Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

MARINO MURILLO, LOS MISTERIOS Y ESCÁNDALOS OCULTOS DEL HOMBRE QUE LLEGÓ A CONVERTIRSE EN EL «ZAR» DE LA ECONOMÍA EN CUBA

Durante años, Marino Murillo Jorge fue presentado como uno de los hombres indispensables del poder cubano. Ministro de Economía, vicepresidente del Consejo de Ministros, miembro del Buró Político, integrante del Comité Central y jefe de la comisión encargada de implementar las reformas económicas impulsadas bajo Raúl Castro, llegó a concentrar una influencia extraordinaria sobre decisiones que afectaban directamente la vida de millones de cubanos. La prensa extranjera terminó bautizándolo como el “zar de las reformas”, una descripción que reflejaba el peso político y técnico que llegó a acumular dentro del aparato estatal.

Murillo se convirtió en el rostro encargado de explicar algunas de las transformaciones económicas más importantes del castrismo tardío y, posteriormente, en uno de los principales arquitectos y defensores de la controvertida Tarea Ordenamiento, iniciada el 1 de enero de 2021. Sin embargo, pocos meses después de implementarse aquella gigantesca reforma monetaria, mientras los precios se disparaban y el poder adquisitivo de los cubanos comenzaba a deteriorarse aceleradamente, el funcionario empezó a desaparecer del centro del poder.

Primero quedó fuera del Buró Político y del Comité Central del Partido Comunista. Después desapareció la comisión que dirigía y, finalmente, quien había sido uno de los hombres más visibles de la economía cubana terminó presidiendo Tabacuba. No hubo juicio, tampoco una acusación pública de corrupción ni una explicación detallada sobre las razones de semejante degradación política. Precisamente ahí comienza uno de los grandes misterios alrededor de Marino Murillo.

DE HOMBRE DE CONFIANZA DE RAÚL CASTRO A “ZAR” DE LAS REFORMAS

Murillo comenzó a ganar protagonismo durante el gobierno de Raúl Castro, cuando la dirigencia cubana reconoció que el modelo económico necesitaba cambios para sobrevivir. Durante años fue la figura encargada de explicar los llamados Lineamientos de la Política Económica y Social, una combinación de apertura limitada al sector privado, reducción de determinadas estructuras estatales, cambios empresariales y ajustes en el funcionamiento de la economía.

Para 2016 acumulaba simultáneamente responsabilidades de enorme importancia: era miembro del Buró Político, vicepresidente del Consejo de Ministros, ministro de Economía y Planificación y jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo. Desde esa estructura coordinaba buena parte de las reformas aprobadas por el VI y VII congresos del Partido Comunista, convirtiéndose en uno de los funcionarios más influyentes del aparato económico cubano.

Su poder era tal que el 13 de julio de 2016 el Gobierno decidió sustituirlo como ministro de Economía por Ricardo Cabrisas, pero la explicación oficial no fue que Murillo hubiera fracasado. Todo lo contrario: Granma aseguró que necesitaban liberarlo del ministerio para que pudiera concentrarse específicamente en la implementación del nuevo modelo económico. En términos prácticos, perdió un ministerio para concentrarse en una función todavía más estratégica, una señal clara de la confianza que la dirección del país depositaba en él.

EL HOMBRE QUE DEBÍA “ACTUALIZAR” EL SOCIALISMO

Durante esos años Murillo protagonizó numerosas intervenciones ante la Asamblea Nacional y en la televisión cubana tratando de explicar cómo sería posible introducir mecanismos económicos más flexibles sin alterar la naturaleza socialista del sistema. La contradicción estaba presente desde el principio: Cuba necesitaba precios más realistas, mayor autonomía empresarial, inversión extranjera y participación privada, pero el Gobierno se negaba a permitir que esos mecanismos pusieran en peligro el control político de la economía.

Murillo terminó convertido en el encargado de administrar esa contradicción. Las reformas avanzaban lentamente mientras problemas estructurales como la baja productividad, la falta de inversión, la dualidad monetaria, la dependencia de importaciones, el exceso de burocracia y la ineficiencia empresarial permanecían sin solución. Años después, muchas de aquellas dificultades seguirían prácticamente intactas, pese a que el Gobierno había presentado el proceso de actualización como una transformación profunda del modelo.

LA TAREA ORDENAMIENTO: EL PROYECTO QUE MARCARÍA SU CARRERA

El punto decisivo llegó con la Tarea Ordenamiento, una de las reformas económicas más ambiciosas emprendidas por el Gobierno cubano en décadas. El plan contemplaba eliminar el peso convertible (CUC), establecer una nueva tasa oficial de cambio, reformar salarios y pensiones, modificar subsidios y gratuidades y reajustar gran parte del sistema de precios.

Murillo fue uno de sus principales diseñadores, comunicadores y defensores. Antes de su aplicación aseguró que el proceso permitiría colocar a los trabajadores en una situación económica mejor y que la reforma salarial tendría que recuperar el papel del salario como principal fuente para satisfacer las necesidades de las familias. El problema fue que la realidad terminó siendo muy diferente y, en pocos meses, las promesas iniciales comenzaron a chocar con una inflación cada vez más difícil de contener.

“TODOS DEBEN QUEDAR EN MEJORES CONDICIONES”

Una de las ideas centrales que acompañaron las explicaciones previas al Ordenamiento fue que los asalariados debían quedar en mejores condiciones después de la reforma. Los salarios efectivamente aumentaron nominalmente y también lo hicieron las pensiones, pero al mismo tiempo los precios comenzaron a subir de manera acelerada.

La devaluación elevó costos empresariales, desaparecieron numerosos subsidios, comenzaron fuertes reajustes tarifarios y la escasez continuó alimentando un mercado informal en el que los precios respondían mucho más a la oferta y la demanda que a los listados oficiales. La preocupación era tan evidente que el propio Murillo advertía en enero de 2021 que, si los precios escapaban de control, los nuevos salarios perderían capacidad adquisitiva. Eso fue precisamente lo que terminó ocurriendo.

LA INFLACIÓN QUE DEVORÓ LOS NUEVOS SALARIOS

Pocas semanas después de comenzada la Tarea Ordenamiento, las propias autoridades tuvieron que reconocer problemas. La prensa oficial admitió que existía entre parte de la población la percepción de estar económicamente peor que antes de la reforma, mientras Murillo defendía que el proceso seguía siendo necesario y comenzaban a aparecer correcciones, modificaciones de precios y ajustes sobre decisiones inicialmente anunciadas.

En octubre de 2021 la situación ya era imposible de esconder. Ante los diputados, Murillo reconoció que durante la implementación habían tenido que rectificar problemas de diseño y realizar ajustes sobre la marcha. La explicación oficial añadió las dificultades generadas por el contexto económico, pero la existencia de errores en el propio diseño quedó reconocida públicamente. El experimento concebido para “ordenar” la economía estaba produciendo nuevas distorsiones y una presión creciente sobre el bolsillo de la población.

EL MERCADO INFORMAL CONTABA OTRA HISTORIA

Una de las mayores contradicciones del Ordenamiento fue la tasa de cambio. El Gobierno estableció oficialmente la relación de 24 pesos cubanos por dólar, pero la falta de divisas disponibles para la población hizo prácticamente imposible sostener aquella tasa como referencia real del mercado.

El dólar comenzó a cotizar muy por encima de la cifra oficial en operaciones informales y, con ello, se encarecieron alimentos, productos importados y prácticamente cualquier mercancía cuya cadena de costos tuviera relación con divisas. Murillo defendió inicialmente que la unificación cambiaria permitiría revelar distorsiones económicas y obligaría a las empresas a funcionar con mayor eficiencia, pero revelar una distorsión no significaba resolverla.

Con el tiempo quedó claro que Cuba había eliminado formalmente una dualidad monetaria mientras en la práctica aparecía un sistema mucho más complejo: CUP, dólares, euros, cuentas en moneda libremente convertible, mercados estatales, mercados privados y un tipo de cambio informal cada vez más distante del oficial. La economía había sido “ordenada” sobre el papel, pero para millones de cubanos la realidad cotidiana se volvía cada vez más caótica.

CUANDO EL GOBIERNO EMPEZÓ A CORREGIR SU PROPIA REFORMA

Durante los primeros meses de 2021, numerosas tarifas y precios anunciados tuvieron que ser revisados después de provocar fuertes quejas sociales. El propio discurso oficial comenzó a cambiar y ya no se hablaba solamente de los beneficios futuros de la reforma, sino también de errores, desviaciones, correcciones y ajustes.

Murillo insistía en que el Ordenamiento seguía siendo imprescindible y que no podía haberse pospuesto. Incluso después de las primeras dificultades aseguró que el proceso estaba generando enseñanzas y ayudando a revelar problemas económicos que anteriormente permanecían ocultos. Sin embargo, la cuestión central no era cuánto aprendía el Gobierno de sus propios errores, sino cuánto estaba pagando la población por aquellas “enseñanzas”.

ABRIL DE 2021: EL PRIMER GOLPE POLÍTICO

En abril de 2021, apenas tres meses después de comenzar la reforma económica más importante asociada directamente a su nombre, Marino Murillo desapareció del Buró Político y del Comité Central del Partido Comunista. Había pertenecido a ambas estructuras desde 2011 y su exclusión llamó inmediatamente la atención debido al papel que todavía conservaba sobre el proceso económico.

El VIII Congreso del PCC renovó parte importante de la dirección del Partido, pero la salida de Murillo se produjo justo cuando comenzaban a hacerse visibles los problemas más graves del Ordenamiento. No existió entonces una acusación pública contra él ni una explicación detallada sobre por qué el principal responsable de implementar las reformas económicas dejaba de pertenecer precisamente al centro donde se tomaban las grandes decisiones económicas y políticas.

¿CASTIGO POR EL ORDENAMIENTO?

Esa pregunta nunca recibió una respuesta oficial definitiva. Sería incorrecto afirmar como hecho demostrado que Murillo fue expulsado del Buró Político como castigo por los resultados del Ordenamiento, porque el Gobierno cubano nunca lo reconoció así.

Sin embargo, el momento en que ocurrió convirtió inevitablemente aquella salida en objeto de especulación. La reforma comenzaba a generar profundas molestias, los precios subían, las tarifas habían tenido que modificarse, los salarios comenzaban a perder poder adquisitivo y se acumulaban críticas dentro y fuera de Cuba. Justamente entonces, uno de sus principales arquitectos perdía su silla en la élite partidista.

OCTUBRE DE 2021: DESAPARECE SU COMISIÓN

El siguiente movimiento fue todavía más contundente. En octubre de 2021 Miguel Díaz-Canel anunció la desaparición de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, la estructura que durante años había dirigido Marino Murillo, y sus principales funciones pasaron al Ministerio de Economía y Planificación.

Díaz-Canel reconoció al mismo tiempo que la Tarea Ordenamiento había provocado efectos indeseados, particularmente una inflación dañina para la población, mientras Murillo también admitía que el incremento de precios había sido la principal desviación del proceso. Primero había perdido su puesto en la dirección máxima del Partido y ahora desaparecía la institución desde la cual había coordinado durante años las reformas económicas.

DE LA CÚPULA DEL PODER A TABACUBA

Entonces apareció uno de los movimientos más extraños de toda su trayectoria. En noviembre de 2021 comenzó a conocerse que Marino Murillo había sido designado presidente del Grupo Empresarial Tabacuba, el conglomerado estatal encargado de uno de los productos de exportación más emblemáticos de Cuba.

No era un cargo irrelevante, porque el tabaco constituye una de las principales fuentes de divisas del país. Sin embargo, políticamente la distancia era enorme: el hombre que había ocupado una vicepresidencia del Gobierno, dirigido la política económica, pertenecido al Buró Político y encabezado la transformación del modelo económico nacional terminaba administrando una estructura empresarial especializada.

¿DESTITUCIÓN, REUBICACIÓN O RETIRO CONTROLADO?

Aquí aparece otro de los grandes misterios. El Gobierno nunca presentó públicamente el traslado como una sanción ni informó que Murillo estuviera siendo investigado por corrupción, negligencia, abuso de poder o cualquier otro delito. Por tanto, no existe base documental para afirmar que haya sido castigado penalmente.

Sin embargo, su trayectoria muestra objetivamente una pérdida extraordinaria de peso político. De ministro, vicepresidente, miembro del Buró Político, integrante del Comité Central y principal coordinador de las reformas pasó a dirigir una empresa estatal especializada. La caída de categoría política resulta difícil de discutir; lo que continúa sin conocerse públicamente es la razón completa.

MARINO MURILLO NO ES ALEJANDRO GIL

Esta distinción resulta fundamental. Hasta la información pública disponible en agosto de 2026, Marino Murillo no ha sido acusado formalmente ni condenado por corrupción como ocurrió con el exministro de Economía Alejandro Gil Fernández.

No existe una sentencia contra Murillo por malversación, cohecho, lavado de activos o enriquecimiento ilícito que permita presentarlo periodísticamente como un funcionario condenado por corrupción. Equiparar ambos casos sería incorrecto, pero precisamente esa diferencia hace más interesante su historia: Alejandro Gil cayó abruptamente, fue investigado y terminó enfrentando graves acusaciones penales, mientras Murillo simplemente fue desapareciendo del poder político sin que existiera una explicación equivalente.

EL TABACO: UNA SEGUNDA VIDA LEJOS DEL PALACIO

Desde Tabacuba, Murillo volvió a aparecer periódicamente en los medios oficiales, pero con un perfil completamente diferente. Tras el huracán Ian en septiembre de 2022 asumió protagonismo en la recuperación de la infraestructura tabacalera de Pinar del Río e informó sobre la destrucción de casas de cura, el traslado de miles de toneladas de tabaco y las estrategias para reconstruir uno de los principales sectores exportadores del país.

Posteriormente promovió inversiones en energía solar, importación de tractores para productores y mecanismos para reducir intermediarios en la distribución de combustible. En 2025 llegó incluso a reconocer que, siguiendo la antigua cadena de distribución, apenas alrededor del 40 % del combustible destinado al tabaco llegaba efectivamente a las plantaciones, razón por la cual Tabacuba comenzó a impulsar entregas directas. La afirmación resulta reveladora sobre el nivel de ineficiencia y pérdidas existentes en determinados circuitos estatales cubanos, aunque Murillo no atribuyó públicamente ese faltante específicamente a corrupción.

EL HOMBRE QUE PROMETÍA ORDENAR LA ECONOMÍA TERMINÓ INTENTANDO ORDENAR EL COMBUSTIBLE

Existe una ironía difícil de pasar por alto. Durante años Murillo tuvo la misión de “ordenar” toda la economía cubana y después terminó denunciando que en una cadena estatal de distribución podía perderse hasta el punto de que solo una fracción del combustible llegara finalmente a los agricultores.

La historia resume, de alguna manera, el problema estructural que acompañó toda su carrera: intentar corregir la ineficiencia manteniendo intacto el sistema que la genera. Ese mismo dilema estuvo detrás de muchas de las reformas que impulsó y ayuda a explicar por qué los resultados terminaron siendo muy inferiores a las expectativas creadas.

¿FUE MARINO MURILLO EL CULPABLE DEL DESASTRE?

Convertirlo en único responsable de la crisis económica cubana sería simplificar demasiado. Murillo no gobernaba Cuba y las políticas estratégicas debían ser aprobadas por el Buró Político, el Consejo de Ministros y finalmente por la dirección política encabezada primero por Raúl Castro y después por Miguel Díaz-Canel.

La Tarea Ordenamiento tampoco fue un proyecto privado suyo, sino una política de Estado defendida oficialmente por toda la estructura gubernamental. Murillo, sin embargo, sí fue uno de sus principales diseñadores, responsables e interlocutores públicos, por lo que resulta legítimo analizar su responsabilidad política sobre los resultados. No puede atribuírsele exclusivamente el fracaso, pero tampoco puede borrarse su protagonismo.

LA GRAN CONTRADICCIÓN DEL “ZAR DE LAS REFORMAS”

Murillo pasó más de una década tratando de reformar un sistema económico sin modificar sus fundamentos esenciales. Ahí está probablemente la mayor contradicción de toda su carrera: intentó introducir mercado sin aceptar plenamente el mercado, buscó autonomía empresarial mientras el Estado continuaba controlando decisiones fundamentales y defendió salarios más altos sin que previamente existiera un aumento equivalente de productividad y oferta.

También impulsó una devaluación oficial sin crear simultáneamente un mercado de divisas capaz de sostener aquella tasa de cambio, intentó eliminar distorsiones monetarias mientras aparecían nuevas formas de segmentación económica y prometió que los trabajadores quedarían en mejores condiciones antes de que la inflación comenzara a devorar los nuevos salarios. El resultado fue una reforma presentada como solución estructural que terminó generando nuevas distorsiones difíciles de contener.

LOS MISTERIOS QUE TODAVÍA RODEAN A MARINO MURILLO

Su historia deja preguntas que el Gobierno cubano nunca ha respondido de forma satisfactoria. ¿Por qué fue excluido del Buró Político y del Comité Central justo cuando comenzaban a hacerse visibles los problemas del Ordenamiento? ¿Por qué desapareció pocos meses después la comisión que había dirigido durante años y quién decidió enviarlo a Tabacuba?

También sigue sin aclararse si fue considerado políticamente responsable de los errores del Ordenamiento, si existieron evaluaciones internas o informes críticos sobre su gestión que nunca se hicieron públicos y por qué un funcionario de semejante rango pasó prácticamente de la primera línea económica nacional a una presidencia empresarial sin una explicación política detallada. Ninguna de estas interrogantes permite afirmar automáticamente la existencia de un delito, pero todas forman parte legítima del análisis sobre cómo funciona el poder en Cuba.

EL SILENCIO COMO MECANISMO DE PODER

En sistemas políticos transparentes, una salida semejante normalmente vendría acompañada de explicaciones públicas, evaluación de resultados, responsabilidades, debates parlamentarios, documentos internos o investigaciones periodísticas con acceso a información oficial. En Cuba ocurre con frecuencia lo contrario: los funcionarios ascienden con grandes elogios y pueden desaparecer posteriormente mediante escuetas notas, reorganizaciones administrativas o silencios institucionales.

Eso ocurrió parcialmente con Murillo. El hombre al que durante años se le confiaron decisiones económicas que afectaron prácticamente a todos los cubanos perdió progresivamente sus cargos políticos sin que el Gobierno ofreciera una reconstrucción pública completa de las razones. El silencio oficial terminó alimentando más preguntas que respuestas.

EL ORDENAMIENTO NO TERMINÓ CUANDO MURILLO SE FUE

La consecuencia más importante de su legado tampoco desapareció con él. Durante los años posteriores Cuba continuó enfrentando inflación, depreciación del peso, escasez, déficit fiscal, caída productiva y enormes diferencias entre el tipo de cambio oficial y los mercados alternativos.

Para 2026 el propio Gobierno estaba impulsando nuevas transformaciones económicas y sociales, incluyendo medidas de liberalización y descentralización más profundas que numerosas reformas defendidas durante la etapa de Murillo. Que Cuba tenga que emprender otra gran reestructuración apenas cinco años después del Ordenamiento constituye, como mínimo, una evidencia de que aquella reforma no resolvió las principales distorsiones que pretendía corregir.

MARINO MURILLO: ¿FRACASADO, SACRIFICADO O SIMPLEMENTE RECICLADO?

Probablemente esa sea la pregunta que mejor resume su historia. Para algunos, Murillo representa el fracaso de las reformas económicas raulistas; para otros, terminó convertido en un funcionario sobre quien resultaba conveniente descargar parte del costo político de decisiones tomadas colectivamente por la dirección del país.

También existe una tercera posibilidad: que el sistema simplemente lo haya reciclado después de considerar agotada su utilidad política. Lo confirmado es mucho menos especulativo y suficientemente contundente: fue uno de los hombres económicamente más poderosos de Cuba, dirigió durante años la implementación de las reformas, se convirtió en el rostro de la Tarea Ordenamiento, la reforma produjo problemas que el propio Gobierno terminó reconociendo, en abril de 2021 quedó fuera del Buró Político y del Comité Central, meses después desapareció la comisión que dirigía y finalmente fue trasladado a Tabacuba.

La secuencia, por sí sola, explica por qué su trayectoria sigue generando preguntas.

NO HUBO JUICIO, PERO TAMPOCO HUBO EXPLICACIONES

Marino Murillo no terminó esposado ante un tribunal y no conocemos un expediente público de corrupción ni existe evidencia suficiente para atribuirle delitos económicos. Lo que existe es otra clase de historia: la de un funcionario que llegó casi a la cima del poder económico cubano, fue responsable de una de las transformaciones más traumáticas de las últimas décadas y posteriormente desapareció de la dirección política sin que el país recibiera una explicación completa.

Quizás ese sea el mayor escándalo alrededor de Marino Murillo: no aquello que pueda inventarse sobre él, sino todo lo que todavía permanece sin explicar. En Cuba, donde los errores económicos pueden afectar durante años a millones de personas, prácticamente nunca existe una rendición de cuentas pública proporcional al daño provocado. Murillo sobrevivió políticamente, pero la economía cubana no tuvo la misma suerte.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.