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Cuba Bajo Lupa

JORGE GOLIAT, EL CURANDERO DEL MACHETE EN CUBA: SUPUESTAS CURAS MILAGROSAS, DENUNCIAS DE PACIENTES Y POLÉMICAS CON LAS AUTORIDADES

Durante años, Jorge Goliat, el curandero del machete en Cuba, atrajo a numerosos pacientes con la promesa de aliviar enfermedades mediante procedimientos que combinaban cortes con armas blancas, rituales espirituales y preparados de hierbas. Su notoriedad alcanzó dimensión internacional en abril de 2021, cuando la agencia Reuters documentó sus prácticas en La Habana y recogió sus declaraciones sobre supuestas curaciones realizadas en apenas diez minutos.

Pero detrás de la fama del hombre conocido también como Machete o El Sanador aparecen controversias que merecen atención: intervenciones sin garantías médicas públicamente acreditadas, testimonios sobre resultados extraordinarios, pacientes que terminaron necesitando atención hospitalaria y un caso de lesión grave denunciado por un médico. La documentación localizada permite reconstruir estos episodios, aunque no demuestra que Goliat posea capacidades curativas especiales ni establece responsabilidad penal por las acusaciones difundidas.

QUIÉN ES JORGE GOLIAT, EL CURANDERO DEL MACHETE EN CUBA

Jorge Goliat alcanzó notoriedad por atender a personas que buscaban alivio para problemas de salud mediante prácticas alejadas de la medicina convencional. En abril de 2021, Reuters lo identificó como un hombre de 58 años que desarrollaba su actividad en el reparto Abel Santamaría, municipio habanero de Boyeros.

Según explicó a la agencia, su trayectoria como sanador había comenzado más de tres décadas antes, después de una experiencia espiritual que interpretó como un llamado para curar personas utilizando un machete.

El hombre aseguraba recibir entre 120 y 150 visitantes diarios. También afirmaba haber atendido a miles de cubanos, aunque esas cantidades proceden de sus propias declaraciones y no de registros clínicos independientes.

Su apariencia contribuía a distinguirlo de otros practicantes del curanderismo popular. Vestía prendas verdes semejantes a las utilizadas por personal sanitario y, según los reportajes, realizaba procedimientos utilizando machetes, velas, papeles y preparados de origen vegetal.

La combinación entre rituales y elementos asociados con la cirugía fue una de las características que despertaron mayor interés, pero también una fuente importante de cuestionamientos sobre la seguridad de sus intervenciones.

LAS SUPUESTAS CIRUGÍAS MILAGROSAS QUE ATRAJERON A CIENTOS DE PERSONAS

Las imágenes registradas por el fotógrafo Alexandre Meneghini para Reuters en abril de 2021 muestran a Goliat durante sesiones con pacientes en La Habana. La agencia documentó procedimientos que él describía como cirugías y recogió testimonios de personas que acudían con la esperanza de resolver problemas de salud.

Entre las prácticas relatadas figuraba la utilización de una cuchilla de aproximadamente 45 centímetros para intervenir sobre la espalda de una mujer. Goliat presentó el procedimiento como una extracción, pero la documentación periodística no incluye análisis anatomopatológicos que permitan determinar la naturaleza del tejido retirado ni sus efectos clínicos.

El sanador afirmaba que personas con dificultades para caminar o mover determinadas partes del cuerpo recuperaban esas capacidades después de recibir sus tratamientos.

Estas declaraciones contribuyeron a su popularidad. Sin embargo, observar una mejoría inmediata no basta para demostrar que una enfermedad haya sido curada, especialmente cuando no existen diagnósticos verificables, evaluaciones posteriores ni seguimiento clínico.

La investigación de Reuters también recogió el caso de una pareja que acudió a Goliat debido a dificultades para concebir un hijo. Los visitantes expresaron su interés en explorar prácticas espirituales después de no encontrar respuestas satisfactorias en otros tratamientos, pero no se documentó posteriormente que la intervención hubiera solucionado sus problemas reproductivos.

EL POLÉMICO MÉTODO DE DIAGNÓSTICO CON VELAS Y PAPEL

Una de las técnicas más llamativas atribuidas a Goliat consistía en utilizar una vela y una hoja de papel para interpretar supuestas enfermedades.

Según testimonios publicados por 14ymedio y Cubalite, el sanador pasaba una vela cerca del papel y analizaba las marcas resultantes como si fueran representaciones del estado interno del cuerpo humano.

Algunos pacientes afirmaban sentirse impresionados porque las conclusiones del curandero parecían coincidir con diagnósticos médicos anteriores. Sin embargo, esos relatos no constituyen pruebas de que la técnica permita detectar enfermedades.

No existen evidencias clínicas verificadas de que las marcas producidas por una vela puedan sustituir pruebas diagnósticas como ultrasonidos, radiografías, análisis de laboratorio o estudios de imagen.

La diferencia es fundamental: mientras los procedimientos médicos utilizan métodos sometidos a evaluación científica, las interpretaciones realizadas mediante rituales requieren demostrar su precisión antes de presentarse como herramientas de diagnóstico.

EL TESTIMONIO DE UN PACIENTE QUE TERMINÓ NECESITANDO UNA OPERACIÓN HOSPITALARIA

En diciembre de 2021, la periodista Natalia López Moya publicó en 14ymedio el testimonio de un habanero identificado como Abel, quien padecía una hernia y un hidrocele.

El paciente explicó que llevaba aproximadamente año y medio esperando una intervención quirúrgica. Los retrasos hospitalarios y las dificultades para conseguir medicamentos lo llevaron a buscar alternativas para aliviar sus dolores.

Durante su visita, Goliat realizó un procedimiento superficial con el machete y le recomendó preparados de hierbas. Según el propio paciente, experimentó una disminución temporal de las molestias, pero posteriormente consiguió una cita para operarse en el Hospital Calixto García.

El testimonio resulta especialmente significativo porque el hombre no afirmó que su enfermedad hubiera desaparecido. Reconoció que la mejoría experimentada podía estar relacionada con factores psicológicos y continuó necesitando atención médica convencional.

Este episodio demuestra la importancia de distinguir entre alivio temporal de síntomas y curación de una enfermedad. También refleja cómo las dificultades de acceso a servicios sanitarios pueden influir en la decisión de acudir a prácticas cuya eficacia no está demostrada.

LA DENUNCIA MÁS GRAVE: UN MÉDICO RELATÓ EL CASO DE UN PACIENTE QUE QUEDÓ PARAPLÉJICO

Entre las controversias documentadas, una de las más delicadas aparece en el reportaje de 14ymedio de diciembre de 2021.

Un médico del Hospital Manuel Fajardo, cuya identidad no fue publicada, aseguró haber atendido a una persona que había acudido previamente a Goliat por dolores intensos de espalda.

Según el profesional, el paciente padecía un tumor en la columna vertebral y, después del procedimiento realizado por el curandero, sufrió una fractura vertebral que lo dejó parapléjico.

La denuncia reviste una gravedad considerable, pero requiere una distinción periodística esencial: no se publicaron documentos clínicos, estudios de imagen, informes periciales ni una resolución judicial que permitieran comprobar independientemente la relación causal entre la intervención y la lesión.

Tampoco se dispone de una respuesta documentada de Goliat sobre ese episodio específico.

Por tanto, el caso debe presentarse como el testimonio de un médico recogido por un medio periodístico y no como una negligencia demostrada judicialmente.

No obstante, la situación pone de relieve un riesgo real: realizar manipulaciones o intervenciones invasivas sobre pacientes con enfermedades desconocidas puede provocar complicaciones graves cuando no existe una evaluación médica apropiada.

RON Y ALCANFOR CONTRA LA COVID-19: UNA DE SUS RECOMENDACIONES MÁS CONTROVERTIDAS

Otra polémica importante estuvo relacionada con los consejos que Goliat ofrecía durante la pandemia de coronavirus.

En declaraciones registradas por Reuters y reproducidas por otros medios, el curandero recomendó utilizar alcanfor y consumir ron semanalmente como supuestas formas de protección frente a la enfermedad.

Sus afirmaciones circularon en un contexto especialmente sensible, cuando la población cubana enfrentaba contagios, restricciones sanitarias y dificultades para acceder a determinados medicamentos.

No existe evidencia científica de que beber ron o inhalar alcanfor prevenga la infección por el coronavirus. El consumo de alcohol tampoco sustituye vacunas, medidas de prevención ni tratamientos médicos apropiados.

La difusión de este tipo de recomendaciones puede generar una falsa sensación de seguridad, especialmente cuando procede de una persona con influencia sobre pacientes que buscan ayuda para enfermedades graves.

CUÁNTO COBRABA JORGE GOLIAT Y CÓMO FUNCIONABAN SUS CONSULTAS

Aunque parte de su popularidad estaba relacionada con la imagen de un sanador accesible, distintas investigaciones documentaron la existencia de pagos asociados con sus servicios.

Según el reportaje de 14ymedio, algunos pacientes entregaban 50 pesos cubanos por la visita y otros 150 pesos destinados al equipo que acompañaba al curandero.

Los testimonios indicaron que determinados pagos podían sustituirse por productos como ron, tabacos y velas. También se ofrecían preparados de hierbas cuyo precio, según un paciente entrevistado, rondaba los 80 pesos por unidad.

Una colaboradora que organizaba las listas de espera explicó al medio que parte del dinero se utilizaba para cubrir transporte y materiales necesarios para las actividades de Goliat.

La misma investigación recogió versiones sobre personas que entregaban cantidades adicionales para recibir atención con mayor rapidez, aunque una de las organizadoras aseguró que en su localidad respetaban el orden establecido.

Estos detalles muestran que alrededor de las consultas existía una organización económica, pero no permiten determinar los ingresos reales del sanador ni demostrar que hubiera cometido fraude.

Tampoco se ha podido comprobar el volumen total de dinero recaudado durante los años en que desarrolló su actividad.

LAS CURAS DE CEGUERA Y SORDERA QUE SUS SEGUIDORES CONSIDERABAN MILAGROSAS

La fama de Goliat también se alimentó de historias sobre personas que supuestamente recuperaban capacidades perdidas después de sus intervenciones.

En diciembre de 2021, 14ymedio entrevistó a una joven residente en Henequén, localidad próxima a Mariel, en Artemisa. La muchacha relató que había conocido casos de personas que supuestamente recuperaron la audición o la visión tras ser atendidas por el curandero.

Una de esas historias describía a un hombre que habría comenzado a escuchar después de recibir dos pinchazos en los oídos. Otra atribuía la recuperación visual de una mujer a una intervención realizada cerca de sus ojos.

Sin embargo, el reportaje no presentó evaluaciones oftalmológicas ni audiológicas anteriores y posteriores a los procedimientos. Tampoco identificó a especialistas que hubieran certificado esas recuperaciones.

Estas historias deben entenderse como relatos de supuestas curaciones y no como milagros demostrados. Sin documentación clínica, resulta imposible establecer qué enfermedades padecían realmente los pacientes, si existió una recuperación objetiva o qué factores pudieron intervenir.

VISITAS POLICIALES Y TRASLADO DE SUS CONSULTAS FUERA DE LA HABANA

La popularidad de Jorge Goliat también atrajo la atención de las autoridades cubanas.

En declaraciones difundidas por Reuters en abril de 2021, el curandero reconoció que inspectores y policías habían acudido a supervisar su actividad. También sostuvo que había sido citado o conducido ante las autoridades en distintas ocasiones, pero insistió en que no estaba haciendo nada incorrecto.

No se localizaron documentos públicos que acrediten una condena penal relacionada con estos hechos. Tampoco aparece una resolución administrativa verificable que detalle las infracciones que las autoridades pudieran haberle atribuido.

Meses después, 14ymedio informó que Goliat había dejado su lugar habitual de atención en el reparto Abel Santamaría.

Según vecinos y colaboradores entrevistados por el periódico, comenzó a desplazarse hacia pequeñas localidades de la periferia habanera y territorios de Artemisa y Mayabeque.

Entre los lugares mencionados figuraban Henequén y otras comunidades rurales donde continuaban organizándose consultas.

Una vecina relacionó su traslado con las visitas policiales, pero esa explicación no fue corroborada oficialmente. No puede afirmarse que estuviera huyendo de la justicia ni que existiera una orden de captura contra él.

POR QUÉ TANTOS CUBANOS ACUDÍAN AL CURANDERO DEL MACHETE

La historia de Goliat no puede comprenderse únicamente desde sus rituales. Los testimonios publicados también muestran a personas que acudían a él después de enfrentar largas esperas quirúrgicas, dolores persistentes y dificultades para conseguir medicamentos.

En 2021, la pandemia de COVID-19 afectó seriamente el funcionamiento de las instituciones sanitarias cubanas. Numerosos procedimientos no urgentes fueron pospuestos mientras los hospitales destinaban recursos a la atención de pacientes infectados.

En ese contexto, los curanderos podían representar una esperanza para personas que no encontraban una solución inmediata a sus problemas médicos.

Sin embargo, sería incorrecto afirmar que todos los pacientes de Goliat acudían exclusivamente por la crisis del sistema estatal. Las creencias espirituales, las recomendaciones familiares, la curiosidad y las experiencias personales también aparecen en los relatos recogidos por la prensa.

El fenómeno expone una cuestión que afecta tanto a la responsabilidad individual como a la institucional: cuando una persona no encuentra atención médica oportuna, aumenta el riesgo de que busque soluciones cuya seguridad y eficacia no han sido demostradas.

QUÉ DICE LA MEDICINA SOBRE LOS PROCEDIMIENTOS DE JORGE GOLIAT

La Organización Mundial de la Salud reconoce que la medicina tradicional forma parte de las prácticas sanitarias utilizadas en numerosos países. Sin embargo, insiste en que cualquier procedimiento destinado a tratar enfermedades debe evaluarse mediante criterios de eficacia, calidad y seguridad.

Esta diferencia resulta fundamental para analizar el caso de Goliat.

Las creencias espirituales pueden formar parte de la vida de una persona, pero no sustituyen pruebas diagnósticas ni acreditan la capacidad de realizar intervenciones quirúrgicas.

Los procedimientos invasivos realizados con instrumentos cortantes pueden producir hemorragias, infecciones, lesiones nerviosas y otras complicaciones. Su seguridad exige formación adecuada, técnicas de esterilización, conocimientos anatómicos y capacidad para responder ante emergencias.

Hasta ahora, las fuentes consultadas no ofrecen documentación verificable sobre la formación médica de Goliat, sus autorizaciones profesionales o la existencia de protocolos clínicos que respalden las intervenciones descritas.

Tampoco se localizaron estudios científicos publicados que demuestren que sus procedimientos curen enfermedades como hernias, trastornos reproductivos, pérdida de visión o problemas de movilidad.

QUÉ SE SABE DE JORGE GOLIAT EN 2026

La documentación más detallada sobre Goliat corresponde a las investigaciones realizadas durante 2021, especialmente las publicaciones de Reuters, 14ymedio y Cubalite.

Una publicación de opinión más reciente en CubaDebacle ha retomado su historia y cuestionado los riesgos del curanderismo, pero no aporta una verificación independiente suficiente de nuevas intervenciones, procedimientos judiciales o resultados clínicos.

Hasta octubre de 2026, no se ha podido establecer de manera fiable su ubicación actual, si continúa atendiendo pacientes regularmente o si ha recibido alguna sanción administrativa o judicial posterior a los episodios documentados.

Por tanto, no sería correcto presentarlo como detenido, condenado, prófugo o responsable demostrado de lesiones graves.

ENTRE LA FE, LA FALTA DE PRUEBAS Y LA RESPONSABILIDAD DE LAS AUTORIDADES

Jorge Goliat representa uno de los casos más conocidos del curanderismo cubano contemporáneo debido a la singularidad de sus procedimientos y a su repercusión internacional.

La investigación permite documentar su actividad con machetes, las declaraciones sobre supuestas curaciones, los pagos asociados con las consultas, la intervención de autoridades y una grave denuncia médica que todavía carece de corroboración independiente.

Pero existen preguntas esenciales que continúan abiertas: qué formación posee, qué controles sanitarios se realizaron, cuántos pacientes recibieron verdaderos beneficios y si alguna persona sufrió consecuencias comprobadas por sus procedimientos.

La responsabilidad de las autoridades sanitarias también merece escrutinio. Si se realizan intervenciones invasivas sobre pacientes, corresponde determinar qué controles se aplican para protegerlos, independientemente de la popularidad del practicante.

El caso de Jorge Goliat demuestra que la fama y los testimonios personales no bastan para acreditar una curación médica. También recuerda que una sociedad necesita servicios de salud accesibles, controles sanitarios efectivos e información confiable para que las personas enfermas no tengan que elegir entre la desesperación y una promesa sin respaldo científico.

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