Ataúdes frágiles, puntillas expuestas, tumbas deterioradas y familias obligadas a llevar hasta las sábanas y los materiales para enterrar a sus muertos. Esa es la realidad que denuncian vecinos de Güines, en Mayabeque.
Lo que debería ser un momento de respeto, silencio y despedida se ha convertido, según varios testimonios, en otra experiencia de abandono y humillación.
Familias residentes en el municipio aseguran que los féretros disponibles en la funeraria local presentan una estructura extremadamente débil, sin revestimiento interior adecuado y, en algunos casos, con puntillas visibles.
🕯️ Los dolientes afirman que deben llevar sus propias sábanas para cubrir el interior del ataúd y manipularlo con extremo cuidado por miedo a que se rompa.

Ni siquiera en el último adiós el Estado garantiza condiciones mínimas.
Las denuncias también apuntan al Cementerio Municipal de Güines, donde vecinos describen tumbas deterioradas, maleza sin controlar y restos de madera que aparentemente pertenecerían a antiguos ataúdes.
Algunos testimonios aseguran haber visto incluso osamentas humanas expuestas.
Esa afirmación, por su extrema gravedad, requiere una investigación inmediata y transparente. No puede tratarse como un simple problema de mantenimiento ni quedar sepultada bajo el silencio institucional.
⚰️ A la falta de ataúdes dignos y al deterioro del cementerio se suma la escasez de materiales básicos para realizar los entierros.
Según las familias, en determinadas ocasiones son ellas mismas quienes deben conseguir marmolina u otros recursos para que los trabajadores puedan sellar correctamente las tapas de las tumbas.

La familia pone el dolor, pone las sábanas y ahora también tiene que poner los materiales del entierro.
La crisis económica y el desplome de los servicios públicos en Cuba han llegado prácticamente a todos los rincones de la vida cotidiana.
Falta comida. Falta corriente. Falta agua. Faltan medicinas. Y ahora, de acuerdo con estas denuncias, también falta dignidad para despedir a los muertos.
😔 Perder a un ser querido ya representa uno de los momentos más duros que puede atravesar una familia. Obligarla además a preocuparse por si el féretro se rompe o si la tumba puede cerrarse correctamente añade una carga cruel e innecesaria.
Hasta el momento, las autoridades locales no han ofrecido una explicación pública sobre estas denuncias.
Los residentes reclaman acciones urgentes para garantizar ataúdes seguros, condiciones sanitarias adecuadas, materiales suficientes y el mantenimiento digno del cementerio municipal.

