La muerte de tiburones en Cuba ha generado una nueva alerta entre especialistas y aficionados al medio marino. La Asociación de Buzos de Santiago de Cuba advirtió este lunes sobre varias capturas recientes registradas en distintos puntos de la Isla y pidió no mirar estos episodios únicamente como imágenes curiosas o virales.
La organización sostiene que la desaparición progresiva de estos grandes depredadores puede afectar el equilibrio de los ecosistemas marinos. Al mismo tiempo, introdujo un elemento que complica el debate: reconoció que la crisis económica y alimentaria que atraviesan numerosas familias cubanas puede estar detrás de algunas capturas.
BUZOS ALERTAN POR LA MUERTE DE TIBURONES EN CUBA
“Están matando a los tiburones en Santiago… y no es solo un problema de ellos”, señaló la Asociación de Buzos de Santiago de Cuba en una publicación difundida en Facebook. La organización existe como agrupación de buzos santiagueros y ha utilizado sus redes para abordar la presencia de tiburones en aguas cercanas a la provincia.
Entre los episodios mencionados aparece la captura de un tiburón de más de 500 kilogramos en Yumurí, Baracoa, ocurrida en mayo. Fotografías divulgadas entonces mostraron al animal después de haber sido cortado y procesado en la costa.
Otro caso ampliamente compartido ocurrió en Varadero a finales de julio, cuando un hombre fue grabado trasladando un tiburón martillo sobre una motocicleta, con parte del animal extendiéndose hacia el pavimento.
Para los buzos, estos hechos no deberían analizarse como episodios aislados. “No son historias aisladas. Son un patrón. Y no podemos quedarnos callados”, afirmó la asociación.
POR QUÉ LOS TIBURONES SON IMPORTANTES PARA EL ECOSISTEMA
La preocupación ambiental expresada por la organización tiene respaldo científico más allá de la denuncia en redes sociales.
Un trabajo sobre los peces cartilaginosos presentes en Cuba reportó 83 especies: 57 tiburones, 25 rayas y una quimera. Según esa investigación, el 47% de las especies analizadas se encontraba bajo alguna categoría de amenaza de acuerdo con criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, mientras más de la mitad de las especies de tiburones presentes en aguas cubanas estaban incluidas en alguna categoría de amenaza.
Los tiburones ocupan posiciones relevantes dentro de las cadenas alimentarias marinas y su reducción puede alterar las relaciones entre otras poblaciones. Organizaciones dedicadas a su conservación también señalan la importancia ecológica y económica de tiburones y rayas para arrecifes, pesquerías y actividades vinculadas al turismo.
De ahí la frase utilizada por los buzos: “Los tiburones no son el peligro. El peligro es perderlos”.
ENTRE LA CONSERVACIÓN Y UNA CRISIS DE SUPERVIVENCIA
La Asociación de Buzos de Santiago de Cuba evitó presentar el asunto exclusivamente como un enfrentamiento entre pescadores y ambientalistas.
“La crisis económica es real. El hambre es real. Y en momentos de desesperación, la gente busca sobrevivir como puede”, señaló.
Ese reconocimiento introduce una dimensión social importante. Una captura puede representar alimento para determinadas familias, pero la explotación continuada de especies vulnerables puede generar consecuencias que terminen perjudicando también a las comunidades que dependen del mar.
La organización resumió su postura con otra idea: “No se trata de señalar con el dedo. Se trata de educar”.
CUBA CUENTA CON UN PLAN PARA EL MANEJO DE TIBURONES Y RAYAS
Cuba cuenta desde 2015 con un Plan de Acción Nacional para la Conservación y Manejo Sostenible de Tiburones y Rayas, aprobado mediante la Resolución 25/15 del entonces Ministerio de la Industria Alimentaria. El documento contempla recopilación de datos pesqueros y medidas destinadas al manejo y conservación de estas especies.
Sin embargo, la existencia de un plan nacional no significa que toda captura de tiburón sea automáticamente ilegal. Las regulaciones pueden depender de la especie, la modalidad de pesca y otras circunstancias, por lo que no existe base suficiente en los casos descritos para afirmar que las personas involucradas hayan cometido una infracción específica.
Ese matiz es fundamental: las imágenes virales documentan animales capturados, pero no permiten por sí mismas determinar si existió una violación de las normas pesqueras.
Lo que sí plantean es una pregunta más amplia. En un país rodeado de mar y donde numerosas comunidades dependen de sus recursos, proteger a las especies vulnerables no es solamente una discusión ambiental.
También es una discusión sobre cuánto puede resistir un ecosistema cuando la necesidad inmediata de sobrevivir termina chocando con la necesidad de conservarlo para el futuro.
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