LA «GUERRA DE LOS BARES» EN LA HABANA: RUMORES, PRIVILEGIOS Y NEGOCIOS NOCTURNOS BAJO LA LUPA
En redes sociales cubanas ha comenzado a circular con fuerza una expresión llamativa: “la guerra de los bares” en La Habana. No se trata, al menos por ahora, de una guerra formal entre propietarios ni de un conflicto documentado con ese nombre, sino de una mezcla de competencia, rumores, cierres temporales, acusaciones sobre privilegios y comparaciones entre locales que consiguen mantener sus puertas abiertas mientras la crisis energética y económica golpea a buena parte de la capital.
El fenómeno tiene un protagonista inevitable: Bar EFE, el establecimiento vinculado a Sandro Castro, nieto de Fidel Castro. Pero la discusión va mucho más allá de un solo negocio, porque expone una pregunta que se repite en redes: cómo consiguen sobrevivir algunos espacios nocturnos en una ciudad donde la electricidad, el combustible, las bebidas importadas y hasta el transporte se han convertido en recursos difíciles de garantizar.
QUÉ HAY REALMENTE DETRÁS DE LA “GUERRA DE LOS BARES”
Hasta el momento no existe evidencia verificable de una confrontación organizada entre varios bares de La Habana. Lo que sí puede comprobarse es que distintos establecimientos atraviesan situaciones muy diferentes y que esas diferencias alimentan especulaciones sobre acceso a combustible, plantas eléctricas, suministros, divisas y conexiones personales.
El contraste se ha vuelto especialmente visible durante los apagones. En julio de 2026, 14ymedio documentó cómo un bar de Regla mantenía televisores, iluminación y funcionamiento mediante una planta eléctrica mientras vecinos permanecían en la calle observando desde fuera un partido del Mundial, una escena que terminó funcionando como símbolo de la desigualdad energética: quien dispone de combustible o generación propia puede mantener su pequeño espacio iluminado mientras el barrio permanece a oscuras.
BAR EFE, SANDRO CASTRO Y LAS VERSIONES SOBRE SU CIERRE
El Bar EFE, ubicado en El Vedado, quedó nuevamente en el centro de la discusión en junio. Sandro Castro afirmó primero durante una transmisión que llevaba dos semanas cerrado, pero al día siguiente aclaró que no había clausurado definitivamente el establecimiento y explicó que estaba operando prácticamente un día por semana debido a la crisis energética.
Castro sostuvo que EFE era su único negocio nocturno conocido y negó versiones que le atribuían varias discotecas en la capital. La precisión resulta relevante porque antiguos reportes habían vinculado su actividad empresarial con otros establecimientos, entre ellos Fantaxy, y una investigación de Armando.info documentó que ya en 2018 gestionaba espacios nocturnos como Fantaxy y EFE en La Habana.
La situación de EFE demuestra que incluso negocios asociados a figuras con elevada notoriedad pública están sintiendo el impacto de la crisis. Según Sandro Castro, los problemas principales eran los apagones y las dificultades para mantener las operaciones, y el propio establecimiento pasó de funcionar como una de las discotecas más visibles del Vedado a reducir drásticamente sus jornadas.
UN PRESUNTO ROBO QUE AÑADIÓ MÁS RUMORES
En agosto apareció otro elemento que alimentó las conversaciones en redes. Una publicación atribuida a la página La Tijera aseguró que durante un apagón se habría producido un robo dentro del Bar EFE, donde presuntamente fueron sustraídas bebidas de alto valor, cigarros y habanos.
Cuba Noticias 360 revisó posteriormente el caso y señaló que no existía confirmación oficial de lo ocurrido, por lo que la versión continuaba dependiendo únicamente de esa denuncia difundida en redes sociales. Por esa razón, el presunto robo no puede presentarse como un hecho probado, aunque sí forma parte de la ola de rumores que actualmente rodea al negocio y a la llamada “guerra de los bares”.
NO TODOS LOS BARES ESTÁN EN LAS MISMAS CONDICIONES
El problema de fondo es estructural. AUGE, consultora especializada en el sector privado cubano, estimó en 2026 que 8.904 de las 9.236 mipymes privadas del país, equivalente al 96,4 %, enfrentaban un impacto severo o crítico debido a la escasez energética y de combustible. La Habana concentra 3.966 de esas empresas, casi la mitad de las registradas a nivel nacional.
Un bar necesita refrigeración, hielo, iluminación, música, transporte, alimentos, bebidas y en muchos casos una planta eléctrica. Mantener todo eso funcionando cuando el combustible se vuelve caro y escaso convierte la supervivencia del negocio en una batalla económica, y explica por qué algunos establecimientos reducen horarios, cierran temporalmente o trasladan los costos a los precios finales.
LA FÁBRICA DE ARTE TAMBIÉN TUVO QUE PARAR
La crisis no ha afectado únicamente a pequeños bares privados. En junio, la Fábrica de Arte Cubano anunció un cierre temporal de su programación habitual y reconoció que necesitaba reorganizarse en medio de dificultades que describió como parte de un contexto más amplio.
El propio sitio de la institución muestra que posteriormente continuó desarrollando actividades y exposiciones, pero aquel cierre temporal confirmó que incluso uno de los espacios culturales y nocturnos más consolidados de La Habana estaba sintiendo las consecuencias de la situación económica y energética.
LOS NEGOCIOS VINCULADOS A FAMILIAS DEL PODER
Las sospechas sobre privilegios no nacieron en 2026. En noviembre de 2020, autoridades habaneras retiraron temporalmente licencias operacionales a varios bares, entre ellos EFE y Mío y Tuyo, este último señalado entonces por medios como un negocio donde participaba Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. Aquellas sanciones estuvieron relacionadas con incumplimientos durante la pandemia y controles sobre establecimientos nocturnos.
Investigaciones posteriores también han documentado relaciones comerciales entre empresarios cercanos a miembros de la familia Castro y operaciones relacionadas con bebidas, importaciones y negocios privados. Armando.info describió, por ejemplo, cómo empresarios vinculados a esos círculos participaron en la entrada y promoción de cerveza extranjera en locales nocturnos de La Habana durante el auge de determinados negocios privados.
Esos antecedentes ayudan a explicar por qué cualquier bar asociado a apellidos vinculados al poder termina bajo un escrutinio mayor. Sin embargo, la existencia de conexiones personales o familiares no demuestra automáticamente que cada establecimiento reciba combustible, electricidad o productos mediante privilegios ilegales, y cada acusación debe verificarse de forma independiente.
¿GUERRA ENTRE BARES O GUERRA CONTRA LA CRISIS?
Lo que hoy se describe informalmente como “guerra de los bares” parece ser, con la información disponible, varias historias superpuestas. Existe competencia por clientes y recursos, existen negocios asociados a figuras privilegiadas, circulan rumores sobre cierres y robos, y existe sobre todo una crisis energética que está reduciendo el margen de supervivencia de todo el sector privado.
No hay evidencia sólida de que EFE, Mío y Tuyo, La Esencia, la Fábrica de Arte u otros establecimientos estén enfrentados directamente entre sí. La verdadera “guerra” comprobable es la que libran los negocios nocturnos contra los apagones, la falta de combustible, la caída del consumo y unos costos operativos que obligan a muchos a reducir horarios o detener completamente sus actividades.
El interés de las redes, sin embargo, revela otro conflicto más profundo: la percepción de que en una misma ciudad algunos pueden comprar electricidad, combustible y diversión mientras otros apenas logran iluminar sus casas. Esa diferencia, más que cualquier pelea entre propietarios, es lo que está convirtiendo a los bares habaneros en un escaparate cada vez más visible de las desigualdades de la Cuba actual.
QUÉ ESTÁ CONFIRMADO
Está confirmado que Bar EFE ha tenido operaciones fuertemente reducidas durante 2026 y que Sandro Castro atribuyó esa situación a las dificultades energéticas y económicas. También está documentado el cierre temporal de la Fábrica de Arte Cubano, el fuerte impacto de la crisis de combustible sobre las mipymes y la existencia de negocios nocturnos que utilizan generación eléctrica propia para continuar funcionando durante apagones.
También existen antecedentes comprobados de bares habaneros vinculados a miembros o descendientes de la familia Castro, además de investigaciones periodísticas sobre empresarios cercanos a esos círculos y sus negocios relacionados con el ocio y el consumo. Esos vínculos justifican el escrutinio periodístico, pero no prueban por sí solos favoritismo ilegal en el acceso a recursos.
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