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Cuba Bajo Lupa

APAGONES EN CUBA DEJA SIN SERVICIO EL INTERNET DEL NAUTA HOGAR Y LAS OPERACIONES DEL TRANSFERMÓVIL

La crisis energética que atraviesa Cuba en 2026 ya no solo se refleja en los apagones interminables, la paralización de industrias o la vida doméstica alterada de millones de personas. Ahora también golpea de lleno a las telecomunicaciones. ETECSA, monopolio estatal del sector, reconoció oficialmente que los cortes prolongados de electricidad están dejando sin señal a comunidades enteras, afectando el acceso a internet, interrumpiendo la telefonía fija y móvil y saturando las pocas radiobases que logran mantenerse activas.

El dato más grave expuesto por la propia empresa remite al 18 de septiembre, cuando la caída total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), descrita como el octavo apagón nacional de 2026, provocó una salida de servicio de más del 80% de los sitios de radiobases y cerca del 70% de los gabinetes de telecomunicaciones. La afectación no fue marginal. Según admitió ETECSA, el tráfico de internet cayó en torno al 58% respecto a períodos similares, confirmando que el deterioro eléctrico se ha convertido también en un problema crítico de conectividad.

LA FALTA DE GENERACIÓN ELÉCTRICA ESTÁ EMPUJANDO AL SISTEMA AL LÍMITE

La dimensión del problema queda más clara al revisar el panorama energético general. La Unión Eléctrica (UNE) reportó este jueves, a las 06:00 de la mañana, una disponibilidad de apenas 837 MW frente a una demanda de 2,524 MW, con 1,701 MW afectados. Para el horario pico, el déficit previsto ascendía a 2,103 MW, una cifra que describe con crudeza el nivel de colapso que enfrenta el sistema.

Detrás de esa situación se encuentran varias unidades termoeléctricas fuera de servicio por averías o falta de combustible. Entre las centrales afectadas aparecen Mariel, Guiteras, Nuevitas, Felton y Renté, mientras que la unidad tres de la CTE Cienfuegos seguía fuera de línea por ausencia de combustible. En un escenario así, la infraestructura de telecomunicaciones queda a merced de una red eléctrica incapaz de sostener ni siquiera los servicios más esenciales con estabilidad.

ETECSA ADMITE EL DETERIORO Y LOS REPORTES SE ACUMULAN

La propia empresa estatal reconoció en su comunicado que “durante los últimos meses ha disminuido la disponibilidad de los servicios móviles y fijos”, y vinculó ese deterioro directamente a la falta de energía en sus sitios tecnológicos. Esa confesión oficial confirma algo que los cubanos llevan meses denunciando en la práctica: no solo hay menos señal y peor internet, sino que en muchas zonas la conexión simplemente desaparece durante horas o días.

La empresa acumula alrededor de 77,000 reportes de servicios fijos interrumpidos. Esa cifra revela que el problema no se limita a fallos aislados o a incidentes puntuales en determinadas provincias. Se trata de una afectación nacional, agravada además por la falta de recursos, el deterioro de la infraestructura y el elevado costo de mantener funcionando una red que ya arrastraba obsolescencia antes de esta fase extrema de la crisis eléctrica.

LA TELEFONÍA FIJA YA NO SE SOSTIENE Y LA EMPRESA FRENA SU CRECIMIENTO

Otro elemento relevante del reconocimiento de ETECSA es el desequilibrio financiero interno que describe. La empresa explicó que la telefonía fija ya no cubre sus propios gastos operativos y que, hasta ahora, debía ser subsidiada con ingresos procedentes de la telefonía móvil. Sin embargo, la actual crisis energética ha roto también ese equilibrio.

Como consecuencia, ETECSA decidió paralizar la expansión de su red de acceso, lo que incluye radiobases, gabinetes y puntos WiFi. En vez de continuar ampliando cobertura, la empresa concentrará recursos en intentar garantizar respaldo energético mínimo mediante soluciones fotovoltaicas. El mensaje es claro: el Estado renuncia por ahora a mejorar o extender el servicio porque ni siquiera puede sostener de forma estable la infraestructura existente.

LA APUESTA POR LOS PANELES SOLARES NO RESUELVE EL PROBLEMA DE FONDO

ETECSA informó que hasta el cierre de su comunicado 64 cabeceras municipales contaban con centros principales respaldados por paneles solares, con avances más visibles en Pinar del Río, Villa Clara, Matanzas y Granma. No obstante, la propia empresa admite de forma implícita que esta alternativa todavía no resuelve la continuidad del servicio durante las 24 horas.

Para sostener los sitios de mayor importancia nacional y provincial, la compañía continúa dependiendo de grupos electrógenos que, en algunos casos, han operado durante más de 20 horas continuas. Esa realidad no solo evidencia la fragilidad del sistema, sino también el carácter provisional y costoso de la respuesta. Mantener funcionando plantas eléctricas de respaldo por tantas horas implica consumo de combustible, desgaste técnico y molestias constantes para quienes viven cerca de esas instalaciones.

ROBOS, VANDALISMO Y MAL ESTAR SOCIAL

A la crisis estructural se suma otro factor que complica todavía más la situación: el vandalismo. ETECSA reportó recientemente robos y destrucción de paneles solares en Santiago de Cuba, lo que añade nuevas pérdidas a una red ya golpeada por la falta de recursos y por la incapacidad del sistema eléctrico nacional.

El malestar ciudadano crece además por el contraste entre el deterioro del servicio y el encarecimiento que la propia empresa aplicó en mayo de 2025, cuando limitó las recargas en pesos cubanos a 360 CUP mensuales y subió el costo de los paquetes de datos. En aquel momento, la empresa reconoció que la medida afectaría a casi la mitad de sus clientes. Hoy, muchos cubanos sienten que están pagando más por un servicio cada vez más inestable, más restringido y menos útil.

UNA CRISIS QUE YA NO ES SOLO TÉCNICA, SINO POLÍTICA Y SOCIAL

Lo ocurrido revela mucho más que una falla empresarial. El colapso parcial de las telecomunicaciones es otra expresión del deterioro general del país. Cuando un Estado pierde capacidad para sostener la electricidad, termina afectando también la comunicación, el acceso a la información, la actividad económica, la educación, el trabajo remoto y la vida cotidiana de millones de personas.

ETECSA no anunció compensaciones, no ofreció un cronograma claro de recuperación y tampoco dio una fecha para la normalización del servicio. En otras palabras, el monopolio reconoce el problema, pero no presenta una salida concreta a corto plazo. Mientras tanto, la población queda atrapada entre tarifas más altas, menos conectividad y una infraestructura que parece entrar en una fase de resistencia, más que de funcionamiento normal.

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