Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

CUBANO DENUNCIA QUE FUE EXPULSADO POR EL DUEÑO DE UN RESTAURANTE PRIVADO EN VIÑALES TRAS CRITICARLO DÍAS ANTES EN REDES SOCIALES

El escritor, periodista y artista cubano Luis Orlando Deulofeu denunció que fue expulsado de La Esquinita, un restaurante privado de Viñales, después de haber publicado días antes una crítica en sus redes sociales sobre una experiencia que consideró absurda dentro del establecimiento. Según su relato, el incidente ocurrió cuando él y su esposo regresaron al local, del cual asegura que eran clientes habituales.

La controversia comenzó cuando Deulofeu contó que en un establecimiento viñalero no pudieron servirle una ración mixta de tostones porque, según la explicación recibida, no sabían cómo cobrar una combinación diferente a las opciones habituales. En aquella primera publicación no identificó al negocio por su nombre, pero utilizó el término despectivo “baretucho” para cuestionar lo que consideraba una mentalidad rígida heredada de los servicios estatales.

DE UNA CRÍTICA EN REDES A UNA EXPULSIÓN DEL LOCAL

Deulofeu asegura que regresó días después al mismo establecimiento junto a su esposo. Según su versión, después de consumir dos vasos de cerveza y haber pagado la cuenta —incluida la propina—, un hombre que describe como custodio o guardaespaldas del propietario se acercó discretamente a su mesa.

Cuando termine de consumir le pido que se vaya”, afirma Deulofeu que le comunicó el empleado. Al preguntar el motivo, sostiene que recibió como explicación que el propietario estaba molesto porque había utilizado la palabra “baretucho” en su publicación anterior.

El escritor respondió que, a su juicio, el dueño no aceptaba las críticas. Según su relato, el empleado insistió en que debía abandonar el lugar, mientras dejaba claro que simplemente estaba cumpliendo las instrucciones recibidas.

CubaBajoLupa no ha podido verificar de manera independiente ese intercambio ni localizar hasta el momento una declaración pública del propietario de La Esquinita sobre la versión ofrecida por Deulofeu. Por tanto, la expulsión y sus motivos se presentan como una denuncia del escritor, no como hechos establecidos por ambas partes.

“NO TENGO PROBLEMAS EN RECONOCER QUE NO ES UN BARETUCHO”

Una de las particularidades del relato es que Deulofeu también matiza su propia crítica inicial. Reconoce que el término utilizado fue deliberadamente despectivo y asegura que, por las características físicas y el servicio del establecimiento, no considera que La Esquinita merezca literalmente esa descripción.

De hecho, lo define como un sitio agradable, limpio, popular y con atención rápida, al que él y su pareja acudían con frecuencia. Su crítica, explica, estaba dirigida específicamente a la negativa de ofrecerle una ración mixta y a la justificación de que el negocio no sabía cómo cobrarla.

La Esquinita aparece registrada públicamente como restaurante de comida cubana y caribeña en Viñales, situado en la calle Rafael Trejo. Tripadvisor mantiene una ficha del establecimiento con decenas de opiniones de clientes, mientras AlaMesa Cuba también lo incluye entre los negocios gastronómicos de la localidad.

UNA DISCUSIÓN SOBRE CRÍTICA, SERVICIOS Y NEGOCIOS PRIVADOS

Para Deulofeu, el episodio trasciende una disputa personal con el propietario. En su segunda publicación vincula la experiencia con una crítica más amplia a determinados hábitos que, en su opinión, los nuevos negocios privados cubanos han heredado de antiguas formas de gestión estatal.

También reivindica su formación periodística para explicar por qué decidió comentar públicamente la experiencia. Deulofeu es escritor y periodista; publicó textos en medios como El País y es autor de varias obras literarias. Condé Nast Traveller lo ha descrito además como artista, escritor y responsable de MogoteArt, un proyecto de alojamiento y cultura en Viñales.

Su reflexión final gira precisamente alrededor de la tolerancia a la crítica. Deulofeu sostiene que, como propietario también de un negocio abierto al público, ha tenido que aprender a aceptar opiniones negativas y utilizarlas para corregir errores.

El conflicto deja así dos cuestiones diferentes sobre la mesa: el derecho de un cliente a expresar públicamente una experiencia negativa y el derecho del propietario de un establecimiento privado a decidir a quién presta servicio, dentro de los límites legales aplicables. Lo que todavía falta es conocer la versión del dueño de La Esquinita sobre por qué se pidió a Deulofeu que abandonara el local y si existió algún elemento adicional que no figure en la narración publicada por el escritor.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.