Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

EL PODER EN LAS SOMBRAS: ASÍ ASCENDIÓ MACHADO VENTURA DE VERDUGO DE LOS CASTROS A CONVERTIRSE EN EL NÚMERO DOS DE CUBA

José Ramón Machado Ventura nunca necesitó el protagonismo público de Fidel Castro ni la autoridad militar visible de Raúl Castro para convertirse en una de las figuras más duraderas del poder cubano. Médico de profesión, guerrillero antes de 1959 y dirigente del Partido Comunista durante más de medio siglo, su trayectoria terminó colocándolo en el segundo escalón político del país y convirtiéndolo en uno de los principales representantes de la vieja guardia revolucionaria.

Su importancia no estuvo solamente en los cargos que acumuló, sino en una función menos visible: la disciplina interna del aparato. El propio Machado reconoció que en numerosas ocasiones le correspondía comunicar decisiones difíciles sobre funcionarios que debían ser sustituidos y que muchas de esas medidas respondían a órdenes, orientaciones o acuerdos superiores.

Esa característica ayuda a entender por qué su nombre quedó asociado durante décadas a la ortodoxia ideológica y al control de los cuadros dentro del sistema cubano.

De médico a dirigente de la Revolución

Machado Ventura nació el 26 de octubre de 1930 en San Antonio de las Vueltas, actual provincia de Villa Clara, y estudió Medicina en la Universidad de La Habana. Después de incorporarse a la lucha contra Fulgencio Batista terminó en el Segundo Frente Oriental Frank País, bajo el mando de Raúl Castro.

Tras 1959 asumió responsabilidades relacionadas con los servicios médicos y en mayo de 1960 Fidel Castro lo nombró ministro de Salud Pública. Granma, órgano oficial del Partido Comunista, sitúa su permanencia en ese cargo entre 1960 y 1967. Durante ese período se produjeron importantes transformaciones del sistema sanitario y en 1963 Cuba envió a Argelia una de sus primeras misiones médicas internacionales.

Su carrera, sin embargo, pronto dejó de estar limitada a la salud.

En 1965 pasó a integrar el primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba y desde 1975 formó parte de su Buró Político. A partir de entonces se convirtió en uno de los dirigentes con mayor permanencia dentro de la estructura partidista.

El poder que no necesitaba cámaras

Machado Ventura ocupó responsabilidades territoriales dentro del PCC y desarrolló una reputación vinculada al control de los llamados “cuadros”, término utilizado en Cuba para referirse a funcionarios y dirigentes seleccionados para ocupar responsabilidades políticas o administrativas. El material disponible lo presenta como un dirigente especialmente asociado a la disciplina partidista, las evaluaciones internas y la ejecución de decisiones sobre nombramientos y destituciones.

Aquí conviene separar lo demostrable de la leyenda política construida alrededor de su figura. Durante años circularon descripciones que lo presentaban como un “ejecutor” de Raúl Castro o como responsable directo de purgas y castigos internos. La influencia de Machado dentro del aparato está ampliamente documentada; atribuirle personalmente cada destitución o represalia que se produjo durante esas décadas requiere, sin embargo, evidencias específicas que no siempre están disponibles.

Lo que sí está documentado es su identificación con el sector más ortodoxo de la dirección cubana. Incluso análisis externos sobre Cuba lo describieron como un dirigente comunista de línea dura y uno de los hombres de mayor confianza de Raúl Castro.

Raúl Castro lo convirtió en el número dos

Su mayor ascenso institucional llegó en febrero de 2008. Cuando Raúl Castro asumió formalmente la presidencia, Machado Ventura fue elegido primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

La decisión resultó significativa porque otros dirigentes más jóvenes aparecían entonces como posibles rostros de una renovación generacional. Sin embargo, Raúl colocó inmediatamente detrás de él a un compañero de la generación histórica nacido en 1930. El Congressional Research Service estadounidense describió su selección como una sorpresa para numerosos observadores y subrayó su larga relación de confianza con Raúl Castro.

En 2011 ascendió todavía más dentro del Partido Comunista al convertirse en su segundo secretario, inmediatamente después de Raúl. Permaneció en esa posición durante una década.

La elección resumía perfectamente la lógica de la sucesión cubana de aquellos años: se introducían cambios económicos y comenzaban a promoverse dirigentes de generaciones posteriores, pero la supervisión superior continuaba en manos de figuras formadas junto a los Castro.

La nueva generación tuvo que esperar

En 2013 comenzó finalmente a producirse un relevo institucional más visible. Miguel Díaz-Canel sustituyó a Machado Ventura como primer vicepresidente y quedó situado como eventual sucesor de Raúl Castro en la presidencia.

Machado, sin embargo, conservó un puesto todavía más importante dentro de la estructura partidista: siguió siendo segundo secretario del PCC.

Eso le permitió mantenerse en la cúspide incluso mientras avanzaba el reemplazo generacional en las instituciones del Estado. Su permanencia mostraba que el traspaso no significaba una ruptura inmediata con la generación histórica, sino un proceso cuidadosamente administrado desde la propia dirección comunista.

Su estilo tampoco cambió demasiado. Continuó apareciendo en recorridos por provincias, empresas y zonas agrícolas, exigiendo resultados productivos y defendiendo soluciones basadas en el aprovechamiento de recursos disponibles dentro del país. El material aportado recoge, por ejemplo, intervenciones en las que insistía en recurrir a animales de tiro ante la falta de combustible y en fomentar determinadas plantas medicinales durante la escasez de medicamentos.

Estas intervenciones provocaron críticas y burlas entre sectores de la población, pero también mostraban la persistencia de una concepción política basada en disciplina, resistencia y movilización antes que en reformas estructurales profundas.

El retiro de uno de los últimos históricos

La salida definitiva de Machado Ventura de la primera línea partidista llegó en abril de 2021, durante el VIII Congreso del Partido Comunista. Dejó entonces la segunda secretaría y salió del Buró Político.

Granma confirmó que había formado parte del Comité Central desde 1965, del Buró Político desde 1975, ejercido como primer vicepresidente entre 2008 y 2013 y ocupado la segunda secretaría del PCC desde 2011 hasta abril de 2021.

Su retirada cerró una carrera política extraordinariamente larga. Machado Ventura nunca fue el rostro principal de la Revolución cubana ni desarrolló el culto público asociado a otras figuras históricas. Su poder estuvo en otro lugar: en la administración, la disciplina interna, la selección de dirigentes y una fidelidad política que le permitió atravesar prácticamente todas las etapas del sistema instaurado en 1959.

Precisamente por eso su trayectoria resulta importante para comprender el funcionamiento del poder cubano. Durante décadas, las figuras más influyentes no siempre fueron quienes pronunciaban los discursos más recordados. Algunas permanecieron mucho más discretas, trabajando detrás del escenario y asegurándose de que las decisiones de la cúpula se cumplieran.

Machado Ventura fue una de ellas.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.