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Cuba Bajo Lupa

HASSÁN PÉREZ: DEL “TALIBÁN” DE LA BATALLA DE IDEAS A SER APARTADO Y DESAPARECIDO POR EL RÉGIMEN AL QUE TANTO DEFENDIÓ

Hassán Pérez Casabona pasó de ser uno de los rostros juveniles más visibles de la política cubana a desarrollar una carrera como profesor, investigador y autor especializado en Estados Unidos y América Latina. Su trayectoria muestra cómo un dirigente que perdió protagonismo dentro de la estructura oficial pudo reconstruirse en el ámbito académico sin romper públicamente con la línea ideológica que lo impulsó.

Uno de los episodios que consolidó su notoriedad ocurrió en mayo de 2002, durante la visita de Jimmy Carter a Cuba. El expresidente estadounidense pronunció en la Universidad de La Habana un discurso transmitido por la televisión cubana en el que mencionó el Proyecto Varela y pidió mayores libertades políticas y civiles. Pérez Casabona, entonces presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, intervino para cuestionar públicamente esa iniciativa opositora.

UNA FIGURA DE LA BATALLA DE IDEAS

La intervención encajó con el estilo político de la llamada Batalla de Ideas, caracterizada por marchas, tribunas abiertas, actos multitudinarios y una fuerte movilización de organizaciones juveniles alrededor del discurso de Fidel Castro.

Pérez Casabona se convirtió en una de las voces más reconocibles de aquella etapa por su oratoria vehemente y su presencia constante en actos oficiales. El sobrenombre de “El Talibán”, utilizado principalmente por opositores y medios del exilio, aludía al radicalismo que sus críticos atribuían a sus intervenciones.

En 2006 ya ocupaba el cargo de segundo secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, posición desde la que participó en actividades políticas, militares, culturales y estudiantiles. Documentos de la prensa oficial lo identifican desempeñando esa responsabilidad entre 2006 y 2008.

SU SALIDA DE LA DIRECCIÓN JUVENIL

En septiembre de 2008, el Buró Nacional de la UJC promovió a Liudmila Álamo Dueñas como segunda secretaria y anunció que Pérez Casabona iniciaría su vinculación laboral como profesor en una institución universitaria perteneciente al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La información oficial presentó el movimiento como parte de la renovación de cuadros de la organización. No habló de sanciones, purgas ni conflictos internos. Por tanto, no existen elementos públicos suficientes para afirmar que su salida haya sido un castigo político.

Lo comprobable es que, después de abandonar la dirección de la UJC, disminuyó notablemente su exposición en las grandes tribunas políticas. Su imagen dejó de estar asociada al dirigente juvenil omnipresente y comenzó a vincularse con funciones docentes e investigativas.

SU REAPARICIÓN EN BOLIVIA

Pérez Casabona volvió a recibir atención mediática en 2019 por su presencia en Bolivia durante el gobierno de Evo Morales. Reportes publicados entonces indicaron que había llegado al país en 2018 y que impartió contenidos sobre la política de Estados Unidos en América Latina a integrantes de la Unidad de Seguridad Presidencial.

También participó en la presentación de El dedo en la llaga, una obra centrada en la intervención estadounidense en América Latina y el Caribe. Sin embargo, las fuentes disponibles no permiten precisar con total claridad cuál era su cargo contractual, el alcance exacto de sus funciones ni si trabajaba formalmente como “asesor de la guardia presidencial”, como afirmaron algunos medios.

DEL PODIO POLÍTICO AL ESPACIO ACADÉMICO

Con el paso de los años, Hassán Pérez Casabona apareció públicamente como historiador, profesor, investigador y doctor en Ciencias Históricas. Su libro El dedo en la llaga fue presentado oficialmente en Cuba en 2021, y medios estatales continuaron publicando textos suyos o citándolo como especialista.

Sus artículos recientes mantienen una defensa explícita de Fidel Castro, la Revolución cubana y las interpretaciones oficiales sobre el papel de Estados Unidos en la región. En ese sentido, su transformación ha sido principalmente profesional y comunicativa: pasó de las consignas pronunciadas desde una tribuna a los libros, conferencias y artículos históricos.

Su caso no demuestra por sí solo una política general del Gobierno cubano hacia los cuadros desplazados. Sí revela que la pérdida de un cargo visible no necesariamente implica una ruptura con el sistema. Pérez Casabona dejó de ser el joven dirigente que respondía a mandatarios extranjeros, pero continuó ocupando espacios desde los cuales reproduce, ahora con lenguaje académico, buena parte de las mismas posiciones políticas.

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