LA NUEVA OLIGARQUÍA CUBANA: QUIÉNES PODRÍAN HEREDAR EL PODER ECONÓMICO DESPUÉS DE LOS HISTÓRICOS
Durante más de seis décadas, el poder cubano tuvo rostros perfectamente reconocibles. Fidel Castro, Raúl Castro, generales, ministros y dirigentes del Partido Comunista ocuparon la cima de un sistema donde la política, las Fuerzas Armadas y las principales estructuras económicas estuvieron profundamente entrelazadas. Pero aquellos hombres envejecen, desaparecen o abandonan formalmente sus cargos, mientras alrededor de ellos surge una generación que ya no necesita vestir de verde olivo para conservar acceso, relaciones y oportunidades.
Después de once entregas siguiendo sociedades mercantiles, restaurantes, hoteles, compañías en España y Florida, viajes internacionales, estructuras vinculadas a GAESA y descendientes de algunas de las familias más poderosas de Cuba, el patrón comienza a ser visible. El poder económico cubano podría no desaparecer con los históricos; podría transformarse y transmitirse mediante empresas, contactos, posiciones estratégicas, capital y relaciones familiares.
Esta entrega final no pretende afirmar que exista una organización llamada oficialmente “la nueva oligarquía cubana” ni que todos los familiares de dirigentes formen parte de una red coordinada. Utilizamos el término oligarquía como una hipótesis de análisis: la posible formación de un reducido círculo de familias y actores con ventajas excepcionales para conservar influencia económica durante la transición generacional que ya está ocurriendo en Cuba.
Y hay una razón adicional para hacer esta pregunta ahora. En 2026 el Gobierno cubano inició una de las mayores aperturas económicas desde 1959, con un paquete de 176 reformas y posteriores regulaciones que amplían considerablemente el espacio permitido a empresas privadas, inversión extranjera, turismo y operaciones comerciales. Reuters describió el proceso como la transformación más amplia del modelo económico cubano desde el triunfo de la Revolución.
EL PODER CAMBIA DE FORMA, PERO NO NECESARIAMENTE DE MANOS
El viejo modelo cubano concentró gran parte del poder económico en empresas estatales, ministerios y conglomerados militares. En ese sistema, tener influencia significaba ocupar una oficina gubernamental, dirigir una institución, controlar una empresa pública o pertenecer a las Fuerzas Armadas y al Partido Comunista.
La nueva generación puede funcionar de otra manera. No necesita necesariamente convertirse en ministro para disponer de información privilegiada, contactos internacionales, acceso a empresarios, conocimiento de estructuras comerciales, oportunidades de inversión o relaciones con quienes continúan controlando activos esenciales.
Eso explica por qué esta serie no se ha limitado a buscar cargos políticos. Hemos seguido empresas, administradores, sociedades extranjeras, restaurantes, turismo, exportaciones, viajes, inmuebles y conexiones familiares, porque el poder económico moderno puede ser mucho menos visible que el poder político tradicional.
GAESA SIGUE SIENDO EL GRAN PREMIO
Cualquier análisis sobre quién podría heredar poder económico en Cuba comienza inevitablemente con GAESA. El conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas mantiene intereses en sectores estratégicos como turismo, hoteles, comercio, servicios financieros, combustible, puertos y logística, y diferentes estimaciones externas lo sitúan entre las estructuras económicas más importantes de la Isla.
Reuters señaló en 2026 que las estimaciones sobre el peso de GAESA oscilan considerablemente y que la falta de estados financieros públicos completos impide determinar con precisión qué porcentaje de la economía controla. El Gobierno cubano rechaza la caracterización estadounidense de GAESA como una estructura diseñada para enriquecer a una élite militar y sostiene que sus empresas cumplen funciones esenciales para la economía nacional.
Precisamente esa falta de transparencia convierte al conglomerado en una pieza central del problema sucesorio. Quien conserve influencia sobre hoteles, puertos, combustible, finanzas, comercio y divisas dispondrá de algo mucho más poderoso que un apellido revolucionario: control sobre los recursos necesarios para hacer funcionar buena parte de la economía.
LA FAMILIA CASTRO-LÓPEZ-CALLEJAS PARTE CON UNA VENTAJA DIFÍCIL DE IGNORAR
Si existe una familia que resume la unión entre poder político, militar y económico es la formada por los descendientes de Déborah Castro Espín y Luis Alberto Rodríguez López-Callejas. Ella es hija de Raúl Castro; él dirigió durante aproximadamente dos décadas GAESA y llegó a integrar el Buró Político antes de fallecer en 2022.
Su hijo Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”, representa el caso más evidente. Durante años conocido principalmente como responsable de la seguridad de su abuelo, en 2026 comenzó a aparecer en reuniones gubernamentales de primer nivel y a convertirse en una figura relacionada con los contactos entre La Habana y Washington. EFE señaló que no se conoce públicamente un cargo gubernamental equivalente al protagonismo adquirido y lo describió como una figura importante tanto en el MININT como alrededor de GAESA.
En marzo de 2026, la propia televisión estatal lo mostró participando en dos reuniones gubernamentales clave pese a que no era público que ocupara un puesto relevante en el Gobierno, el Partido Comunista o las Fuerzas Armadas que explicara su presencia. Ese detalle resulta crucial porque revela un modelo de influencia que puede funcionar sin necesidad de un nombramiento formal visible.
Y en septiembre la señal se volvió todavía más fuerte. Raúl Castro reapareció públicamente acompañado por Miguel Díaz-Canel y por su nieto Raúl Guillermo, a quien EFE identificó como interlocutor en los contactos con Washington.
EL HOMBRE QUE PODRÍA HEREDAR INFLUENCIA SIN HEREDAR UN CARGO
No existe evidencia pública que permita afirmar que Raúl Guillermo sea propietario de GAESA o que vaya a asumir oficialmente la dirección del conglomerado. Sería irresponsable presentar esa sucesión como un hecho consumado, especialmente porque el sistema cubano puede reorganizar cargos y empresas internamente de maneras imposibles de anticipar desde fuera.
Pero su posición familiar es extraordinaria. Es nieto de Raúl Castro, hijo de López-Callejas, formado dentro de estructuras militares y cercano personalmente al exgobernante, mientras medios internacionales lo colocan alrededor del aparato económico, del MININT y de conversaciones de alto nivel.
Por eso, si hubiera que identificar hoy a una persona de la siguiente generación con una combinación excepcional de apellido, acceso político, formación institucional y proximidad al núcleo económico, Raúl Guillermo Rodríguez Castro aparecería inevitablemente entre los primeros nombres.
Eso no significa que sea el próximo gobernante de Cuba. Significa algo quizá más importante para esta investigación: podría disponer de capacidad de influencia aunque nunca ocupe la presidencia.
EL PODER NO TERMINA EN LOS CASTRO
Sería un error reducir la posible nueva élite cubana a la familia Castro. A lo largo de esta serie hemos encontrado descendientes de ministros, generales y antiguos altos funcionarios dentro de restaurantes privados, sociedades españolas, turismo, exportaciones y negocios internacionales.
El fenómeno es más amplio porque el privilegio no necesita transmitirse mediante una herencia bancaria directa. Puede transmitirse mediante educación, relaciones, conocimiento institucional, capacidad para conseguir socios, acceso a inmuebles, facilidad para viajar, conexiones con proveedores y reputación dentro de determinados círculos empresariales.
Eso explica por qué algunos descendientes aparecen en Madrid, otros en Miami y otros dentro de sectores económicos que en Cuba exigen una capacidad considerable para resolver permisos, abastecimiento y divisas.
MANUEL ANIDO CUESTA: LA PUERTA ESPAÑOLA DEL ENTORNO PRESIDENCIAL
En la primera entrega individual de esta serie examinamos a Manuel Anido Cuesta, hijastro de Miguel Díaz-Canel. Su caso resultó relevante precisamente porque trasladó la investigación fuera de Cuba, donde los registros mercantiles permiten seguir movimientos empresariales imposibles de observar con la misma claridad dentro de la Isla.
Su nombre apareció vinculado a actividades societarias en España, país que se ha convertido en una de las jurisdicciones más interesantes para rastrear compañías relacionadas con descendientes o familiares de figuras cubanas. Estados Unidos incluyó además a Anido entre los familiares de Díaz-Canel sancionados financieramente en junio de 2026.
La sanción estadounidense no demuestra por sí misma irregularidades empresariales. Lo importante para esta serie es que una persona situada dentro del círculo familiar inmediato del presidente cubano aparece simultáneamente en el mundo de las sociedades mercantiles europeas, algo que ilustra perfectamente la transición del poder político tradicional hacia estructuras económicas transnacionales.
CRISTINA LAGE Y LA EMPRESARIZACIÓN DE LOS APELLIDOS DEL PODER
Otra versión del fenómeno aparece con Cristina Lage Codorniú, hija del antiguo vicepresidente Carlos Lage. Investigaciones periodísticas la han vinculado, junto con su esposo, a un grupo gastronómico privado que opera restaurantes orientados a consumidores con elevada capacidad de compra.
Su historia es importante porque no necesita apoyarse en un cargo estatal. Estamos ante una generación que puede convertir relaciones, formación y capital acumulado en estructuras privadas compatibles con la nueva economía cubana.
No existe documentación pública que permita afirmar que esos negocios se desarrollaron gracias a dinero estatal o favoritismo administrativo. Pero precisamente esa ausencia de información convierte en esencial conocer quién obtiene inmuebles, proveedores, importaciones, electricidad estable y capital dentro de un mercado extremadamente desigual.
LOS GARCÍA FRÍAS: CUANDO LA CONTINUIDAD OCURRE DENTRO DEL MISMO SECTOR
El clan García Frías aportó otra variante. Allí encontramos descendientes alrededor de sectores vinculados históricamente al propio Guillermo García Frías: Flora y Fauna, Alcona, ganadería, caballos y comercio exterior.
La importancia no está únicamente en que miembros de la familia tengan negocios o participen en actividades ecuestres. Está en la posibilidad de que conocimiento, relaciones y acceso construidos durante una generación permanezcan disponibles para la siguiente dentro del mismo universo económico.
Eso tampoco demuestra apropiación privada de estructuras estatales. Pero muestra cómo un sistema puede producir continuidad familiar sin necesidad de transferir formalmente la propiedad de una empresa de padre a hijo.
EL CLAN COLOMÉ: CUANDO MADRID HACE VISIBLE LO QUE LA HABANA ESCONDE
El caso de José Raúl Colomé Torres, hijo del antiguo ministro del Interior Abelardo “Furry” Colomé Ibarra, mostró con particular claridad la utilidad de los registros extranjeros. En España apareció formalmente vinculado a una compañía dedicada a actividades relacionadas con turismo, gastronomía y hostelería, mientras su nombre estaba asociado en La Habana al restaurante Starbien.
La importancia del caso no está en convertir automáticamente el negocio en prueba de corrupción. Está en que un registro mercantil extranjero permite demostrar jurídicamente una actividad empresarial que dentro de Cuba resultaría mucho más difícil reconstruir.
Eso nos dejó una de las lecciones centrales de la serie: para comprender la nueva élite cubana, hay que mirar tanto dentro como fuera de Cuba.
MIAMI YA FORMA PARTE DEL MAPA DE LA ÉLITE CUBANA
Florida aparece repetidamente en estas investigaciones. Hijos, hermanos, primos y otros familiares de figuras del poder cubano residen allí, registran sociedades o participan en negocios, mientras algunas compañías mantienen relaciones comerciales directa o indirectamente conectadas con Cuba.
En junio de 2026, por ejemplo, CubaNet recogió una investigación sobre familiares políticos de Alejandro Castro Espín residentes en Florida, incluyendo una pariente al frente de una compañía registrada en el estado.
Este fenómeno resulta políticamente incómodo para La Habana. Durante décadas, Estados Unidos fue presentado como enemigo y Miami como centro de la contrarrevolución, pero diferentes ramas de familias relacionadas con la élite cubana terminaron estableciendo allí residencia, empresas o patrimonio.
La nueva oligarquía —si finalmente termina consolidándose— probablemente no será exclusivamente habanera. Será transnacional.
MADRID, MIAMI, PANAMÁ: EL PODER ECONÓMICO YA NO NECESITA FRONTERAS
Los expedientes examinados en esta serie terminan una y otra vez fuera de la Isla. España aporta registros societarios; Florida permite seguir LLC, agentes registrados e inmuebles; Panamá aparece en viajes, operaciones comerciales y conexiones regionales.
Eso no significa que cualquier sociedad en estas jurisdicciones esconda dinero cubano. La inmensa mayoría de las empresas allí registradas no tienen relación alguna con el poder de La Habana, y cada conexión debe probarse individualmente.
Pero para quienes sí pertenecen a las familias investigadas, esas jurisdicciones ofrecen una ventaja que Cuba no ofrece: sistemas mercantiles más transparentes donde administradores, cambios societarios y propiedades dejan rastros documentales.
Ahí puede estar parte de la verdadera historia futura.
LAS MIPYMES PUEDEN CREAR EMPRESARIOS… O CONSOLIDAR UNA ÉLITE
La expansión de las mipymes cambió radicalmente la economía cubana. Miles de ciudadanos sin vínculos conocidos con el Gobierno han creado empresas reales, asumiendo enormes riesgos y enfrentándose a impuestos, escasez, burocracia y falta de crédito.
Sería injusto presentar a todo el sector privado como una extensión de la nomenklatura. No lo es.
Pero la apertura económica también genera un problema clásico de los sistemas que transitan desde economías altamente estatizadas: quienes poseen mejores contactos, información, acceso a activos y capital pueden aprovechar más rápidamente las oportunidades de privatización o liberalización.
En agosto, EFE señaló que las reformas y el ascenso político de Raúl Guillermo habían provocado críticas incluso desde sectores de izquierda favorables al sistema, precisamente por el temor a que la liberalización terminara beneficiando a una nueva capa empresarial vinculada al poder.
LAS 176 REFORMAS PUEDEN SER EL MOMENTO DECISIVO
El paquete anunciado en 2026 altera el tablero completo. Reuters informó que las nuevas reglas facilitan inversión extranjera, contratación directa de trabajadores, utilización de cuentas bancarias extranjeras y participación privada en áreas como agencias de viajes, además de reducir diferentes barreras burocráticas.
En una economía más abierta, el valor de los contactos podría multiplicarse. Un empresario con capital, conexiones internacionales y conocimiento del aparato estatal tendría una ventaja considerable a la hora de adquirir o administrar activos que anteriormente estaban completamente reservados al Estado.
Ahí se encuentra quizá el momento más peligroso —y también más revelador— para saber si Cuba está desarrollando un capitalismo competitivo o un capitalismo de conexiones.
CAPITALISMO DE CONEXIONES: LA PREGUNTA QUE CUBA TODAVÍA NO PUEDE RESPONDER
El capitalismo de conexiones aparece cuando el éxito económico depende desproporcionadamente de la cercanía con funcionarios, familias políticas o instituciones capaces de otorgar permisos y activos. No requiere necesariamente sobornos ni delitos; puede funcionar mediante redes informales, información privilegiada y acceso desigual.
Cuba posee condiciones particularmente favorables para ese riesgo porque gran parte de los activos importantes continúa bajo control estatal y las declaraciones patrimoniales de los dirigentes no son públicas con el nivel de detalle que permitiría fiscalizar posibles conflictos de interés.
Por eso, cualquier futura privatización, concesión o asociación público-privada deberá observarse con atención. La pregunta esencial será quién recibe qué activo, a qué precio, mediante qué proceso y con qué competencia real.
HOTELES, COMBUSTIBLE Y TURISMO: LOS ACTIVOS QUE PUEDEN DEFINIR LA PRÓXIMA DÉCADA
No todos los negocios tienen el mismo valor estratégico. Restaurantes y tiendas pueden generar riqueza, pero los verdaderos centros de poder están en sectores capaces de controlar grandes flujos de divisas y logística.
Hoteles, combustible, puertos, comercio exterior, banca, importaciones y turismo pueden decidir quién acumula capital durante la próxima década. Si esos sectores se abren gradualmente al capital privado, conocer la identidad de quienes reciben las primeras oportunidades será fundamental.
El sistema podría crear una nueva clase de empresarios independientes, o podría convertir a personas ya conectadas con la élite estatal en propietarios y gestores privados de activos que durante décadas pertenecieron al Estado.
Ese es el escenario que esta serie pretende dejar planteado.
EL MAYOR PRIVILEGIO NO ES UN ROLEX
A lo largo de Los Herederos del Poder aparecieron automóviles, vuelos, hoteles, restaurantes, yates y artículos de lujo. Son imágenes poderosas porque muestran el contraste entre determinados descendientes y la precariedad que atraviesa buena parte de la población cubana.
Pero el reloj, el automóvil o la habitación de hotel no son el verdadero problema. El privilegio decisivo es el acceso. Acceso a capital. Acceso a información. Acceso a personas que toman decisiones. Acceso a empresas extranjeras. Acceso a propiedades. Acceso a divisas. Acceso a permisos.
Acceso a sectores donde el resto del país no compite en igualdad de condiciones. Ese tipo de ventaja puede sobrevivir mucho después de que desaparezca el funcionario que la originó.
UNA OLIGARQUÍA NO NACE CUANDO ALGUIEN COMPRA UN AUTO CARO
Una oligarquía económica surge cuando una parte reducida de la sociedad concentra de manera persistente activos, oportunidades y capacidad para influir en decisiones económicas. Por eso, esta serie nunca ha considerado una fotografía de vacaciones prueba suficiente para establecer poder económico real.
El indicador decisivo será otro: quién termina controlando empresas, propiedades, hoteles, cadenas de distribución, importaciones, exportaciones, créditos y grandes inversiones durante la transformación del modelo cubano.
Todavía es demasiado pronto para afirmar que esa transferencia ya se completó.
Pero tampoco es demasiado pronto para vigilarla.
DÍAZ-CANEL PUEDE SER TRANSITORIO; LAS REDES ECONÓMICAS PUEDEN DURAR MUCHO MÁS
Miguel Díaz-Canel fue presentado como la primera gran figura de la era posterior a los Castro, pero su presidencia no necesariamente determina quién acumulará poder económico después de la generación histórica.
Un presidente puede abandonar su cargo. Una sociedad mercantil, una propiedad, una participación empresarial o una red de socios puede sobrevivir durante décadas.
Por eso, cuando hablamos de sucesión no estamos preguntando únicamente quién será el próximo presidente de Cuba. Estamos preguntando quién conservará los activos, las relaciones y el capital cuando cambien los nombres en la Plaza de la Revolución.
EL CASO RAÚL GUILLERMO VUELVE AL CENTRO
Después de doce entregas, el nombre de Raúl Guillermo Rodríguez Castro vuelve inevitablemente al centro del mapa. No porque tengamos evidencia de que sea dueño de una fortuna secreta, sino porque su combinación de relaciones personales, familiares, militares y económicas resulta excepcional.
EFE ha señalado su creciente papel público y su presencia alrededor de contactos con Estados Unidos. Incluso después de rumores sobre el estado de salud de Raúl Castro, el nieto apareció nuevamente junto a su abuelo y la cúpula del Gobierno en septiembre.
Además, informaciones recientes han llegado a situarlo como interlocutor en propuestas estadounidenses relacionadas con sectores estratégicos cubanos, aunque algunos detalles proceden de fuentes anónimas y deben tratarse como tales. EFE recogió el 10 de septiembre un reporte del Miami Herald según el cual emisarios estadounidenses plantearon incluso reformas petroleras directamente a Rodríguez Castro.
Eso no demuestra que vaya a heredar el país. Pero demuestra que ya está sentado en mesas donde se discute su futuro.
LOS NIETOS CASTRO-CALIS Y LA CONTINUIDAD FAMILIAR
La continuidad tampoco depende únicamente de Raúl Guillermo. Estados Unidos sancionó en junio de 2026 a Raúl Alejandro Castro Calis, hijo de Alejandro Castro Espín, y en septiembre añadió a su hermano Fidel Ernesto Castro Calis.
Las sanciones estadounidenses son decisiones administrativas y financieras, no condenas penales, y CubaBajoLupa no las presenta como prueba de delitos individuales. Pero demuestran que Washington considera a una parte de la tercera generación de la familia Castro relevante dentro de la estructura de poder que intenta presionar.
Ese dato añade una pieza importante: la sucesión cubana ya no se analiza únicamente alrededor de hijos, sino de nietos.
¿QUIÉNES PARECEN MEJOR POSICIONADOS?
Si reunimos las doce entregas, aparecen tres niveles diferentes. En primer lugar está el núcleo Castro-López-Callejas, cuya proximidad simultánea a Raúl Castro, GAESA, el MININT y estructuras militares lo coloca en una categoría propia.
En un segundo nivel aparecen hijos y familiares de ministros y antiguos altos funcionarios que han desarrollado negocios privados, sociedades extranjeras o posiciones dentro de sectores económicos valiosos. No poseen necesariamente poder político directo, pero sí pueden formar parte de la nueva clase empresarial que crece al calor de las reformas.
Y alrededor de ellos aparece una tercera capa formada por empresarios, intermediarios, socios extranjeros y administradores que no pertenecen a familias históricas, pero pueden resultar esenciales para conectar capital privado con activos estatales.
Es en la interacción de esas tres capas donde podría aparecer la nueva oligarquía cubana.
NO TIENE POR QUÉ HABER UN PLAN MAESTRO
Quizás la conclusión más importante de toda esta serie sea que no hace falta imaginar una habitación secreta donde varias familias hayan decidido repartirse Cuba.
Las élites pueden reproducirse de una manera mucho más sencilla. Los padres dejan contactos. Los hijos obtienen educación y acceso. Los nietos crean empresas. Los socios aportan capital. El Estado abre sectores económicos. Y quienes estaban mejor conectados llegan primero. Ese mecanismo puede generar concentración de riqueza sin que exista una conspiración centralizada.
EL RIESGO: UNA TRANSICIÓN ECONÓMICA SIN TRANSICIÓN DE PODER
Cuba podría liberalizar parte de su economía sin democratizar la propiedad de los activos. Esa es probablemente la gran cuestión que quedará abierta cuando termine esta serie.
Si hoteles, empresas, inmuebles, distribuidores, gasolineras y actividades de comercio exterior pasan gradualmente hacia manos privadas, pero esas manos pertenecen fundamentalmente a personas conectadas con la vieja élite, el país podría cambiar de modelo económico sin cambiar realmente de élite.
El resultado sería una transformación extraordinariamente irónica: un sistema que llegó al poder denunciando a la oligarquía terminaría creando las condiciones para que una nueva oligarquía emergiera de sus propias familias y redes.
EL FUTURO NO ESTÁ ESCRITO
Nada de esto es inevitable. Las reformas también pueden abrir oportunidades a miles de empresarios independientes, cubanos dentro y fuera de la Isla que no tienen relación alguna con el aparato estatal y que llevan años intentando construir negocios en condiciones extraordinariamente difíciles.
Una economía verdaderamente abierta, con competencia, transparencia, propiedad protegida y reglas iguales, podría reducir el peso de las conexiones políticas. Pero para que eso ocurra será necesario saber quién posee las empresas, quién recibe los activos del Estado y cómo se adjudican las oportunidades.
Sin esa transparencia, cada privatización futura cargará con una sospecha difícil de disipar.
LA REVOLUCIÓN QUE COMBATIÓ UNA OLIGARQUÍA PODRÍA ESTAR DEJANDO OTRA
La Revolución cubana justificó durante décadas su existencia afirmando haber destruido una sociedad dominada por grandes propietarios, empresarios privilegiados y grupos cercanos al poder político.
Sesenta y siete años después, Cuba vuelve a enfrentarse a una pregunta sorprendentemente parecida. ¿Quiénes controlarán los hoteles? ¿Quiénes controlarán las importaciones? ¿Quiénes tendrán el combustible? ¿Quiénes comprarán o administrarán propiedades? ¿Quiénes podrán invertir con socios extranjeros? ¿Quiénes tendrán acceso al capital? Responder esas preguntas será mucho más importante que saber quién ocupa determinada oficina gubernamental.
EL FINAL DE LOS HISTÓRICOS NO SERÁ NECESARIAMENTE EL FINAL DE SU PODER
Los hombres que construyeron el sistema cubano inevitablemente desaparecerán. Sus relaciones no tienen por qué hacerlo. Las empresas pueden cambiar de nombre. Las propiedades pueden cambiar de estructura jurídica.
Los hijos pueden convertirse en empresarios. Los nietos pueden dejar los uniformes y utilizar trajes. Los negocios pueden mudarse de La Habana a Madrid, Panamá o Miami. Pero el capital social acumulado durante décadas puede seguir funcionando. Ese es el verdadero legado que Los Herederos del Poder ha intentado investigar.
LA PREGUNTA CON LA QUE CERRAMOS LA SERIE
Comenzamos buscando hijos y nietos de dirigentes cubanos que aparecían vinculados a negocios, privilegios, viajes y sociedades. Terminamos encontrando algo más complejo: una transición generacional en la que apellidos históricos, estructuras militares, nuevos empresarios privados y capital internacional comienzan a coexistir dentro de una economía que está cambiando rápidamente.
Todavía no sabemos quiénes serán los grandes propietarios de la Cuba futura. Tampoco sabemos si algunas de las familias investigadas conservarán realmente la influencia que hoy parecen tener. Pero después de doce entregas sí podemos formular la pregunta con mucha mayor precisión:
Cuando desaparezcan definitivamente los históricos, ¿heredará Cuba una economía más libre o simplemente una nueva élite nacida alrededor del viejo poder?
La respuesta todavía está por escribirse. Y probablemente será una de las historias más importantes de la Cuba que viene.
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