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Cuba Bajo Lupa

CAMPESINO DE CAMAGÜEY DENUNCIA QUE LE DECOMISARON TODO SU CARBÓN Y LO DEJARON SIN SUSTENTO PARA SU FAMILIA

Un trabajador de la Empresa Forestal en Camalote, municipio de Nuevitas, Camagüey, denunció que autoridades acompañadas por agentes de la Policía le decomisaron toda su producción de carbón vegetal, pese a que, según su versión, la propia entidad para la que trabaja permite comercializar el excedente después de cumplir con la cantidad que debe entregar.

El afectado, identificado como Ramón Oro, hizo pública la denuncia este sábado en Facebook y compartió imágenes y videos del procedimiento. El caso resulta especialmente sensible porque el carbón se ha convertido en una fuente de ingresos para numerosas familias y, al mismo tiempo, en una alternativa imprescindible para cocinar en medio de la crisis energética y la escasez de gas licuado que enfrenta Cuba.

RAMÓN ORO DENUNCIA QUE LE QUITARON TODA LA PRODUCCIÓN

Oro aseguró que trabaja para la Empresa Forestal y que existe un mecanismo mediante el cual los trabajadores entregan una parte de la producción y pueden vender lo restante. Según su testimonio, esta vez los inspectores acudieron acompañados por policías y decomisaron todo el carbón.

Ellos nos permiten entregar el carbón y lo que queda podemos venderlo, pero vinieron acompañados de la policía para intimidarnos y me decomisaron todo”, afirmó el trabajador en su publicación.

CubaBajoLupa no ha podido verificar de manera independiente las condiciones laborales o comerciales que Oro asegura mantener con la Empresa Forestal, ni ha localizado hasta el momento una explicación pública de esa entidad sobre el decomiso específico.

El trabajador agregó que ese ingreso constituye su principal vía para mantener a su familia. También explicó que tiene bajo su responsabilidad a dos personas mayores enfermas y señaló que su padre, Francisco Oro Guevara, permanece encamado.

Este es el único trabajo que hay en Tropezón. ¿De qué manera quieren que sobreviva si esto es lo único que tengo para ganarme la vida?”, cuestionó.

EL CASO CONTRASTA CON LO DICHO POR LAS AUTORIDADES EN JUNIO

La denuncia adquiere mayor relevancia por las declaraciones realizadas apenas dos meses antes por autoridades de Camagüey.

En junio, el intendente del municipio de Camagüey, Lázaro Echeverría Rodríguez, aseguró públicamente que las autoridades no estaban decomisando carbón a quienes lo comercializaban. “No hemos retirado ni descomisado ningún saco de carbón a las personas que hoy están comercializando en nuestra ciudad”, afirmó entonces, según reprodujeron medios locales y nacionales.

La estrategia anunciada en ese momento consistía en fijar el precio del carbón vegetal en 70 pesos por kilogramo, equivalente a 1.400 CUP por un saco de 20 kilogramos. Las autoridades defendieron la medida como una forma de contener lo que calificaban de precios especulativos, mientras el mismo producto podía venderse entre 3.500 y 5.000 pesos en el mercado informal.

No obstante, esas declaraciones se referían específicamente al municipio de Camagüey y no permiten establecer automáticamente cuál es el procedimiento vigente en Camalote o Nuevitas. Por ello, tampoco puede afirmarse únicamente a partir de este caso que exista una política provincial uniforme de decomisos.

CARBÓN PARA EXPORTAR Y CARBÓN PARA SOBREVIVIR

El episodio ocurre además en medio de una contradicción económica difícil de ignorar. Mientras el carbón vegetal se ha convertido en una alternativa cotidiana para familias que enfrentan apagones y dificultades con otros combustibles, Camagüey mantiene activa su producción para el mercado internacional.

La Asociación Económica Internacional Proyecto Camagüey Ruta Invasora informó oficialmente que durante el primer trimestre de 2026 había exportado más de 150 toneladas de carbón vegetal, con ingresos superiores a 55.000 dólares y una meta de 4.000 toneladas para todo el año. El mercado italiano figura entre sus principales destinos.

Ese dato no significa que el carbón decomisado a Oro estuviera relacionado con esas exportaciones. Sin embargo, sí muestra el contraste entre el valor que el producto tiene como fuente de divisas para determinadas entidades y la importancia que representa para trabajadores y consumidores dentro de la Isla.

Para muchas familias cubanas, el carbón ya no es un combustible secundario. En numerosas zonas se ha convertido en una respuesta práctica ante la falta de electricidad estable y las dificultades para acceder al gas, lo que ha disparado tanto su demanda como su precio.

El caso de Ramón Oro deja ahora varias preguntas abiertas: qué norma justificó el decomiso, si realmente tenía autorización para comercializar el excedente y qué destino recibió la producción confiscada. Hasta que las autoridades o la Empresa Forestal ofrezcan una versión, esas cuestiones permanecen sin respuesta.

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