Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

ABELARDO COLOMÉ IBARRA: EL HOMBRE QUE VIGILÓ A LOS GENERALES DE RAÚL CASTRO Y DEL QUE NO SE CONOCE AL DÍA DE HOY SI ESTÁ MUERTO

Durante más de un cuarto de siglo, Abelardo Colomé Ibarra, conocido como “Furry”, controló desde el Ministerio del Interior algunas de las estructuras más sensibles del Estado cubano: Seguridad del Estado, inteligencia, prisiones, inmigración, guardafronteras y Policía. Sin embargo, desde que abandonó el cargo en octubre de 2015, uno de los hombres que más información acumuló sobre los cubanos prácticamente desapareció de la vida pública.

Once años después, la pregunta resulta extraordinaria: ¿dónde está Abelardo Colomé Ibarra y cuál es realmente su estado? No existe una noticia oficial de su fallecimiento, tampoco un funeral de Estado conocido ni una aparición pública reciente fácilmente verificable. Y un documento oficial de Angola publicado en 2025 añadió todavía más misterio al incluirlo entre los homenajeados sin identificarlo como fallecido.

ABELARDO COLOMÉ IBARRA Y LA CONFIANZA DE RAÚL CASTRO

Nacido en Santiago de Cuba en 1939, Colomé se incorporó siendo muy joven al Movimiento 26 de Julio y terminó combatiendo en el Segundo Frente Oriental, el territorio militar dirigido por Raúl Castro.

Esa relación sería decisiva durante décadas. Colomé terminó vinculado a inteligencia, seguridad y contrainteligencia militar, un área particularmente sensible porque no se dedica simplemente a vigilar enemigos externos: también busca infiltraciones, conspiraciones y deslealtades dentro de las propias Fuerzas Armadas.

En otras palabras, su poder no consistía únicamente en mandar soldados. Estaba situado en una estructura encargada de vigilar a quienes tenían armas, mando y acceso al poder.

Ese perfil ayuda a explicar por qué, cuando el Ministerio del Interior entró en crisis en 1989 tras el Caso Ochoa y la caída de José Abrantes, Fidel y Raúl Castro recurrieron a él.

EL HOMBRE DEL “SABLE” QUE TOMÓ EL MININT

El nombramiento de Colomé como ministro del Interior ocurrió en uno de los momentos más traumáticos para la cúpula cubana.

El País informó en julio de 1989 que el nuevo ministro se presentó ante oficiales del MININT con la mano sobre la empuñadura de su sable y describió que tenía autorización de Fidel Castro para actuar contra quienes hubieran comprometido al Gobierno con los escándalos de narcotráfico y corrupción.

Más allá del lenguaje dramático de aquella crónica, lo que ocurrió después está documentado: investigaciones internas, degradaciones y una profunda renovación de cuadros. El mismo periódico reportó semanas después que Colomé y colaboradores procedentes de la inteligencia militar estaban recomponiendo el ministerio utilizando en buena medida militares en activo.

Ese movimiento tuvo consecuencias de largo alcance. El aparato encargado de controlar la seguridad interna quedó aún más vinculado a las estructuras militares donde Raúl Castro había construido durante años una red de hombres de máxima confianza.

DE MISIONES CLANDESTINAS A ANGOLA

La trayectoria anterior de “Furry” tampoco fue la de un funcionario convencional.

Fuentes y testimonios históricos lo sitúan en operaciones cubanas destinadas a apoyar movimientos guerrilleros latinoamericanos durante los primeros años de la Revolución. También desarrolló una extensa carrera militar internacional que culminó con responsabilidades de alto nivel en Angola.

En 1975 fue enviado allí en medio de la creciente intervención militar cubana y posteriormente desempeñó funciones centrales dentro del contingente de La Habana. Su importancia quedó reflejada años después en su presencia en las negociaciones relacionadas con el conflicto del África austral.

Angola todavía lo considera una figura vinculada a aquella historia. En 2025, su Gobierno incluyó oficialmente a Abelardo Colomé Ibarra entre las personalidades seleccionadas para recibir una condecoración por el 50 aniversario de la independencia.

Y aquí aparece uno de los detalles más intrigantes: en el decreto, numerosas personas fallecidas están identificadas expresamente con la categoría “Título Póstumo”. Colomé no lo está. Eso no demuestra que siga vivo, pero convierte en arriesgado afirmar que murió sin disponer de otra fuente fiable.

EL CASO OCHOA, NARCOTRÁFICO Y UNA ACUSACIÓN QUE NUNCA LLEGÓ

La sombra del Caso Ochoa acompañó inevitablemente la llegada de Colomé al MININT.

Años después también aparecieron informaciones sobre un proyecto de fiscales estadounidenses para construir un caso de crimen organizado y narcotráfico contra altos funcionarios cubanos. El nombre de Colomé fue mencionado entre las figuras examinadas.

Aquí resulta fundamental separar sospecha de culpabilidad: no existe una condena contra Abelardo Colomé por narcotráfico y aquel proyecto no terminó convirtiéndose en una acusación penal que estableciera su responsabilidad.

El episodio sigue siendo relevante porque muestra hasta qué punto su nombre aparecía en investigaciones alrededor de una de las zonas más oscuras de la historia reciente del Gobierno cubano, pero sería incorrecto convertir un borrador investigativo en una condena.

DERECHOS HUMANOS: LOS RECLAMOS LLEGABAN A SU DESPACHO

Durante sus 26 años al frente del Interior, Colomé tampoco fue una figura distante de la represión política.

Amnistía Internacional dirigió comunicaciones directamente a él por casos de opositores y artistas encarcelados. En 2012 figuró entre las autoridades a las que se reclamó actuar ante la detención de José Daniel Ferrer, y en 2015 recibió copia de los llamados relacionados con el encarcelamiento de Danilo Maldonado “El Sexto”.

Eso permite dimensionar su responsabilidad institucional. Durante décadas, el hombre al frente del MININT encabezó el organismo bajo cuyo paraguas funcionaban las estructuras directamente implicadas en vigilancia, detenciones y control político.

LOS HIJOS EN ESTADOS UNIDOS: UNA DE LAS MAYORES CONTRADICCIONES

Otra controversia rodeó a su propia familia.

En 2014, Miami Herald y Univision reportaron que Josué Colomé Vázquez, identificado como hijo del entonces ministro, se encontraba viviendo en Miami después de llegar por la frontera de México y Texas. Fotografías en redes sociales lo mostraban en Miami Beach y con un estilo de vida muy distante de la austeridad predicada oficialmente en Cuba.

En 2016, Martí Noticias informó que Antonio Colomé Hidalgo, otro de sus hijos, llegó a Estados Unidos para asistir supuestamente a un evento en Kentucky y decidió quedarse, elevando a tres el número de hijos del exministro que, según ese reporte, se habían establecido en territorio estadounidense.

La contradicción era difícil de ignorar: mientras su padre dirigió durante décadas el organismo que controlaba fronteras, pasaportes y buena parte de la política migratoria cubana, miembros de su propia familia terminaban viviendo en Estados Unidos.

EL MISTERIO DE STARBIEN Y LO QUE OCURRIÓ DESPUÉS DEL RETIRO

Existe otra historia menos conocida. José Raúl Colomé Torres, también identificado como hijo del general, fue vinculado al restaurante privado Starbien, uno de los establecimientos conocidos del Vedado. CubaNet informó en 2014 que había localizado en el Registro Mercantil español una empresa relacionada con ese nombre inscrita a nombre de José Raúl Colomé.

Después del retiro de su padre, el negocio quedó bajo escrutinio. En noviembre de 2017 ocurrió un operativo policial relacionado, según reportes de la época, con una auditoría. Meses después, en abril de 2018, CiberCuba informó de la detención de José Raúl Colomé.

No existe evidencia suficiente para afirmar que la salida de “Furry” del poder provocara esos acontecimientos. La proximidad temporal resulta llamativa, pero convertirla en una relación causal sería especulación.

LA DESAPARICIÓN DE “FURRY”

El 26 de octubre de 2015, el Consejo de Estado aceptó oficialmente la renuncia de Abelardo Colomé Ibarra como ministro del Interior y miembro de ese órgano. Pasó a la reserva militar y recibió la Orden Por el Servicio a la Patria de Primer Grado. La explicación pública fueron problemas de salud.

Desde entonces, su rastro público se vuelve extraordinariamente tenue.

No estamos ante un funcionario secundario. Colomé había sido ministro durante 26 años, miembro del Buró Político, Héroe de la República, general de cuerpo de ejército y uno de los militares históricamente más cercanos a Raúl Castro.

Por eso su silencio resulta tan singular. El hombre encargado durante décadas de estructuras diseñadas para saber quién hablaba con quién, quién conspiraba, quién viajaba y quién representaba una amenaza para el poder terminó convertido en uno de los mayores enigmas de la propia élite cubana.

Hasta septiembre de 2026, CubaBajoLupa no encontró una fuente pública fiable que permita afirmar que Abelardo Colomé Ibarra ha muerto. Tampoco existe una aparición reciente que permita asegurar cuál es su estado de salud.

El detalle angoleño de 2025 mantiene abierta la incógnita.

Puede tratarse simplemente de un anciano retirado de toda actividad pública. También puede existir información sobre su condición que el Gobierno cubano no haya divulgado.

Lo único responsable, por ahora, es reconocer el misterio.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.