LA VOZ DEL GALLO NEGRO: LA EMISORA RADIAL QUE INTENTABA SEMBRAR EL TERROR EN LAS TROPAS MILITARES CUBANAS EN ANGOLA
Durante la guerra de Angola, los combates no se libraron únicamente con artillería, blindados, helicópteros y emboscadas. También existió una guerra por las ondas de radio, diseñada para influir en la moral de soldados y civiles, transmitir información favorable a cada bando y sembrar dudas entre las fuerzas enemigas. Una de las emisoras más importantes de ese frente invisible fue La Voz de la Resistencia del Gallo Negro, conocida por sus siglas portuguesas VORGAN, perteneciente a la UNITA de Jonas Savimbi.
Para los cubanos desplegados en Angola, aquella emisora tenía un interés especial. Testimonios y reconstrucciones de la propia participación militar cubana muestran que sus transmisiones eran monitoreadas por los estados mayores y, en determinados momentos, se ordenó incluso interferirlas, señal de que La Voz del Gallo Negro era considerada mucho más que una simple estación de propaganda.
EL GALLO NEGRO QUE HABLABA DESDE LA RETAGUARDIA DE UNITA
El nombre de la emisora procedía directamente del símbolo de UNITA: el gallo negro. La organización de Savimbi utilizaba esa figura en banderas, propaganda y actos políticos, y la radio terminó convertida en uno de sus principales instrumentos de comunicación en las áreas bajo su control.
La propia UNITA recuerda que la Voz da Resistência do Galo Negro ya daba cobertura radiofónica a su V Congreso, celebrado en Mavinga en julio de 1982. Años después, la estación operó desde Jamba, la conocida base política y militar de Savimbi en el sudeste angoleño, y transmitió mediante onda corta hacia amplias zonas del país.
MENSAJES DIRECTOS CONTRA LOS CUBANOS
Norberto Fuentes reproduce uno de los episodios más interesantes relacionados con esas emisiones. En julio de 1981, mientras comenzaba un nuevo movimiento de personal militar cubano hacia el centro-sur de Angola, La Voz del Gallo Negro transmitió mensajes en los que advertía de la llegada de tropas cubanas y utilizaba un lenguaje diseñado claramente para presentar a La Habana como una fuerza de ocupación.
Fuentes relata que aquellos mensajes afirmaban conocer los movimientos cubanos y anunciaban acciones contra ellos. Más importante aún, señala que los oficiales encargados de escuchar las emisiones no descartaron las referencias como simple propaganda, porque podían contener indicios sobre operaciones militares que UNITA estuviera preparando en la zona.
Ese detalle muestra cómo funcionaba la guerra psicológica. Una transmisión podía intentar desmoralizar al adversario, exagerar las propias capacidades y, simultáneamente, introducir suficiente información verdadera como para obligar al enemigo a prestarle atención.
LA RADIO TAMBIÉN PODÍA SERVIR COMO FUENTE DE INTELIGENCIA
Los mensajes enemigos no se escuchaban únicamente por curiosidad. En una guerra irregular como la angoleña, cualquier referencia a movimientos de tropas, carreteras, bases, abastecimientos o próximas operaciones podía convertirse en información útil, aunque estuviera mezclada con propaganda.
Fuentes asegura que el monitoreo cubano tomó especialmente en serio una frase transmitida por la emisora sobre “acciones” que estaban en marcha. Según su reconstrucción, esa parte del mensaje fue incluso destacada en la versión mecanografiada entregada a los responsables militares cubanos, lo que indicaría que el contenido fue analizado desde una perspectiva de inteligencia.
CUANDO CUBA DECIDIÓ INTERFERIRLA
La existencia de medidas cubanas contra la emisora aparece también en un libro dedicado a la batalla de Cangamba. La obra señala que, mientras las fuerzas cubanas y angoleñas coordinaban operaciones durante los combates de 1983, el Estado Mayor de la Misión Militar cubana ordenó interferir las transmisiones de La Voz del Gallo Negro y otras estaciones utilizadas por UNITA.
Esa orden es particularmente reveladora porque demuestra que la radio formaba parte del escenario operacional. Si una emisora enemiga era considerada suficientemente importante como para dedicar recursos a bloquearla, significa que sus transmisiones podían influir en la información disponible, la moral o incluso la percepción del desarrollo de los combates.
UNITA ENTENDÍA LA RADIO COMO UN ARMA
La utilización de la emisora no fue improvisada. Un estudio estadounidense sobre UNITA publicado durante la década de 1980 describía a La Voz del Gallo Negro como una herramienta utilizada para transmitir mensajes políticos y movilizar apoyo popular, y señalaba que la estación difundía contenidos contra el MPLA, la Unión Soviética y la presencia cubana.
La radio permitía a Savimbi proyectar su voz mucho más allá de las zonas controladas físicamente por sus guerrilleros. En un país enorme, con comunicaciones deficientes y amplias regiones rurales, la onda corta podía atravesar líneas militares que los combatientes no podían cruzar.
¿QUIÉN FINANCIABA LA EMISORA?
Este es uno de los puntos más controvertidos. Informes estadounidenses de la época describieron a La Voz del Gallo Negro como una emisora apoyada por fuerzas externas y, en 1989, The Washington Post informó de acusaciones de que la estación era financiada por la CIA, en momentos en que Washington respaldaba abiertamente a UNITA.
UNITA negó determinadas acusaciones relacionadas con interferencias y manipulación de frecuencias de Voice of America. Otros estudios de comienzos de los años 80 situaban transmisores vinculados a la emisora en Namibia bajo auspicio sudafricano, reflejando el entramado internacional que rodeó a la guerra angoleña.
Por eso conviene distinguir entre dos cuestiones. Está ampliamente documentado que Sudáfrica y Estados Unidos apoyaron a UNITA durante diferentes etapas de la guerra, pero los detalles exactos sobre quién financió cada transmisor, equipo o etapa concreta de VORGAN no siempre son igualmente verificables.
EL INCIDENTE CON VOICE OF AMERICA
En 1989 surgió una polémica especialmente llamativa. La Voz de América comenzó a investigar denuncias según las cuales La Voz del Gallo Negro habría utilizado frecuencias muy próximas a las suyas e incluso interrumpido parte de una transmisión que incluía un discurso del presidente angoleño José Eduardo dos Santos.
Según los reportes recogidos entonces, la cercanía de las frecuencias podía provocar que un oyente pasara de la transmisión de VOA directamente a la de UNITA, creando la impresión de una continuidad entre ambas. Portavoces de UNITA rechazaron las acusaciones de manipulación deliberada, por lo que el episodio debe presentarse como una controversia investigada en aquel momento, no como una operación definitivamente demostrada.
LA PROPAGANDA CONTINUÓ DESPUÉS DE LOS CUBANOS
La retirada cubana de Angola no terminó con la importancia de VORGAN. Durante las elecciones de 1992 y el posterior regreso a la guerra, La Voz del Gallo Negro continuó transmitiendo desde posiciones controladas por UNITA y fue utilizada por Savimbi para difundir mensajes políticos y militares.
Human Rights Watch describió posteriormente a VORGAN como una emisora partidista que difundía propaganda hostil contra el Gobierno angoleño y otros grupos. La organización también señaló que tanto los medios gubernamentales como los de UNITA participaron en campañas de propaganda que contribuyeron a incrementar la hostilidad durante el frágil proceso político de comienzos de los años 90.
HASTA LA ONU EXIGIÓ CAMBIARLA
La influencia política de la emisora llegó a convertirse en un problema dentro de los acuerdos de paz. El Protocolo de Lusaka estableció que VORGAN debía transformarse en una estación privada no partidista, y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reiteró posteriormente la obligación de poner fin a las transmisiones de propaganda hostil.
La transformación se retrasó durante años. Informes de Naciones Unidas todavía señalaban en 1997 que la emisora continuaba siendo motivo de preocupación y que algunas de sus emisiones incluían acusaciones, rumores y mensajes incendiarios contra el Gobierno y personal internacional.
Finalmente, VORGAN dejó de transmitir de manera efectiva el 1 de abril de 1998, según un informe del secretario general de Naciones Unidas. Su sucesora política y radiofónica sería posteriormente Rádio Despertar, concebida dentro del proceso de transformación de UNITA de movimiento armado a organización política.
UNA GUERRA QUE TAMBIÉN SE LIBRABA EN EL AIRE
La historia de La Voz del Gallo Negro revela una dimensión menos conocida de la presencia cubana en Angola. Mientras los soldados enfrentaban minas, emboscadas, artillería y largas operaciones en territorios remotos, también estaban expuestos a mensajes diseñados para convencerlos de que luchaban lejos de casa por una causa ajena y que su adversario conocía sus movimientos.
La respuesta cubana confirma la importancia que aquellos mensajes llegaron a adquirir. El monitoreo sistemático, el análisis de sus contenidos y la orden de interferir transmisiones durante operaciones como Cangamba muestran que, para los mandos militares, la emisora no era simplemente ruido propagandístico: formaba parte del campo de batalla.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






