DOS AÑOS DESPUÉS: ¿QUIÉN MATÓ A LIANET NÚÑEZ? EL MACABRO CRIMEN EN LA HABANA VIEJA QUE SIGUE SIN RESPUESTAS DEL RÉGIMEN
Tenía apenas 20 años. Desapareció una noche de agosto en La Habana y, horas después, su cuerpo apareció dentro de un tanque de basura.
A casi dos años de aquel crimen, una pregunta continúa sin una respuesta pública conocida: ¿quién asesinó a Lianet Núñez Pérez?
El caso estremeció a Cuba por la violencia con la que fue cometido y por las circunstancias que rodearon las últimas horas de la joven. Sin embargo, después de revisar publicaciones originales, registros de organizaciones independientes y referencias posteriores al crimen, no encontramos una acusación, juicio o condena pública verificable que identifique al responsable.
Más aún: el registro actualizado del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) continúa señalando que el victimario “se desconoce”.
Las últimas horas conocidas de Lianet
Lianet Núñez Pérez era originaria de Santiago de las Vegas, en el municipio Boyeros, y había vivido principalmente con sus abuelos en el reparto Villanueva. Desde hacía más de un año residía en La Habana Vieja con su pareja, Ariel Rodríguez, que entonces tenía 19 años. Según testimonios recopilados por CaféFuerte, Lianet se había graduado como técnico medio y estaba sin empleo en ese momento.
El jueves 22 de agosto de 2024 familiares y allegados dejaron de tener noticias suyas.
Una de las primeras versiones situaba su último rastro en el parque de Monte y Belascoaín, lugar al que presuntamente acudía para conectarse a internet desde su teléfono móvil. Sin embargo, familiares de Santiago de las Vegas aportaron otra versión: según dijeron a CaféFuerte, su pareja manifestó que alrededor de las 6:00 de la tarde la había montado en un automóvil con destino a Santiago de las Vegas.
El teléfono de Lianet registró actividad aproximadamente hasta las 9:00 de la noche, según los reportes publicados posteriormente.
Ese intervalo de varias horas continúa siendo uno de los puntos más oscuros de la historia.
¿Dónde estuvo Lianet?
¿Con quién?
¿Llegó realmente a montarse en aquel automóvil?
El cuerpo apareció al día siguiente
En la mañana del viernes 23 de agosto de 2024, vecinos y autoridades encontraron el cuerpo de una mujer dentro de un depósito de basura ubicado en calle Habana, entre Luz y Acosta, en el barrio de Jesús María, La Habana Vieja.
El lugar estaba situado a pocas cuadras de la vivienda donde residía Lianet. La Policía acordonó la zona mientras comenzaban las investigaciones.
Inicialmente no estaba confirmada públicamente la identidad de la víctima.
Horas más tarde, Yoanis Pérez, madre de Lianet, acudió a la estación policial de La Habana Vieja vinculada con la investigación. Allí pudo confirmar que el cadáver trasladado a Medicina Legal correspondía a su hija.
La joven fue velada brevemente en Santiago de las Vegas y posteriormente cremada. Su padre, residente en Estados Unidos, no pudo viajar a La Habana para asistir al funeral.
Una muerte marcada por extrema violencia
Las organizaciones independientes Yo Sí Te Creo en Cuba y OGAT confirmaron posteriormente el caso y señalaron que el cuerpo había sido encontrado con “signos de extrema violencia”. EFE también recogió esa clasificación días después del hallazgo.
CaféFuerte aportó detalles mucho más graves a partir de fuentes próximas al caso. El medio informó que el cadáver tenía ambas piernas amputadas a la altura de las rodillas y que las investigaciones apuntaban a una muerte por asfixia causada por estrangulamiento, aproximadamente a las 10:00 de la noche del jueves 22.
Martí Noticias reprodujo posteriormente esos elementos atribuyéndolos al reporte periodístico.
También se informó que habían desaparecido pulseras y otros accesorios que Lianet llevaba, mientras conservaba un anillo que le había regalado su pareja. Su teléfono tampoco apareció.
Estos detalles deben entenderse como información procedente de fuentes periodísticas y testimonios cercanos al caso. No hemos localizado un informe forense oficial publicado por las autoridades cubanas que permita verificar independientemente cada elemento.
La confusión sobre su pareja
Durante las primeras horas posteriores al crimen comenzó a circular en redes sociales una versión que señalaba a la pareja de Lianet y aseguraba incluso que había sido detenido.
Sin embargo, esa información fue posteriormente contradicha.
CaféFuerte informó, después de consultar a familiares y vecinos de la víctima, que Ariel Rodríguez no había sido arrestado en ese momento y únicamente había sido entrevistado por los investigadores. CiberCuba recogió posteriormente esa aclaración y señaló que los reportes sobre una detención no habían sido confirmados.
Por esa razón, no existe base pública suficiente para atribuirle el asesinato.
Hasta nuestra revisión actual tampoco encontramos una acusación judicial posterior, una sentencia o información oficial verificable que lo identifique como responsable.
¿Por qué fue clasificado como feminicidio si no se conocía al asesino?
El Observatorio de Género de Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba incluyeron el asesinato dentro de su registro de feminicidios.
Las organizaciones explicaron que, aunque todavía no se pudiera identificar a la persona que la agredió, elementos como la desaparición previa, la extrema violencia y el abandono del cuerpo en un espacio público permitían clasificar el crimen dentro de esa categoría.
El caso se convirtió entonces en el feminicidio número 35 verificado por esas plataformas durante 2024.
Pero aquí aparece uno de los datos más importantes al revisar el expediente público casi dos años después.
Casi dos años después, el victimario sigue figurando como desconocido
El registro actualmente disponible de OGAT continúa incluyendo a: 22 de agosto de 2024 — Víctima: Lianet Núñez Pérez, 20 años. Lugar: barrio de Jesús María, La Habana Vieja. Victimario: se desconoce.
No es un detalle menor.
En ese mismo registro, OGAT identifica en muchos otros asesinatos si el victimario fue la pareja, expareja, un conocido u otra persona. En el caso de Lianet, sin embargo, la autoría continúa figurando como desconocida.
La fecha registrada por el observatorio es además el 22 de agosto, no el 23. Esto coincide con los reportes que situaron la muerte aproximadamente a las 10:00 de la noche del jueves, aunque el cadáver fue descubierto durante la mañana siguiente.
La cronología pública queda así:
22 de agosto de 2024: últimas horas conocidas de Lianet y fecha en que OGAT sitúa el feminicidio.
23 de agosto de 2024: aparece su cuerpo dentro de un depósito de basura en La Habana Vieja.
Agosto de 2026: el victimario continúa figurando públicamente como desconocido en el registro independiente consultado.
¿Hubo arresto, juicio o condena?
Para esta investigación buscamos referencias posteriores asociadas al nombre completo de Lianet, así como términos relacionados con detención, juicio, Fiscalía, Tribunal, sentencia, condena y esclarecimiento del crimen.
No encontramos una fuente confiable que documente públicamente que una persona haya sido juzgada o condenada por este asesinato.
Tampoco localizamos un comunicado posterior de las autoridades cubanas que explique públicamente quién fue el responsable o cuál fue el resultado final de la investigación.
Eso exige una precisión importante.
No podemos asegurar que la Policía cubana no haya identificado internamente a un sospechoso o que no existan actuaciones investigativas que nunca se hicieron públicas.
Lo que sí podemos afirmar es que, en las fuentes disponibles y revisadas hasta agosto de 2026, no encontramos una resolución pública verificable del crimen y OGAT continúa registrando al victimario como desconocido.
El silencio oficial que rodeó el caso
Cuatro días después del hallazgo, Martí Noticias informó que las autoridades cubanas todavía no se habían pronunciado públicamente sobre el asesinato, pese a que existieron imágenes de un amplio despliegue policial alrededor del lugar donde apareció el cadáver.
Buena parte de lo que conocemos sobre las últimas horas de Lianet procede por tanto de testimonios familiares, vecinos, periodistas independientes y organizaciones feministas.
Precisamente esas organizaciones pidieron entonces evitar el morbo y no divulgar imágenes del cadáver, al tiempo que cuestionaron los mecanismos oficiales para responder con rapidez ante desapariciones de mujeres.
Ese reclamo adquiere otra dimensión cuando se observa el caso desde la distancia de casi dos años. Porque la pregunta ya no es solamente qué ocurrió durante aquella noche. La pregunta también es qué ocurrió con la investigación después.
Las preguntas que siguen abiertas
El tiempo transcurrido no ha eliminado las incógnitas. Al contrario.
¿Dónde estuvo Lianet después de las seis de la tarde del 22 de agosto?
¿Quién fue la última persona que la vio con vida?
¿Dónde fue asesinada?
¿El lugar donde apareció su cuerpo fue también la escena del crimen o únicamente el lugar donde fue abandonado?
¿Quién trasladó el cadáver?
¿Qué información contenía su teléfono?
¿Por qué el teléfono nunca apareció, según los reportes disponibles?
¿Qué determinaron exactamente las pruebas forenses?
¿Hubo sospechosos posteriores?
¿Hubo detenciones que nunca fueron informadas?
¿Continúa abierta la investigación?
¿Existe algún expediente judicial relacionado con el caso?
Y finalmente: ¿quién mató a Lianet Núñez Pérez?
Una joven de 20 años no puede convertirse solamente en una estadística
La brutalidad del asesinato hizo que durante aquellos días gran parte de la conversación pública se concentrara en las condiciones en que apareció el cuerpo.
Pero detrás de aquella noticia había una joven de apenas 20 años. Una hija. Una nieta. Una hermana. Una tía.
Una muchacha cuya familia buscó desesperadamente respuestas durante las horas posteriores a su desaparición. Su caso no debería reducirse a la forma en que murió. Tampoco debería desaparecer de la memoria pública simplemente porque pasaron los meses y otras noticias ocuparon los titulares.
Casi dos años después, la información disponible continúa sin revelar públicamente quién fue el responsable. Eso no permite afirmar que el expediente policial esté necesariamente sin resolver.
Pero sí permite decir algo que resulta difícil de ignorar: ante la sociedad cubana, el asesinato de Lianet Núñez Pérez continúa sin respuestas públicas suficientes.
Y mientras el nombre del responsable siga sin aparecer en una investigación, una acusación o una sentencia verificable, seguirá pendiente la misma pregunta que comenzó a formularse después de aquel 23 de agosto de 2024: ¿QUIÉN MATÓ A LIANET?
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