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Cuba Bajo Lupa

LIS CUESTA VUELVE A ROBARSE LA ESCENA: PEINA A DÍAZ-CANEL CON SU SALIVA ANTES DE UNA ENTREVISTA CON LA TELEVISIÓN BRASILEÑA

Lis Cuesta volvió a convertirse en protagonista involuntaria alrededor de Miguel Díaz-Canel después de protagonizar una escena insólita antes de una entrevista del gobernante con la periodista Mônica Bergamo, de Folha de S.Paulo. En las imágenes difundidas se observa a la esposa del mandatario humedeciendo sus dedos con saliva y pasándolos por las cejas y el cabello de Díaz-Canel como parte de un improvisado retoque antes de comenzar la conversación.

El momento transcurre entre risas y, según se escucha en la grabación compartida, Cuesta bromea con la escena diciendo: “Este producto lo voy a patentar”. El episodio tiene un tono doméstico y aparentemente espontáneo, pero rápidamente conecta con una larga lista de momentos en los que la pareja presidencial cubana ha generado más conversación por sus gestos, frases o publicaciones que por el mensaje político que pretendía transmitir.

EL RETOQUE DE LIS CUESTA ANTES DE LA ENTREVISTA

La escena resulta especialmente llamativa porque se produce minutos antes de una entrevista en la que Díaz-Canel abordó asuntos extremadamente serios, entre ellos la crisis energética, los apagones, las sanciones estadounidenses y el deterioro de las condiciones de vida en Cuba.

Ese contraste explica parte del impacto del momento: mientras el gobernante se disponía a defender públicamente su gestión ante un medio extranjero, Cuesta realizaba un retoque completamente informal frente a las cámaras. No existe evidencia de que el gesto tuviera ninguna intención política; lo verificable es simplemente lo que muestran las imágenes y la frase jocosa atribuida a ella.

La pareja ya había provocado comentarios similares en abril, cuando Lis Cuesta apareció junto a Díaz-Canel durante la jornada de grabación de su entrevista con NBC News. En aquella ocasión, su presencia generó una notable cantidad de comentarios en redes, incluso por encima de algunos contenidos políticos de la propia entrevista.

DEL “DICTADOR DE MI CORAZÓN” A “LA DUEÑA DEL MANGO”

El episodio del “producto” de saliva no es el primero que convierte a Cuesta en material viral. En abril de 2022 publicó en redes sociales una frase dedicada a Díaz-Canel que terminó persiguiéndola durante años: “el dictador de mi corazón”. La expresión desató una avalancha de memes, bromas y críticas, en buena medida porque utilizó precisamente la palabra “dictador” para referirse cariñosamente al gobernante cubano.

La polémica no terminó ahí. Poco después respondió a las críticas con un mensaje en el que pidió a sus detractores que se “relajaran” y anunció que les daría una “tregua”, lo que generó una nueva ronda de burlas.

Meses más tarde llegó otro episodio ampliamente comentado cuando Cuesta se presentó en redes como “la dueña del mango”, después de que seguidores calificaran de “mango” a Díaz-Canel, una expresión popular cubana para referirse a una persona atractiva.

UNA PAREJA QUE HA HECHO DE SU VIDA PRIVADA PARTE DEL MENSAJE PÚBLICO

Con el tiempo, las muestras públicas de afecto entre ambos se han convertido en una parte recurrente de su comunicación en redes. Mensajes de aniversario, elogios físicos y expresiones como “mi amor” o “el más lindo de todos” han sido recopilados durante años por medios independientes como ejemplos de una estrategia de exposición personal poco habitual en la dirigencia cubana.

Ese estilo ha provocado reacciones muy diferentes. Para simpatizantes del Gobierno, son simplemente muestras de una relación de pareja; para críticos, reflejan una desconexión con la gravedad de la situación cotidiana de millones de cubanos. En 2022 incluso surgieron debates feministas alrededor de la expresión “dictador de mi corazón”, después de que la plataforma Yo Sí Te Creo en Cuba cuestionara la normalización simbólica de relaciones de poder dentro de una campaña surgida en redes.

CUANDO EL DETALLE TERMINA ECLIPSANDO EL MENSAJE

El nuevo episodio tiene todos los elementos para incorporarse a ese archivo de momentos virales de la pareja. No porque altere el contenido de la entrevista ni porque tenga consecuencias políticas directas, sino porque resume esa mezcla de informalidad, exposición personal y torpeza comunicativa que repetidamente termina desplazando la atención hacia ellos mismos.

Y en este caso, la imagen difícilmente necesita explicación adicional: mientras Díaz-Canel se preparaba para responder por una de las peores crisis que atraviesa Cuba en décadas, Lis Cuesta decidió solucionar el peinado con un recurso de toda la vida. Sin peluquero, sin gel y, por lo visto, sin necesidad de importaciones.

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