MÁS DE 40 AÑOS EN EL PODER: ¿QUIÉN ES REALMENTE ESTEBAN LAZO, EL HOMBRE QUE SOBREVIVIÓ A TODOS LOS RELEVOS EN LA CÚPULA CUBANA?
Juan Esteban Lazo Hernández lleva más de cuatro décadas ocupando posiciones relevantes dentro de la estructura política cubana. Ha dirigido el Partido Comunista en Matanzas, Santiago de Cuba y La Habana, formó parte durante años de los máximos órganos partidistas, es diputado desde 1981 y desde 2013 preside la Asamblea Nacional del Poder Popular. Desde 2019 también encabeza el Consejo de Estado. A sus 82 años continúa siendo una de las figuras de mayor permanencia dentro de la dirigencia cubana.
Pero su larga carrera también acumula declaraciones controvertidas, cuestionamientos sobre el funcionamiento del Parlamento que dirige, sanciones estadounidenses y áreas de su vida y patrimonio sobre las que existe muy poca información pública.
Este perfil de CubaBajoLupa separa los hechos comprobables de las acusaciones, interpretaciones y rumores que han acompañado su trayectoria.
DE CAMPESINO POBRE A UNA CARRERA DE MÁS DE SEIS DÉCADAS EN EL PCC
Lazo nació el 26 de febrero de 1944 en Jovellanos, Matanzas, dentro de una familia campesina humilde. La biografía oficial cubana señala que abandonó inicialmente los estudios después del quinto grado debido a las dificultades económicas familiares y comenzó a trabajar siendo adolescente en instalaciones vinculadas al arroz.
Tras 1959 se incorporó a organizaciones juveniles y políticas creadas por el nuevo Gobierno. Entró al Partido Comunista en 1963 y comenzó una escalada prácticamente ininterrumpida dentro de su estructura. Fue dirigente municipal y regional, primer secretario del PCC en Matanzas desde 1981, posteriormente en Santiago de Cuba y, desde 1994, en Ciudad de La Habana. Más adelante alcanzó el Buró Político y responsabilidades relacionadas con la esfera ideológica.
Su recorrido resulta significativo por una razón: Lazo no llegó a la cúpula mediante una carrera profesional independiente del aparato político; prácticamente toda su vida adulta estuvo ligada al Partido y al Estado.
EL ASCENSO AL PARLAMENTO TRAS LA CAÍDA DE RICARDO ALARCÓN
En febrero de 2013 ocurrió uno de los momentos clave de su carrera. Lazo sustituyó como presidente de la Asamblea Nacional a Ricardo Alarcón, quien había encabezado el Parlamento durante veinte años.
El cambio se produjo en medio de una reorganización de la vieja guardia. Meses después, Alarcón también perdería su puesto dentro del Comité Central del PCC. En aquel momento, analistas citados por medios internacionales interpretaron la llegada de Lazo como una apuesta por un dirigente especialmente leal a la estructura histórica del poder.
Desde entonces no se ha movido del cargo.
En las elecciones parlamentarias de 2023, los 470 candidatos presentados para los 470 escaños resultaron electos, según los datos recopilados por la Unión Interparlamentaria. Posteriormente, Lazo fue reelegido presidente de la Asamblea con 443 de 462 votos emitidos.
LA POLÉMICA DE UN PARLAMENTO DONDE CASI TODO SE APRUEBA
Una de las principales controversias alrededor de Lazo no tiene que ver con un escándalo personal, sino con la institución que dirige.
La Asamblea Nacional cubana es presentada oficialmente como el máximo órgano del poder del Estado, pero las votaciones publicadas en la propia Gaceta Oficial muestran con frecuencia acuerdos y leyes aprobados por unanimidad.
Documentos oficiales de 2025 recogen repetidamente fórmulas como “aprobar por unanimidad” para decisiones parlamentarias de distinta naturaleza.
El contraste ha alimentado durante años críticas acerca de la verdadera capacidad fiscalizadora del Parlamento frente al Ejecutivo y al Partido Comunista.
El propio Lazo protagonizó en julio de 2023 un episodio revelador cuando, durante un análisis sobre la economía, perdió la paciencia ante una sucesión de planes y explicaciones gubernamentales.
“Estamos ya muy cansados de programas, medidas, estudios, diagnósticos”, dijo, antes de preguntar: “¿Y la realidad dónde está? ¿Y la solución del problema dónde está?”.
La frase fue especialmente llamativa porque provenía del hombre que llevaba una década dirigiendo precisamente el órgano encargado constitucionalmente de legislar y fiscalizar al Gobierno.
“HEMOS PERDIDO EL VALOR DE LA LABORIOSIDAD”
Otra de sus grandes polémicas estalló en marzo de 2024 durante una visita a Sancti Spíritus.
En medio de una severa crisis económica, Lazo afirmó que en Cuba se había perdido “el valor de la laboriosidad” y criticó una actitud de esperar que todo fuera entregado por el Estado.
La declaración provocó fuertes reacciones porque llegó cuando millones de cubanos afrontaban salarios con escaso poder adquisitivo, inflación, déficit alimentario y dificultades para acceder a bienes esenciales. Sus críticos interpretaron aquellas palabras como un intento de trasladar parte de la responsabilidad de la crisis hacia la población.
El episodio resume una contradicción que aparece repetidamente en su discurso: Lazo ha criticado duramente la ineficiencia económica estatal, pero también ha responsabilizado a trabajadores y ciudadanos por problemas de productividad.
“HAY QUE APLICARLE LAS LEYES DE LA REVOLUCIÓN”
Una controversia mucho más política ocurrió en diciembre de 2020.
Durante una sesión parlamentaria marcada por el aumento de las tensiones entre el Gobierno y movimientos opositores, Lazo retomó un viejo discurso de Fidel Castro y defendió que frente a determinados sectores críticos “hay que aplicarle las leyes de la revolución”.
Medios independientes interpretaron sus palabras como un mensaje dirigido a opositores y activistas en momentos de fuerte presión gubernamental sobre grupos disidentes.
El episodio resulta especialmente relevante porque Lazo no era un funcionario cualquiera: era el presidente del órgano legislativo encargado precisamente de aprobar esas leyes.
EL 11J Y LOS CUESTIONAMIENTOS SOBRE EL DEBIDO PROCESO
Después de las protestas del 11 de julio de 2021, organizaciones opositoras, activistas y juristas críticos señalaron a distintas instituciones del Estado cubano por las condenas impuestas a manifestantes.
Algunas organizaciones responsabilizaron políticamente a Lazo, junto con otros altos funcionarios, por considerar que la Asamblea que preside no ejerció controles suficientes sobre el respeto a garantías constitucionales y procesales.
Es importante hacer una distinción: no existe una sentencia judicial que establezca responsabilidad penal personal de Lazo por las condenas del 11J. Se trata de acusaciones y análisis formulados por críticos del Gobierno y organizaciones de la sociedad civil.
ESTADOS UNIDOS LO INCLUYE EN SU LISTA DE SANCIONADOS
En mayo de 2026, la carrera política de Lazo sumó otro episodio de alto impacto internacional.
El Gobierno de Estados Unidos lo incluyó en una nueva ronda de sanciones contra altos cargos cubanos. La medida afectó además a ministros, dirigentes del Partido, altos mandos militares y organismos de inteligencia.
Las sanciones de OFAC implican el bloqueo de propiedades o activos que puedan encontrarse bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición general de determinadas operaciones con las personas designadas.
Washington presentó las medidas como parte de su política para responsabilizar a altos funcionarios cubanos por actuaciones del Gobierno. La Habana rechazó las sanciones y Díaz-Canel sostuvo que los dirigentes cubanos no poseían bienes que proteger bajo jurisdicción estadounidense.
Hasta donde ha podido verificar CubaBajoLupa, la sanción no equivale a una condena penal ni demuestra por sí misma que Lazo posea activos en Estados Unidos.
¿UN HOMBRE PODEROSO O UNA FIGURA “DECORATIVA”?
Aquí aparece una de las mayores paradojas de Esteban Lazo. Por una parte, sus cargos lo colocan formalmente entre los políticos más importantes del país: preside la Asamblea Nacional y el Consejo de Estado.
Por otra, desde su llegada al Parlamento existen interpretaciones que cuestionan cuánto poder independiente posee realmente.
En 2013, activistas antirracistas entrevistados por Martí Noticias calificaron su designación de “decorativa” y consideraron que el verdadero centro de decisión continuaba fuera del Parlamento. Aquella interpretación estaba relacionada además con el debate sobre la representación de los afrodescendientes en las posiciones de máximo poder.
No es posible demostrar que Lazo sea simplemente una figura decorativa. De hecho, su permanencia durante décadas en el Buró Político y en cargos estatales indica una confianza sostenida de la dirección cubana.
La pregunta más interesante es otra: ¿cuánto margen tiene el presidente del Parlamento para contradecir al Partido que dirige el sistema político?
EL MISTERIO DEL PATRIMONIO Y LA VIDA PRIVADA
A diferencia de dirigentes de sistemas donde existen declaraciones públicas de patrimonio, resulta difícil reconstruir mediante documentación abierta los bienes personales, propiedades, ingresos o patrimonio de Esteban Lazo.
CubaBajoLupa revisó fuentes oficiales, medios independientes y registros públicos accesibles y no encontró documentación fiable que permita atribuirle cuentas offshore, sociedades privadas, mansiones en el extranjero o fortunas específicas.
Eso es importante porque alrededor de figuras de la élite cubana circulan regularmente rumores sobre viviendas, familiares y negocios. En el caso de Lazo, muchas de esas afirmaciones aparecen sin documentos que permitan sostenerlas.
Por tanto, no sería responsable convertir esos rumores en “escándalos” confirmados.
La verdadera zona de sombra es precisamente la falta de transparencia: un funcionario que lleva décadas en la máxima dirección del Estado no publica una declaración patrimonial fácilmente accesible al ciudadano común.
LOS TEMBLORES QUE DESATARON RUMORES SOBRE SU SALUD
Durante una sesión parlamentaria en junio de 2026, imágenes transmitidas por la televisión estatal mostraron a Lazo con temblores visibles mientras manipulaba documentos.
Las imágenes provocaron inmediatamente especulaciones en redes sociales sobre su salud. Sin embargo, no existe un diagnóstico médico público que permita determinar la causa de esos movimientos, por lo que cualquier intento de atribuirle una enfermedad concreta sería especulativo.
Lo verificable es que, con 82 años, continúa ejerciendo sus funciones como presidente de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado.
UNA CARRERA QUE HA SOBREVIVIDO A CASI TODOS LOS RELEVOS
Hay un dato que quizá sea el más llamativo de toda su trayectoria.
Cuando Lazo fue elegido diputado en 1981, Fidel Castro todavía llevaba más de dos décadas al frente del país. Desde entonces vio pasar la etapa final de Fidel, la presidencia de Raúl Castro, el ascenso de Miguel Díaz-Canel y varios procesos de renovación generacional.
Y él continúa en la primera línea institucional.
Su permanencia no demuestra por sí sola un escándalo, pero sí lo convierte en una pieza excepcional para entender cómo funciona la continuidad política dentro de Cuba.
De trabajador agrícola a dirigente territorial del Partido; de primer secretario en tres de las provincias más importantes del país a responsable ideológico; de vicepresidente del Consejo de Estado a presidente del Parlamento.
Más que una figura de transición, Esteban Lazo terminó convirtiéndose en uno de los rostros más persistentes de la continuidad.
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