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Cuba Bajo Lupa

LA ESCUELA SECRETA DE HOMBRES RANA EN JAIMANITAS: ASÍ CUBA ENTRENABA EXTRANJEROS PARA OPERACIONES CLANDESTINAS

En 1964, la inteligencia estadounidense elaboró un informe basado en declaraciones de un antiguo oficial de inteligencia cubano que describía con notable detalle el sistema utilizado en Cuba para preparar a extranjeros vinculados a organizaciones revolucionarias. Entre las instalaciones mencionadas aparecía una particularmente llamativa: una escuela para “frogmen”, o hombres rana, situada en la desembocadura del río Jaimanitas, en Barlovento, al oeste de La Habana.

El documento, identificado como CS-311/04298-64, no presenta fotografías de la instalación ni planos que permitan reconstruirla físicamente, y su información procedía de una fuente humana. Sin embargo, ofrece nombres de departamentos, métodos de entrenamiento, normas de seguridad, duración de los cursos y hasta nacionalidades de algunos alumnos, convirtiéndose en una pieza relevante para reconstruir cómo la CIA evaluaba las estructuras cubanas de preparación clandestina durante los primeros años de la Revolución.

El Departamento de Escuelas Especiales de la DGI

Según aquel informe, la Dirección General de Inteligencia (DGI) disponía de un área identificada como Departamento de Escuelas Especiales, o EE, responsable de preparar agentes extranjeros destinados a actividades guerrilleras. Los oficiales encargados de cada grupo coordinaban el ingreso de los alumnos, pero la formación propiamente dicha quedaba en manos de las escuelas especializadas y sus instructores militares.

Los grupos podían variar desde tres o cuatro alumnos hasta aproximadamente 25 integrantes. El informe afirmaba que los cursos normales duraban entre tres y seis meses, aunque determinadas misiones requerían períodos considerablemente mayores y mencionaba el caso de dos guatemaltecos que habrían permanecido entrenándose durante cerca de un año.

Armas, explosivos, sabotaje y demolición

La preparación descrita por la fuente no se limitaba al manejo de armas. El programa incluía guerra de guerrillas, explosivos, sabotaje, demoliciones, tácticas militares, ingeniería de combate y procedimientos destinados a enfrentar operaciones antiguerrilleras.

El documento añadía que los instructores procedían de las fuerzas armadas cubanas y que cada especialidad militar podía contar con personal específico, además de instrucción política. Las armas empleadas durante la preparación serían tanto de origen estadounidense como procedentes del bloque comunista, lo que habría permitido familiarizar a los alumnos con diferentes sistemas que podían encontrar posteriormente en sus países.

La escuela de hombres rana de Jaimanitas

Dentro de ese sistema, la CIA destacó una instalación especializada que no formaba parte del entrenamiento guerrillero convencional. El informe señala expresamente que existía una escuela para hombres rana en la desembocadura del río Jaimanitas, en Barlovento, y afirma que durante 1963 recibieron entrenamiento allí dos guatemaltecos y un dominicano.

El documento no explica cuáles fueron las misiones posteriores de esos tres hombres ni identifica sus nombres. Tampoco especifica si el entrenamiento incluía exclusivamente buceo e infiltración marítima o si incorporaba demolición submarina, sabotaje naval o colocación de explosivos, por lo que sería incorrecto atribuirles operaciones concretas sin documentación adicional.

Nacionalidades separadas y uso de seudónimos

El nivel de compartimentación descrito en el informe resulta tan interesante como las propias materias impartidas. Los extranjeros de diferentes nacionalidades no eran entrenados juntos, e incluso miembros procedentes del mismo país podían ser separados si pertenecían a organizaciones diferentes.

Los agentes clandestinos tampoco compartían alojamiento o entrenamiento con los destinados específicamente a actividades guerrilleras. Según la fuente, al llegar a Cuba cada agente recibía un seudónimo, utilizado inicialmente para evitar que personas ajenas al sistema pudieran identificarlo, y en determinados casos esa identidad operativa continuaba utilizándose después de abandonar la isla.

Una escuela dentro de una estructura mucho mayor

El centro de Jaimanitas no habría funcionado como una instalación aislada. El mismo documento describe una red de escuelas en La Habana donde se distribuía a los alumnos según nacionalidad, organización y tipo de misión, mientras la DGI coordinaba aspectos de alojamiento, movimiento y regreso al país de origen.

Décadas después, otros análisis desclasificados de la CIA continuaban atribuyendo a Cuba capacidades similares. Un informe estadounidense de comienzos de los años ochenta señalaba que las Tropas Especiales del Ministerio del Interior podían preparar extranjeros en técnicas de hombres rana, paracaidismo, guerrilla, combate cuerpo a cuerpo, comunicaciones y empleo de cargas de demolición.

La continuidad entre ambos documentos no demuestra que la instalación específica de Jaimanitas permaneciera activa durante todo ese período. Sí muestra que la inteligencia estadounidense continuó evaluando durante años la existencia de programas cubanos de entrenamiento especializado destinados a extranjeros.

¿Qué relación tenía con las fuerzas navales especiales cubanas?

La ubicación de una escuela de hombres rana en Barlovento resulta especialmente interesante cuando se compara con la posterior existencia documentada de fuerzas cubanas especializadas en operaciones marítimas y subacuáticas. Cuba desarrolló unidades de nadadores de combate y fuerzas de destino especial naval, pero las fuentes abiertas consultadas no permiten afirmar que la escuela mencionada por la CIA en 1964 fuera exactamente el antecedente directo del posterior Destacamento de Destino Especial Naval.

La relación es plausible desde el punto de vista funcional, pero todavía falta documentación que una orgánicamente ambas estructuras. No hemos localizado una orden del MINFAR o del MININT que establezca que la escuela de Jaimanitas perteneciera al DDEN, que fuera administrada por sus precursores o que sus instructores procedieran específicamente de esa unidad.

El propósito iba más allá de Cuba

La importancia de estas escuelas radicaba precisamente en que sus alumnos no eran preparados únicamente para defender instalaciones cubanas. Según el informe de 1964, el objetivo del Departamento de Escuelas Especiales era formar extranjeros que regresarían a sus países para actuar dentro de organizaciones guerrilleras o clandestinas.

A comienzos de los años sesenta, Cuba respaldó políticamente y, en distintos casos, materialmente a movimientos revolucionarios latinoamericanos. Un estudio posterior de la propia CIA señala que durante el período 1959-1965 numerosos militantes latinoamericanos viajaron a Cuba para recibir preparación en técnicas de guerrilla, aunque la intensidad y resultados de esas iniciativas variaron ampliamente según el país.

Lo que todavía permanece oculto

El documento ofrece suficientes elementos para confirmar que la CIA recibió información específica sobre una escuela de hombres rana en Jaimanitas, pero deja abiertas las preguntas más interesantes. No sabemos públicamente quién comandaba el centro, qué unidad cubana proporcionaba los instructores, cuántos extranjeros pasaron por allí, qué equipos de respiración utilizaban ni qué operaciones posteriores ejecutaron sus graduados.

Tampoco hemos encontrado por ahora fotografías verificadas de la escuela durante 1963 ni documentos cubanos desclasificados que reconozcan aquella instalación con el mismo nombre. La investigación, por tanto, permite reconstruir lo que una fuente interna declaró a la inteligencia estadounidense, pero no convertir automáticamente cada detalle del reporte en un hecho comprobado por múltiples fuentes independientes.

Lo que sí revela el archivo es algo más amplio: apenas cuatro años después de 1959, los servicios estadounidenses estaban siguiendo un sistema cubano de escuelas especializadas que, según sus fuentes, incluía entrenamiento para guerrilleros extranjeros y una instalación específica dedicada a formar nadadores de combate. Jaimanitas, conocida hoy principalmente como una zona costera habanera, aparece así en los archivos de inteligencia como escenario de una historia mucho menos conocida de la Guerra Fría.

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