluso que algunas partes del inmueble han sido ocupadas con el paso del tiempo, aunque CubaBajoLupa no ha podido comprobar oficialmente su situación jurídica actual.
La construcción permanece así como una especie de monumento involuntario a una época: un proyecto iniciado para sustituir un club desaparecido, afectado por problemas de planificación, atrapado por la crisis económica y finalmente abandonado sin que llegara a prestar los servicios para los que fue levantado.
Décadas después, sigue allí, frente al mar, deteriorándose lentamente y recordando cuánto puede durar en Cuba una obra provisionalmente paralizada cuando nadie vuelve a asumirla.
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