DÍAZ-CANEL ADMITE QUE EL RÉGIMEN NO PUEDE GARANTIZAR NI LA ELECTRICIDAD NECESARIA PARA ESTABILIZAR EL ABASTO DE AGUA
Miguel Díaz-Canel reconoció que Cuba no dispone actualmente de la estabilidad eléctrica necesaria para mantener funcionando de manera adecuada varios de sus sistemas de abasto de agua, una admisión que expone hasta qué punto la crisis energética está impactando servicios básicos más allá de los apagones.
Durante una visita al Sistema Cuenca Sur, una de las principales fuentes de suministro de agua de La Habana, el gobernante explicó que estas instalaciones necesitan entre 10 y 12 horas continuas de electricidad para operar con estabilidad. “Hoy prácticamente no tenemos condiciones para mantener esas horas por mucho que queramos priorizar la energía a estos sistemas”, afirmó.
SIN ELECTRICIDAD SUFICIENTE, TAMPOCO HAY BOMBEO DE AGUA
La importancia de la declaración radica en que reconoce una conexión directa entre la crisis eléctrica y la escasez de agua.
Díaz-Canel explicó que los sistemas hidráulicos no funcionan de la misma forma que una red eléctrica convencional. Para poder llevar agua a los consumidores, necesitan tiempo suficiente para llenar conductoras, activar estaciones de impulsión y sincronizar equipos de rebombeo. Una entrega breve o intermitente de electricidad puede no ser suficiente para que el sistema llegue a operar correctamente.
El propio gobernante resumió el problema al señalar que, cuando los apagones se prolongan, “al apagón entonces se suma la escasez de agua”.
La frase resulta particularmente significativa en un país donde las interrupciones eléctricas ya afectan de manera sostenida la rutina doméstica. Cuando también queda comprometido el bombeo, las consecuencias se extienden a tareas básicas como cocinar, bañarse, limpiar o almacenar agua.
CUENCA SUR ABASTECE A MÁS DE 336,000 PERSONAS
El Sistema Cuenca Sur abastece a más de 336,000 habitantes de La Habana y presta servicio a zonas de Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Cerro, Centro Habana, Habana Vieja y parte de Boyeros, según información oficial presentada durante la visita.
La vulnerabilidad del sistema frente a las interrupciones eléctricas no es únicamente teórica. Aguas de La Habana ha informado en varias ocasiones durante las últimas semanas de paralizaciones o interrupciones en equipos de Cuenca Sur debido a la falta de electricidad.
Además del problema energético, el propio diagnóstico oficial reconoce averías, fugas, deterioro de conductoras y necesidades de mantenimiento e inversión en la infraestructura hidráulica.
EL GOBIERNO HABLA AHORA DE “REINVENTAR” EL SISTEMA
Ante esta situación, Díaz-Canel aseguró que será necesario “reinventar” la gestión del abasto de agua.
La estrategia anunciada pretende reducir la dependencia exclusiva del Sistema Eléctrico Nacional mediante una combinación de electricidad de la red, generación distribuida y, en una etapa posterior, fuentes renovables. El objetivo declarado es mantener el bombeo incluso durante períodos prolongados de apagones.
Sin embargo, el propio mandatario reconoció que las soluciones requieren inversiones y “llevan su tiempo”.
Según el calendario expuesto por las autoridades, los primeros resultados en dos o tres sistemas importantes de La Habana deberían comenzar a observarse a finales de septiembre, con otras acciones previstas durante octubre y una variante basada en energías renovables hacia finales de año. Díaz-Canel advirtió, no obstante, que esos plazos podrían modificarse.
LA JUSTIFICACIÓN OFICIAL VUELVE A SEÑALAR A ESTADOS UNIDOS
Como ha ocurrido en otras explicaciones gubernamentales sobre la crisis energética, Díaz-Canel responsabilizó al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y a lo que el Gobierno cubano denomina “bloqueo energético” por la falta de estabilidad eléctrica.
Esa es la posición oficial de La Habana. Sin embargo, el propio programa presentado durante la visita reconoce también problemas internos que requieren reparación y modernización: equipos de bombeo, fugas, redes, automatización, infraestructura civil y mantenimiento.
El resultado para la población es mucho más inmediato que el debate político sobre las causas: en determinadas zonas, perder la electricidad durante demasiadas horas significa también perder el acceso regular al agua.
La admisión de Díaz-Canel deja así una imagen clara de la profundidad de la crisis: el sistema eléctrico no solo resulta insuficiente para mantener iluminadas viviendas y empresas, sino que tampoco puede garantizar de forma estable la energía que necesitan algunos de los servicios esenciales del país.
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