CUBA SUFRE OTRA CAÍDA TOTAL DEL SISTEMA ELÉCTRICO NACIONAL EN MEDIO DE UNA CRISIS CADA VEZ MÁS PROFUNDA
Cuba volvió a quedar este jueves ante una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), en un nuevo colapso de la red que dejó sin servicio eléctrico a gran parte del país y volvió a exponer la fragilidad extrema del sistema energético cubano.
La caída fue confirmada este 18 de septiembre por el Ministerio de Energía y Minas y reportada también por medios internacionales. Minutos antes del colapso total ya se había informado de una desconexión en la zona occidental, desde Pinar del Río hasta Matanzas, atribuida inicialmente a una falla en líneas de transmisión. Poco después, la avería terminó afectando al sistema nacional completo.
OTRA DESCONEXIÓN TOTAL DEL SISTEMA ELÉCTRICO NACIONAL
El nuevo apagón nacional no ocurre de manera aislada.
Cuba ha encadenado durante 2026 múltiples desconexiones parciales y totales del SEN, además de déficits diarios de generación que han provocado apagones prolongados en prácticamente todo el territorio.
En agosto, por ejemplo, varias provincias occidentales quedaron desconectadas después de una falla simultánea en líneas de 220 kilovoltios entre Matanzas, Cienfuegos y Santa Clara. Días después se produjo otro colapso nacional.
La situación también se extendió posteriormente al oriente. El 27 de agosto una oscilación en las líneas de transmisión provocó la salida automática de varias unidades generadoras y dejó desconectadas provincias desde Holguín hasta Guantánamo.
UNA RED CADA VEZ MÁS VULNERABLE
La gravedad del problema no se limita a la frecuencia de los apagones.
El SEN cubano funciona desde hace meses con márgenes de reserva extremadamente reducidos, centrales termoeléctricas fuera de servicio por averías o mantenimiento y una disponibilidad de combustible insuficiente para cubrir la demanda.
Reuters señaló este jueves que la red energética cubana continúa enfrentando problemas derivados de una infraestructura envejecida, escasez crónica de combustible y deterioro de las instalaciones de generación.
Durante agosto, la Unión Eléctrica llegó a prever jornadas en las que la afectación simultánea podía alcanzar entre el 68% y el 70% del país en el horario de mayor consumo.
Ese escenario significa que millones de cubanos no solo enfrentan apagones programados: cualquier avería significativa en una línea de transmisión o la salida inesperada de una unidad generadora puede provocar una reacción en cadena capaz de dividir o derrumbar la red.
EL IMPACTO VA MUCHO MÁS ALLÁ DE QUEDARSE SIN LUZ
Una desconexión total del SEN afecta simultáneamente hogares, comercios, telecomunicaciones, bombeo de agua, transporte, refrigeración de alimentos y servicios esenciales.
En colapsos anteriores, las autoridades han tenido que crear microsistemas o “islas” eléctricas para intentar mantener hospitales, sistemas de abastecimiento de agua y otras instalaciones prioritarias mientras se reconstruye gradualmente la red nacional.
Ese proceso de recuperación puede tardar horas y no necesariamente significa que el servicio regrese de manera estable. Incluso después de sincronizar las primeras unidades, pueden producirse nuevas desconexiones mientras se intenta aumentar la carga del sistema.
UN PROBLEMA QUE YA ES ESTRUCTURAL
El nuevo colapso refuerza una conclusión difícil de ignorar: la crisis eléctrica cubana ya no puede describirse únicamente como una sucesión de averías puntuales.
Las propias autoridades han reconocido problemas severos de generación, transmisión y disponibilidad de combustible. A esto se suma el envejecimiento de centrales termoeléctricas cuya recuperación exige inversiones y mantenimientos que no ofrecen resultados inmediatos.
Mientras tanto, la población continúa soportando apagones que en determinadas zonas han superado ampliamente las 20 horas diarias y que en algunas provincias han llegado a prolongarse durante más de un día.
La desconexión de este jueves constituye, por tanto, algo más que otro apagón: vuelve a demostrar hasta qué punto el sistema trabaja sin suficiente margen para absorber fallas importantes sin que estas terminen propagándose por la red.
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