DÍAZ-CANEL HABLA DE UNA POSIBLE INVASIÓN A CUBA Y PROMETE RESISTENCIA “HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE SANGRE”
Miguel Díaz-Canel afirmó que Cuba respondería a una eventual invasión estadounidense “hasta la última gota de sangre”, durante un mensaje enviado a la edición 50 de la Fiesta de Avante, organizada por el Partido Comunista Portugués. En la intervención, el gobernante volvió a presentar a Estados Unidos como la principal amenaza externa para la Isla y vinculó esa advertencia con la presión económica que enfrenta el país.
La declaración tiene un peso político evidente porque Díaz-Canel no se limitó a hablar de sanciones o tensiones diplomáticas. Aseguró que existe una “amenaza creciente y abierta” de agresión militar directa contra Cuba, aunque en el mensaje no presentó pruebas concretas de preparativos estadounidenses para una invasión.
DÍAZ-CANEL Y LA ADVERTENCIA SOBRE UNA INVASIÓN A CUBA
El mensaje fue publicado por el Partido Comunista Portugués el 6 de septiembre de 2026, dentro de la 50 edición de la Fiesta de Avante, celebrada en Atalaia, Amora, Seixal. Díaz-Canel agradeció el respaldo histórico de esa organización política y describió el escenario actual como una escalada de la presión estadounidense contra La Habana.
En uno de los pasajes centrales, afirmó que Cuba es “un país de paz” y que no representa una amenaza para Estados Unidos. Acto seguido lanzó la advertencia: si Washington llegara a invadir la Isla, el país sería defendido “hasta la última gota de sangre”.
La frase no aparece aislada dentro de su discurso. Díaz-Canel ya había utilizado expresiones similares durante 2026 para asegurar que el Gobierno cubano estaba dispuesto a defender la soberanía nacional frente a posibles escenarios de confrontación con Estados Unidos.
EL DISCURSO NO APORTÓ PRUEBAS DE PREPARATIVOS MILITARES
La diferencia entre retórica política y hechos verificables resulta esencial en este caso. Díaz-Canel habló de una amenaza de agresión militar directa, pero la intervención difundida por el Partido Comunista Portugués no contiene detalles sobre movimientos de tropas, planes operativos, órdenes militares estadounidenses ni otra evidencia específica que demuestre que una invasión a Cuba esté en preparación.
Por tanto, lo confirmado es que el gobernante cubano formuló públicamente esa advertencia. No puede presentarse, basándose únicamente en ese discurso, como prueba de que exista una decisión de Washington de intervenir militarmente en la Isla.
APAGONES, CIRUGÍAS Y VACUNAS: LAS CIFRAS QUE RECONOCIÓ EL PROPIO GOBIERNO
La intervención también dejó otro elemento particularmente relevante: mientras responsabilizaba a Estados Unidos por la situación económica, Díaz-Canel enumeró cifras que reflejan la magnitud del deterioro interno.
Según sus propios datos, la falta de combustible provoca pérdidas de alrededor de 1.400 megavatios de capacidad instalada y apagones que pueden superar las 20 horas. También aseguró que más de 98.500 cirugías programadas no pudieron realizarse por falta de recursos y energía, incluidas unas 12.000 intervenciones pediátricas.
Añadió que unas 34.000 embarazadas no pudieron recibir las ecografías prenatales necesarias y que alrededor de 67.000 niños no tenían actualizados sus esquemas de vacunación. Estas cifras coinciden con datos que el propio gobernante había expuesto anteriormente al describir el deterioro del sistema sanitario cubano.
El Gobierno atribuye estas afectaciones fundamentalmente a las sanciones estadounidenses y a las dificultades para importar combustible, medicamentos e insumos. Sin embargo, el alcance de esas cifras también confirma una realidad difícil de ocultar: servicios esenciales de salud y electricidad atraviesan una situación extremadamente crítica.
DÍAZ-CANEL PIDE PROTECCIÓN PARA EMPRESAS EUROPEAS QUE OPERAN CON CUBA
El gobernante cubano utilizó además el escenario portugués para pedir mayor respaldo económico y político desde Europa. Solicitó promover la aplicación efectiva del llamado Estatuto de Bloqueo de la Unión Europea, concebido para contrarrestar efectos extraterritoriales de determinadas sanciones estadounidenses.
Según Díaz-Canel, varias empresas y embarcaciones se habrían retirado de operaciones relacionadas con Cuba por presiones estadounidenses, y más de 7.000 contenedores con mercancías permanecían retenidos en puertos del Caribe. También pidió que empresas portuguesas y europeas reciban garantías que les permitan continuar desarrollando proyectos económicos en la Isla.
El discurso combina así tres ejes recurrentes de la narrativa oficial cubana: advertencias sobre una posible agresión estadounidense, atribución de la crisis interna al embargo y búsqueda de respaldo político y comercial internacional.
Lo más significativo, sin embargo, es que junto a esa retórica de resistencia el propio Gobierno continúa proporcionando cifras que revelan la profundidad de la crisis que afecta diariamente a la población cubana.
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