DÍAZ-CANEL ADMITE LA DEBACLE: «LA REVOLUCIÓN ATRAVIESA UNO DE SUS MOMENTOS MÁS DÍFICILES»
Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que Cuba atraviesa “uno de los momentos más difíciles” de las últimas décadas y enumeró algunos de los problemas que golpean diariamente a la población: apagones, falta de agua, inflación y colas. Lo hizo durante la apertura del I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, celebrado en La Habana por el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
El reconocimiento resulta significativo porque procede del propio gobernante cubano y fue pronunciado ante más de 1.500 delegados de 63 países reunidos en el Palacio de Convenciones. Sin embargo, Díaz-Canel volvió a situar las causas fundamentales de la crisis en las sanciones y la política de Estados Unidos, sin centrar su intervención en responsabilidades derivadas de la gestión económica interna.
DÍAZ-CANEL PONE NOMBRE A LOS PROBLEMAS QUE SUFREN LOS CUBANOS
“No exagero al decir que este coloquio se celebra en uno de los momentos más difíciles que ha vivido la Revolución”, afirmó Díaz-Canel durante su intervención inaugural. Poco después fue todavía más explícito: “Nos agobian los apagones, la falta de agua, la inflación y las colas”.
La frase tiene peso porque resume en pocas palabras problemas que durante años han marcado la vida cotidiana en la isla y que en 2026 han alcanzado niveles especialmente graves.
La crisis energética es uno de los ejemplos más visibles. En julio, Cuba sufrió dos colapsos nacionales del sistema eléctrico en apenas una semana y el cuarto apagón total del año. Reuters documentó además zonas donde los residentes recibían solo una o dos horas de electricidad al día.
Associated Press informó ese mismo mes que los cortes programados podían superar las 24 horas consecutivas y que Cuba producía aproximadamente el 40% del combustible que necesitaba.
EL GOBIERNO VUELVE A SEÑALAR A ESTADOS UNIDOS
Aunque reconoció abiertamente la gravedad de la situación, Díaz-Canel mantuvo la explicación oficial que La Habana ha repetido durante la crisis: responsabilizar principalmente a la presión económica estadounidense.
La posición cubana no carece de elementos verificables. Las medidas estadounidenses de 2026 han dificultado todavía más el acceso de Cuba al combustible, y Reuters señala que las presiones de Washington contribuyeron a detener suministros procedentes de Venezuela y posteriormente de México.
Pero existe también una disputa abierta sobre las causas internas. Mientras La Habana atribuye el deterioro fundamentalmente al embargo y a las nuevas restricciones energéticas, Washington sostiene que el modelo estatal y décadas de mala gestión económica son responsables de buena parte de los problemas. Reuters recoge expresamente ambas posiciones.
La crisis energética tampoco comenzó en 2026: el sistema eléctrico cubano ya arrastraba infraestructura envejecida, falta de mantenimiento, dificultades financieras y sucesivos colapsos antes del endurecimiento más reciente de las medidas estadounidenses.
SIN DIÉSEL NI FUEL OIL
La magnitud de la situación llegó a quedar reflejada en mayo, cuando el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente que el país se había quedado sin reservas de diésel y fuel oil.
“No tenemos reservas”, admitió entonces el funcionario, mientras describía el sistema eléctrico nacional como crítico.
Los apagones provocaron además protestas en La Habana y otras zonas del país. En julio, Reuters volvió a documentar manifestaciones espontáneas después de nuevos colapsos eléctricos.
Es decir, cuando Díaz-Canel habla ahora de “uno de los momentos más difíciles”, su declaración coincide con indicadores visibles que van mucho más allá del discurso político.
FIDEL CASTRO COMO RESPUESTA A LA CRISIS
El contexto elegido para formular el reconocimiento también resulta llamativo.
El coloquio reúne a más de 1.500 participantes de 63 países y forma parte del programa oficial por el centenario del nacimiento de Fidel Castro, ocurrido el 13 de agosto de 1926.
Frente a la crisis, Díaz-Canel volvió a presentar el pensamiento de Castro como referencia política para enfrentar el momento actual y llamó a preservar la Revolución frente a lo que describió como una de las amenazas más graves de sus 67 años.
Ahí aparece una de las contradicciones centrales del discurso oficial: el Gobierno reconoce que los problemas cotidianos alcanzan una gravedad extraordinaria, pero continúa proponiendo como respuesta fundamental la continuidad del mismo proyecto político y económico construido durante más de seis décadas.
Díaz-Canel ya no discute que exista una crisis profunda. La batalla política está ahora en explicar por qué Cuba llegó hasta aquí y quién debe asumir la responsabilidad por ello.
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