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Cuba Bajo Lupa

COCINAR EN CUBA SE CONVIERTE EN UN LUJO: HASTA 48.000 PESOS POR UNA BALITA DE GAS EN EL MERCADO INFORMAL

La escasez de gas licuado en Cuba está obligando a familias a recurrir al carbón, la leña y el mercado informal para preparar sus alimentos. Una ciudadana cubana denunció que adquirir una bombona vacía y su correspondiente carga puede alcanzar los 48.000 pesos cubanos, una cantidad equivalente a doce mensualidades de una pensión de 4.000 pesos.

El testimonio, difundido en redes sociales y recogido en un reportaje de Infobae, refleja las dificultades económicas que puede representar una necesidad tan elemental como cocinar. Aunque los precios mencionados no constituyen un promedio nacional verificado, permiten dimensionar la presión que enfrenta un hogar cuando no consigue combustible mediante los canales oficiales.

CUÁNTO CUESTA UNA BALITA DE GAS EN CUBA EN EL MERCADO INFORMAL

La mujer explicó que conseguir gas doméstico fuera del sistema estatal implica afrontar dos gastos diferentes: adquirir el recipiente y pagar posteriormente por el combustible.

Según su testimonio, una bombona vacía puede encontrarse en la reventa por entre 10.000 y 13.000 pesos cubanos. La carga de gas, por su parte, rondaría los 35.000 pesos, siempre dependiendo de la disponibilidad y las condiciones de la operación.

ConceptoPrecio denunciado
Bombona vacía10.000–13.000 CUP
Recarga de gas35.000 CUP
Compra inicial completa45.000–48.000 CUP
Carbón, cantidad no especificada1.500–1.800 CUP
Pensión mensual citada4.000 CUP

Estas cifras proceden de una experiencia particular y no deben confundirse con tarifas oficiales. Tampoco se ha podido verificar que los mismos precios se apliquen en todas las provincias o municipios.

Existe además una diferencia económica importante: una familia que conserva su bombona no tendría necesariamente que volver a comprar el recipiente en cada recarga. El gasto recurrente denunciado sería el combustible, mientras que los 48.000 pesos corresponden a la adquisición inicial del recipiente y su carga.

UNA BALITA DE GAS EQUIVALE A UN AÑO DE PENSIÓN PARA UN JUBILADO

Uno de los momentos más reveladores del testimonio aparece cuando el padre de la ciudadana compara el precio del gas con sus ingresos mensuales.

El hombre asegura que recibe una pensión de 4.000 pesos cubanos. Si tuviera que reunir 48.000 pesos para comprar una bombona cargada, necesitaría destinar íntegramente doce mensualidades a ese único gasto.

La comparación es todavía más preocupante si se consideran las necesidades básicas que debe cubrir una persona jubilada. Alimentación, medicamentos, transporte, electricidad y artículos de higiene compiten por unos ingresos que, según el testimonio, resultarían insuficientes para afrontar una compra de ese tamaño.

Incluso una recarga de 35.000 pesos representaría casi nueve mensualidades de esa pensión. Esto no significa que todas las pensiones cubanas sean de 4.000 pesos, sino que el caso presentado ilustra la distancia entre determinados ingresos y los precios denunciados en el mercado informal.

LA ESCASEZ DE GAS LICUADO EN CUBA EMPUJA A LAS FAMILIAS A COCINAR CON CARBÓN Y LEÑA

Ante la imposibilidad de adquirir gas, algunas familias recurren a combustibles sólidos. La mujer que ofreció el testimonio explicó que el carbón puede costar entre 1.500 y 1.800 pesos cubanos, aunque no especificó la cantidad correspondiente a ese precio.

Esta alternativa permite cocinar sin depender de la electricidad, pero introduce otros gastos y dificultades. El carbón debe adquirirse periódicamente, almacenarse y utilizarse en instalaciones apropiadas, mientras que la leña puede exigir tiempo para buscarla, transportarla y prepararla.

Para quienes viven en apartamentos pequeños o viviendas sin patios, estas soluciones resultan especialmente problemáticas. La disponibilidad de espacio y ventilación influye directamente en las condiciones de seguridad de los fogones improvisados.

El regreso a estos combustibles no puede interpretarse automáticamente como una elección cultural o una preferencia doméstica. En el testimonio analizado aparece como una respuesta a la imposibilidad económica de utilizar otras fuentes de energía.

LOS RIESGOS PARA LA SALUD DE COCINAR CON LEÑA Y CARBÓN

La utilización de combustibles sólidos no representa únicamente un problema económico. También puede exponer a las familias a contaminantes perjudiciales para la salud.

La Organización Mundial de la Salud advierte que cocinar con leña y carbón en fogones ineficientes genera partículas finas y otros contaminantes asociados con enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

El riesgo aumenta en interiores mal ventilados. Además, el carbón encendido puede producir monóxido de carbono, un gas tóxico que no tiene olor y cuya acumulación puede causar intoxicaciones graves.

Por esta razón, no debe utilizarse carbón ni leña en espacios interiores o cerrados sin instalaciones diseñadas para evacuar correctamente los gases de combustión. La necesidad de preparar alimentos no elimina los peligros que pueden generar estos métodos.

APAGONES Y FALTA DE COMBUSTIBLE: DOS PROBLEMAS QUE SE AGRAVAN ENTRE SÍ

La escasez de gas se suma a los prolongados cortes eléctricos que afectan a diferentes regiones cubanas. Cuando una familia carece de combustible para su cocina y tampoco dispone de electricidad estable, sus posibilidades de preparar alimentos se reducen considerablemente.

Esta combinación introduce dificultades adicionales en la organización doméstica. No basta con conseguir comida: también es necesario contar con energía para cocinarla, hervir agua y conservar los alimentos que requieren refrigeración.

El problema adquiere especial relevancia en hogares con adultos mayores, niños pequeños o personas con limitaciones físicas. Conseguir leña, transportar carbón o desplazarse en busca de una recarga puede resultar más difícil para quienes dependen de otras personas.

La falta de alternativas energéticas asequibles termina convirtiendo actividades cotidianas en tareas que requieren tiempo, esfuerzo y recursos extraordinarios.

EL DESAFÍO DEL GOBIERNO CUBANO PARA GARANTIZAR COMBUSTIBLE DOMÉSTICO

El testimonio plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema estatal de distribución para responder a las necesidades de los hogares.

La ciudadana sostiene que el acceso al gas depende de mecanismos administrados por el Estado y que quienes carecen de contratos o suministro regular quedan expuestos a la reventa. No obstante, su declaración no permite establecer cuántas familias se encuentran en esa situación ni cuáles son las condiciones administrativas en cada territorio.

Para evaluar adecuadamente el problema sería necesario conocer la cantidad de hogares con contratos activos, la frecuencia de distribución, los volúmenes disponibles y las medidas destinadas a proteger a los consumidores de menores ingresos.

La cuestión es especialmente relevante porque la diferencia entre los precios estatales y los del mercado informal puede crear profundas desigualdades de acceso.

Cuando preparar una comida depende de conseguir una bombona que cuesta varios meses de ingresos, la crisis energética deja de ser solamente un problema de suministro y se convierte también en un problema de acceso económico y bienestar social.

La denuncia merece atención institucional y una explicación pública sobre las alternativas disponibles para quienes no pueden pagar los precios del mercado informal. Mientras esas respuestas no lleguen, testimonios como este seguirán mostrando el costo humano de las dificultades energéticas que atraviesa Cuba.

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