MODELO CUBANA REVELA CÓMO ES TRABAJAR PARA SHEIN EN CHINA: HASTA 80 CAMBIOS DE ROPA EN UNA JORNADA
La modelo y creadora de contenido cubana Carmen Rosa, conocida en redes como @conmenchu, mostró cómo transcurre una jornada de trabajo modelando para SHEIN en China, una experiencia que puede comenzar temprano en maquillaje y terminar después de decenas de cambios de vestuario. La joven reside en Guangzhou y ha compartido públicamente diferentes trabajos y campañas relacionados con la marca.
Lejos de limitarse a posar frente a una cámara con unas pocas prendas, Carmen Rosa describe jornadas que pueden incluir entre 60 y 80 cambios de ropa, diferentes escenarios y personajes que van desde una estudiante hasta producciones de moda más elaboradas. “Créanme que eso es mucho”, señaló al explicar el ritmo que puede alcanzar una sesión. Una publicación anterior de la propia creadora ya había descrito precisamente esa cifra de cambios durante su experiencia modelando para SHEIN en China.
Así es una jornada de Carmen Rosa modelando para SHEIN
Según su relato, el día suele comenzar temprano. Después de llegar al lugar de trabajo —con café incluido— pasa por maquillaje y estilismo antes de comenzar las fotografías. La cubana destaca el tamaño de las instalaciones y la variedad de locaciones disponibles para producir imágenes con estilos completamente diferentes.
Esa variedad, asegura, forma parte del atractivo del trabajo. En una misma jornada puede tocarle utilizar un disfraz, montar en una motocicleta, aparecer vestida como estudiante o participar en una sesión de moda convencional. Para Carmen Rosa, no saber exactamente qué tipo de producción encontrará ese día convierte el trabajo en “toda una aventura”.
Su cuenta de Instagram muestra que no se trata de una relación puntual con la moda. El perfil de @conmenchu se presenta como el de una creadora cubana, viajera y modelo radicada en Guangzhou, y existen publicaciones vinculadas a campañas y contenidos de SHEIN desde años anteriores.
Entre 60 y 80 cambios y sin una hora fija para terminar
La parte menos visible detrás de las fotografías es la exigencia física de las sesiones. Carmen Rosa explica que conoce la hora de entrada, pero no necesariamente cuándo terminará el trabajo. Entre maquillaje, fotografías, cambios de ropa y desplazamientos entre locaciones, las producciones pueden prolongarse durante horas.
Los modelos cuentan con una pausa para comer y descansar, pero completar hasta 80 conjuntos implica cambiarse repetidamente y regresar frente a la cámara casi de inmediato. Carmen Rosa también sostiene, basándose en su experiencia personal, que determinados equipos con los que ha trabajado buscan modelos de piel bronceada y que una complexión más corpulenta no necesariamente supone una desventaja.
Ese último punto debe entenderse como su experiencia dentro de determinados castings y producciones, y no como una política general de contratación de SHEIN.
SHEIN tiene una fuerte base productiva en China, pero su sede está en Singapur
Existe además una precisión importante sobre la empresa. Aunque SHEIN mantiene una enorme red de producción y proveedores en China, la compañía tiene actualmente su sede corporativa en Singapur, no en Guangzhou. La propia empresa señala que llega a consumidores de más de 150 países y que su cadena de suministro incluye producción en China, Brasil y Turquía.
China sigue teniendo, no obstante, un peso fundamental en sus operaciones. En su informe de sostenibilidad correspondiente a 2024, SHEIN informó haber realizado 4.288 auditorías presenciales a proveedores y subcontratistas radicados en China, que representaban alrededor del 95% de los productos de marca SHEIN según valor de compra.
Por eso Guangzhou continúa siendo un punto importante para producciones, proveedores y actividades vinculadas a la industria de moda que rodea a la compañía.
Una cubana abriéndose camino en la industria de la moda en China
Carmen Rosa resume su experiencia de forma positiva pese a las largas sesiones. Modelar en China y participar en trabajos para SHEIN, afirma, ha sido una de las experiencias profesionales más “gratificantes y retadoras” que ha tenido desde que vive en el país asiático.
Su caso ofrece además una mirada poco habitual para el público cubano: la de una emigrante que intenta abrirse espacio en una industria internacional desde China y muestra no solamente las fotografías terminadas, sino también el trabajo que existe detrás de cada imagen.
Sesenta u ochenta cambios de ropa, maquillaje, estilistas, escenarios diferentes y una hora de salida que no siempre está clara. La foto puede durar apenas un segundo en una tienda online; producirla, como deja ver Carmen Rosa, puede requerir prácticamente toda una jornada.
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