LAS UNIVERSIDADES CAMBIAN SU FORMA DE DAR CLASES EN CUBA POR LA CRISIS DE COMBUSTIBLE EN EL PAÍS ¡ASÍ FUNCIONARÁN!
La crisis de combustible en las universidades cubanas volverá a marcar el inicio del curso 2026-2027. El Ministerio de Educación Superior (MES) prevé comenzar el próximo 1 de septiembre manteniendo un esquema basado en la semipresencialidad, la enseñanza a distancia y la descentralización de las actividades docentes, mientras la presencialidad quedará limitada a determinados períodos y grupos.
La decisión prolonga una reorganización que comenzó durante el curso anterior y evidencia que las restricciones energéticas siguen teniendo consecuencias directas sobre el funcionamiento normal de la educación superior. El propio sistema oficial ha reconocido durante 2026 que la falta de combustible ha dificultado el transporte, la movilidad de profesores y estudiantes y otros procesos logísticos necesarios para sostener las clases presenciales.
CRISIS DE COMBUSTIBLE EN LAS UNIVERSIDADES CUBANAS: ASÍ FUNCIONARÁ EL CURSO
De acuerdo con las orientaciones divulgadas por el MES, el nuevo período académico comenzará en todas las instituciones de educación superior del país el 1 de septiembre y conservará, en términos generales, la organización aplicada durante el segundo semestre anterior.
Para los estudiantes del curso diurno se prevén períodos de clases presenciales “siempre que sea posible”, combinados con trabajo académico desde sus municipios. Las universidades podrán utilizar no solo sus sedes centrales, sino también los Centros Universitarios Municipales (CUM), Filiales Universitarias Municipales (FUM), unidades docentes y entidades productivas o de servicios de cada territorio.
La descentralización no es nueva. Desde febrero, el Gobierno había anunciado que las universidades transitarían hacia la semipresencialidad y que los estudiantes podrían realizar prácticas y actividades académicas en instituciones cercanas a sus lugares de residencia.
En el denominado curso por encuentros, tanto para carreras universitarias como para programas de Técnico Superior, se prevé recuperar encuentros presenciales al menos una vez al mes destinados a orientar y evaluar el aprendizaje. La modalidad a distancia, por su parte, continuará con su estructura habitual.
MATRÍCULAS MÁS CERCA DEL LUGAR DE RESIDENCIA
El MES también permitirá que los estudiantes de nuevo ingreso matriculen desde sus territorios de residencia en las instituciones subordinadas al organismo. El reingreso y la ratificación de matrícula de alumnos continuantes seguirán una lógica similar.
Los trámites podrán realizarse en universidades, CUM y FUM, tanto presencialmente como mediante plataformas digitales, dependiendo de las condiciones disponibles en cada localidad. La Universidad de Matanzas, por ejemplo, ya había utilizado durante 2026 esquemas descentralizados y alternativas presenciales ante problemas energéticos y de conectividad.
Esta reorganización busca reducir desplazamientos, pero también traslada una parte importante del proceso educativo hacia los municipios y hacia herramientas digitales en un país donde el propio MES reconoció meses atrás que más de 23.000 estudiantes universitarios tenían dificultades para acceder con normalidad a las modalidades semipresenciales y a distancia.
LA EDUCACIÓN SUPERIOR LLEVA MESES FUNCIONANDO BAJO MEDIDAS EXCEPCIONALES
El nuevo curso no comienza desde cero. En febrero, las autoridades ya habían extendido la semipresencialidad como respuesta al deterioro de la situación energética. Posteriormente se modificaron evaluaciones, prácticas laborales y formas de culminación de estudios para reducir desplazamientos y consumo de recursos.
La crisis alcanzó incluso el proceso de ingreso. En marzo, el MES todavía ratificaba que los exámenes de ingreso se realizarían en junio, pero en mayo las autoridades terminaron suspendiéndolos debido a las dificultades materiales y logísticas. El otorgamiento de las carreras pasó a realizarse utilizando el índice académico acumulado durante el preuniversitario.
El cambio ilustra hasta qué punto las condiciones energéticas han obligado a modificar decisiones académicas previamente anunciadas.
UN CURSO QUE COMIENZA SIN RECUPERAR LA NORMALIDAD
El Gobierno sostiene que estas alternativas permiten mantener la continuidad docente. Sin embargo, iniciar otro curso con presencialidad limitada muestra que las universidades cubanas todavía no han recuperado un funcionamiento académico normal.
La semipresencialidad puede ser una herramienta educativa válida cuando forma parte de un modelo diseñado para ello. En este caso, sin embargo, su expansión está directamente vinculada a restricciones de combustible, transporte, electricidad y logística reconocidas por las propias autoridades.
Para miles de estudiantes, el 1 de septiembre marcará así el comienzo de un nuevo curso universitario, pero no el regreso completo a las aulas.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






