DEL ESTANTE VACÍO AL NEGOCIO AUTORIZADO: ABRE EN EL MUNICIPIO HABANERO DE REGLA LA PRIMERA FARMACIA PRIVADA EN CUBA
Apenas dos semanas después de que entrara en vigor una reforma que abrió al sector privado actividades hasta entonces reservadas o restringidas por el Estado, imágenes difundidas en redes sociales muestran lo que sus autores presentan como la primera farmacia privada del municipio de Regla, en La Habana. El establecimiento ha provocado una mezcla de sorpresa, esperanza y preguntas en un país donde conseguir un medicamento básico se ha convertido durante años en una odisea.
El video que impulsó la noticia fue divulgado por el creador cubano Rickee Estrada, quien presentó el establecimiento con el mensaje: “Aquí os muestro la primera farmacia privada en Regla, La Habana”. La publicación comenzó a ser reproducida en otras páginas y perfiles de Facebook e Instagram, donde algunos usuarios fueron más lejos y comenzaron a describir el negocio como la primera farmacia privada de Cuba.
Hasta el momento, CubaBajoLupa.com no ha localizado un documento oficial que certifique que este establecimiento sea literalmente la primera farmacia privada autorizada en todo el territorio nacional. Tampoco hemos podido verificar públicamente el nombre legal de la empresa que la administra, sus propietarios, número de licencia sanitaria o fecha exacta de apertura. Lo que sí está respaldado tanto por las imágenes difundidas como por la nueva legislación es que un establecimiento presentado públicamente como farmacia privada está operando o preparándose para operar en Regla dentro de un marco jurídico que hace pocas semanas no existía.
EL CAMBIO LEGAL QUE HIZO POSIBLE ESTA FARMACIA
La aparición del negocio no ocurre por casualidad. El 28 de julio de 2026, la Gaceta Oficial de la República publicó el Decreto 160/2026, firmado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz. La legislación sustituyó al Decreto 107 de 2024 y reorganizó las actividades permitidas, prohibidas y condicionadas para empresas privadas, mipymes, cooperativas no agropecuarias y trabajadores por cuenta propia.
La modificación relacionada con las farmacias es explícita. En la sección correspondiente a las actividades de atención de la salud, el decreto mantiene la atención médica y odontológica reservada al sistema estatal, pero establece que los servicios farmacéuticos, ópticos, de cuidado y rehabilitación pueden ser autorizados para empresas privadas, mipymes privadas y cooperativas no agropecuarias.
Eso significa que no se trata de una tolerancia informal o de un vacío legal: por primera vez bajo este nuevo marco, el propio Gobierno ha creado una vía para que negocios privados gestionen servicios farmacéuticos, aunque sometidos a autorizaciones y controles estatales.
El decreto entró en vigor siete días después de su publicación, el 4 de agosto de 2026, y ordenó a los organismos responsables establecer procedimientos, requisitos, modalidades de habilitación y mecanismos de supervisión.
NO ES SIMPLEMENTE ABRIR UN LOCAL Y VENDER PASTILLAS
La flexibilización no significa que cualquier persona pueda colocar medicamentos en una estantería y declararse farmacéutico. La información oficial divulgada tras la aprobación del decreto señala que los establecimientos deberán cumplir exigencias relacionadas con condiciones de almacenamiento, conservación de los medicamentos, temperatura, humedad, seguridad, trazabilidad y personal calificado, además de obtener las autorizaciones sanitarias correspondientes.
La legislación también va más lejos: permite la fabricación privada de productos farmacéuticos, pero bajo condiciones mucho más restrictivas. Para ello se requiere permiso del Ministerio de Salud Pública y de la autoridad reguladora, y los actores privados deberán hacerlo en asociación o mediante encadenamientos con la industria estatal.
Por tanto, las nuevas farmacias pueden ser privadas, pero el Estado conserva una capacidad considerable para decidir quién entra al negocio, qué actividades puede realizar y bajo qué condiciones.
¿POR QUÉ AHORA?
La respuesta difícilmente puede separarse del derrumbe del abastecimiento de medicamentos en Cuba.
En datos divulgados por el propio Ministerio de Salud Pública, el Cuadro Básico llegó a registrar 364 medicamentos en falta de un total de 651, equivalente al 56 %.
Informes más recientes describen una situación todavía más grave. En abril de 2026, la Oficina Nacional de Estadística e Información tuvo que utilizar una tasa de imputación de 91,5 % en determinados componentes de la división Salud de su cálculo de precios, debido a la imposibilidad de encontrar numerosos productos en los puntos donde normalmente se recogen esos datos. Esa cifra no significa literalmente que “falte el 91,5 % de todos los medicamentos”, pero sí constituye un indicador extraordinario del nivel de desabastecimiento existente.
La escasez ha empujado a miles de familias hacia grupos de WhatsApp y Telegram, vendedores informales, medicamentos enviados desde el extranjero y compras privadas a precios muy superiores a los de la deteriorada red estatal. Un reporte de IPS de junio describía farmacias de La Habana que habían pasado meses sin recibir suministros regulares y establecimientos que recibían apenas una fracción de los medicamentos necesarios para sus comunidades.
Es precisamente dentro de esa realidad donde aparece la farmacia de Regla.
LA GRAN PREGUNTA SERÁ EL PRECIO
Que existan medicamentos en una farmacia privada no significa automáticamente que estén al alcance del bolsillo de la mayoría de los cubanos.
Ese probablemente será el verdadero punto de fricción de esta nueva política: disponibilidad frente a capacidad de compra.
Una farmacia privada necesitará financiar inventario, importaciones o adquisiciones mayoristas, salarios, electricidad, refrigeración cuando corresponda, alquiler, impuestos y margen comercial. Sin subsidios equivalentes a los de determinados medicamentos de la red estatal, es previsible que una parte importante de esos productos aparezca a precios muy superiores a los que históricamente pagaba la población en las farmacias estatales. Esto es una inferencia económica, no un dato confirmado sobre los precios de la farmacia de Regla. La preocupación sobre la accesibilidad de estos nuevos servicios ya había sido planteada desde que se anunció la reforma.
Hasta ahora no hemos podido verificar una lista completa de medicamentos ni precios del establecimiento de Regla. Ese dato será fundamental para determinar si estamos ante una alternativa accesible para los vecinos o ante un mercado dirigido principalmente a quienes reciben remesas, poseen ingresos privados o cuentan con familiares en el exterior.
DEL MONOPOLIO ESTATAL A NECESITAR AL SECTOR PRIVADO
El simbolismo de esta apertura es difícil de ignorar.
Durante décadas, el Gobierno cubano presentó el control estatal de la salud y de la distribución de medicamentos como uno de los pilares de su modelo social. Ahora, aunque mantiene bajo control público la atención médica propiamente dicha, permite que capital privado participe en un eslabón extremadamente sensible: el acceso a los medicamentos.
El cambio puede aumentar la oferta y formalizar parte de un mercado que ya funcionaba clandestinamente. Pero también puede crear una Cuba farmacéutica a dos velocidades: quien pueda pagar encontrará determinadas medicinas en el sector privado mientras quien dependa exclusivamente de una pensión o salario estatal continuará esperando por la farmacia subsidiada.
Ese será el verdadero examen de la medida.
La farmacia mostrada en Regla puede parecer apenas un pequeño negocio con estantes y medicamentos, pero representa algo mucho mayor: el Estado cubano está permitiendo que el sector privado entre precisamente en un espacio donde el sistema estatal lleva años sin poder satisfacer las necesidades de la población.
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