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Cuba Bajo Lupa

GERMÁN MESA Y REY VICENTE ANGLADA: LA RUPTURA QUE MARCÓ A INDUSTRIALES Y SIGUE ABIERTA 24 AÑOS DESPUÉS

Dos de los nombres más importantes en la historia reciente de Industriales, Germán Mesa y Rey Vicente Anglada, mantienen más de dos décadas después un distanciamiento que nació en uno de los períodos más convulsos del conjunto habanero. Sus propias versiones permiten reconstruir una relación quebrada por diferencias de carácter, disciplina, decisiones internas y la forma en que debía manejarse un vestuario lleno de figuras consagradas.

El conflicto se remonta fundamentalmente a la temporada 2001-2002, primera campaña de Anglada al frente de Industriales. Aquel equipo terminó con balance de 49 victorias y 41 derrotas y quedó eliminado en los cuartos de final. Un año después, ya sin Germán Mesa en la nómina, los azules cambiarían radicalmente su historia: 66 triunfos y 23 derrotas, apenas dos reveses en toda la postemporada y campeonato nacional bajo la dirección de Anglada.

GERMÁN MESA Y REY VICENTE ANGLADA: DOS PERSONALIDADES QUE CHOCARON

El propio Anglada ha reconocido que existieron “varios encontronazos” entre ambos y atribuyó parte del problema a sus diferentes formas de entender determinadas situaciones.

Mesa se ha descrito, en cambio, como una persona extremadamente disciplinada, reservada y poco dada a la vida social del equipo. Según su relato, prefería permanecer en el hotel leyendo o viendo televisión antes que participar en fiestas o actividades grupales. Esa diferencia personal terminó trasladándose al terreno profesional.

Anglada llegaba con una concepción de disciplina moldeada por el béisbol de otras décadas, mientras que Industriales tenía figuras establecidas que venían de trabajar bajo otros métodos de dirección. El choque entre una nueva autoridad y jugadores con fuerte peso dentro del equipo produjo tensiones que fueron mucho más allá de Mesa. En los recuerdos sobre aquella etapa aparecen también nombres como Lázaro Vargas, Lázaro Valle, Lázaro de la Torre y Antonio Scull.

LA POLÉMICA POR LA CAPITANÍA DE INDUSTRIALES

Uno de los episodios que contribuyeron al deterioro de la relación estuvo relacionado con la capitanía del equipo. Mesa sostiene que nunca recibió públicamente una comunicación oficial informándole que había dejado de ser capitán y asegura que varias decisiones sobre ese asunto fueron manejadas internamente.

Anglada ofrece otra lectura. Según ha explicado, la capitanía no dependía exclusivamente de una designación suya y llegó a conversar con Mesa para explicarle que un jugador podía ejercer liderazgo sin necesidad de ostentar formalmente el título.

Las dos versiones coinciden, al menos, en algo: hubo conversaciones sobre el asunto y la situación generó incomodidad.

Mesa afirma que el nombramiento de Lázaro Vargas no representó inicialmente un problema para él y que siguió ejerciendo una función de referencia para otros jugadores. La controversia, según su relato, formó parte de un conjunto mucho mayor de desencuentros.

UNA LESIÓN DE RODILLA AGRAVÓ EL CONFLICTO

Otro episodio especialmente importante fue una gira fuera de La Habana. Mesa asegura que había sido operado de una rodilla y sufría inflamaciones recurrentes después de jugar. Según relató, necesitaba tratamiento con hielo durante las noches para poder presentarse nuevamente al terreno.

Cuando se planteó una gira de aproximadamente dos semanas, el ex torpedero asegura que no viajó debido a esa condición física. Su ausencia, sin embargo, habría sido interpretada dentro del equipo de otra manera.

Mesa considera que aquel episodio fue malinterpretado y que la dirección debió priorizar su recuperación.

Desde la perspectiva de un mánager, el problema tenía otra dimensión: si jugadores establecidos no podían participar y los sustitutos respondían durante su ausencia, recuperar automáticamente la titularidad podía convertirse en una decisión complicada para la dirección.

No existen elementos en las fuentes consultadas que permitan determinar de manera independiente quién tuvo razón en cada una de aquellas discusiones internas. Lo verificable es que el vínculo terminó deteriorándose.

GERMÁN MESA TERMINÓ RETIRÁNDOSE

Las tensiones coincidieron con la etapa final de la carrera de Germán Mesa. El legendario torpedero ya cargaba con problemas físicos y había construido una extensa trayectoria tanto con Industriales como con la selección cubana. Según su propio relato, llegó un momento en que dejó de encontrar sentido a continuar otro año enfrentando lesiones y conflictos internos.

Su salida puso punto final a una extraordinaria carrera como jugador, pero no cerró las diferencias con Anglada.

Paradójicamente, los caminos de ambos volverían a cruzarse en la historia de Industriales desde otra perspectiva: años después, Mesa también dirigiría a los azules y conquistaría el campeonato de la temporada 2009-2010.

INDUSTRIALES CAMBIÓ RADICALMENTE DESPUÉS DEL CONFLICTO

La temporada siguiente a aquel difícil curso marcó una transformación impresionante.

Industriales estableció un registro de 66-23 en la campaña 2002-2003, entonces una cifra extraordinaria para un calendario de 90 encuentros. Durante los playoffs perdió solamente dos partidos y barrió a Villa Clara en la final para conquistar su noveno campeonato nacional.

Anglada también dirigió al club al título en 2003-2004 y nuevamente en 2005-2006, consolidándose como uno de los mánagers más exitosos de aquella etapa azul.

Ese éxito posterior no borra, sin embargo, el costo humano y deportivo de su primera campaña.

El propio Anglada ha reconocido errores derivados de su falta de experiencia inicial como director. Con varios de los jugadores con quienes tuvo diferencias consiguió posteriormente recomponer las relaciones. Con Germán Mesa, no.

UNA ENEMISTAD QUE SOBREVIVIÓ AL TIEMPO

Lo que convierte la historia en algo más que una vieja discusión de vestuario es su duración. Han pasado aproximadamente 24 años desde los acontecimientos de 2002 y, de acuerdo con las declaraciones de ambos protagonistas recogidas en el material analizado, la relación no se ha restablecido.

Anglada continúa reconociendo, pese a las diferencias personales, la dimensión deportiva de Mesa y lo ha situado entre los mejores torpederos que vio jugar. Ese respeto profesional convive con una ruptura personal aparentemente mucho más difícil de reparar.

La historia de Germán Mesa y Rey Vicente Anglada muestra una faceta menos visible de los grandes equipos: detrás de campeonatos, estadísticas y estadios llenos existen liderazgos, egos, lesiones, decisiones difíciles y relaciones humanas que pueden quebrarse incluso entre dos figuras que terminaron ocupando lugares enormes en la historia del mismo uniforme.

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