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Cuba Bajo Lupa

JORGE MARTÍNEZ CONFIESA CÓMO SOBREVIVIÓ AL CÁNCER Y REVELA LO QUE MÁS LE MOLESTA DE LA CUBA ACTUAL

Jorge Martínez habló sin demasiados rodeos. En una entrevista reciente, el actor cubano repasó su carrera, recordó su lucha contra el cáncer de pulmón y dejó varias frases que, leídas en el contexto actual de Cuba, adquieren un peso especial: salió de su casa en medio de un apagón, criticó la mentira, la hipocresía, la doble moral, la chapucería y la ineptitud, y aseguró que todavía se aferra a la esperanza de que las cosas puedan mejorar.

No se trató de un discurso político ni de una ruptura pública con el sistema. Pero sí de una conversación donde uno de los actores más reconocidos de la televisión y el cine cubanos habló desde una cotidianidad que comparte con millones de personas: apagones, escasez, colas, dificultades para trabajar y una sensación persistente de desgaste.

“SALÍ EN APAGÓN”

El tono quedó marcado desde los primeros minutos de la entrevista.

Martínez bromeó con su apariencia y explicó que había salido de casa durante un apagón: “Salí en apagón y no sé si estoy peinado”, comentó.

La frase parece anecdótica, pero refleja hasta qué punto los cortes eléctricos han terminado integrándose en la rutina diaria de los cubanos.

A partir de ahí, el actor recorrió una trayectoria que comenzó lejos de los grandes sets. Nacido en La Habana y criado en Guanabacoa, estudió música desde niño antes de inclinarse definitivamente por la actuación. Su carrera posteriormente lo llevó a producciones de televisión, teatro y películas como La bella del Alhambra y Últimos días en La Habana. Fuentes biográficas especializadas sitúan su nacimiento en 1962 y documentan una extensa carrera en los medios cubanos.

“HAY QUE COMER TAMBIÉN”

Uno de los momentos más reveladores llegó cuando le preguntaron si había rechazado personajes.

Martínez respondió que sí, aunque inmediatamente introdujo una realidad mucho menos glamorosa de la profesión: “Hay que comer también”.

Explicó que existe poca oferta de trabajo, especialmente para actores de su edad, y reconoció que necesita mantenerse activo porque el trabajo forma parte esencial de su vida.

La frase desmonta en pocas palabras la imagen del artista consagrado que vive exclusivamente de prestigio. Incluso una figura conocida durante décadas en Cuba sigue dependiendo de que aparezca el próximo personaje.

EL CÁNCER QUE CAMBIÓ SU MANERA DE VIVIR

La parte más personal de la entrevista llegó cuando habló de su salud.

Martínez confirmó que es sobreviviente de cáncer de pulmón y explicó que fue operado y vive con un solo pulmón. El actor ya había relatado públicamente años atrás que la enfermedad obligó a extirparle un pulmón y que, aun así, posteriormente asumió uno de los papeles más exigentes de su carrera en Últimos días en La Habana.

En la entrevista explicó que continúa acudiendo periódicamente al Instituto de Oncología para recibir tratamiento y que intenta convertirse en una fuente de ánimo para otros pacientes.

“Si Jorgito está así después de nueve años, ¿por qué no lo voy a estar yo?”, resumió al explicar el mensaje que intenta transmitir cuando conversa con enfermos.

También recordó que durante la enfermedad su hija era todavía pequeña y que esa responsabilidad se convirtió en una razón fundamental para seguir luchando.

DE “ÚLTIMOS DÍAS EN LA HABANA” A SU PAPEL MÁS RECORDADO

Martínez dedicó una parte importante de la conversación a Últimos días en La Habana, dirigida por Fernando Pérez.

En la película interpretó a Diego, un hombre gay gravemente enfermo y postrado, un personaje que inicialmente afrontó desde una contención que terminó modificando después de su primera prueba.

Martínez relató que creyó haber fallado aquel primer casting. Al revisar nuevamente el guion comprendió que las manos del personaje debían expresar aquello que su cuerpo inmóvil no podía transmitir.

Aquella interpretación terminó convirtiéndose en uno de los trabajos más reconocidos de su carrera y le abrió las puertas a festivales internacionales. IMDb y perfiles dedicados a su trayectoria lo sitúan entre sus papeles cinematográficos más importantes.

“ME MOLESTA LA MENTIRA, LA HIPOCRESÍA Y LA DOBLE MORAL”

Hacia el final de la conversación apareció probablemente el fragmento más contundente.

Cuando le preguntaron qué cosas le molestaban en el día a día, Martínez enumeró:

“Me molesta la mentira, me molesta la hipocresía, la doble moral […] la chapucería […] la ineptitud”.

No identificó funcionarios concretos ni convirtió esas palabras en una acusación directa contra el Gobierno cubano.

Precisamente por eso sería incorrecto presentarlas como una declaración de oposición política.

Sin embargo, tampoco necesitan demasiada interpretación. Las palabras describen problemas que forman parte desde hace años del debate cotidiano en Cuba y llegan de un artista que ha desarrollado prácticamente toda su carrera dentro de las instituciones culturales de la isla.

Martínez añadió inmediatamente que tampoco cree que la respuesta sea limitarse a decir que nada funciona.

Su posición fue otra: conservar la esperanza.

“Si algo no funciona, tiene que funcionar”, sostuvo. “No voy a perder nunca la esperanza de que siempre estemos mejor”.

Esa contradicción entre frustración y esperanza probablemente sea el elemento más poderoso de toda la entrevista.

Jorge Martínez no aparece como un hombre dispuesto a renegar de Cuba. Aparece como alguien que conoce sus problemas, los padece y los dice en voz alta, pero todavía quiere creer que pueden corregirse.

Y viniendo de alguien que ya tuvo que pelear una vez por su propia vida, quizás esa insistencia en seguir adelante tenga un significado especialmente personal.

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