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Cuba Bajo Lupa

LOS HEREDEROS DEL PODER: BARES, NEGOCIOS Y LUJO EN LA NUEVA GENERACIÓN CASTRO

La tercera y última entrega de esta serie pone el foco en los descendientes de la familia que gobernó Cuba durante décadas. Sandro Castro admite ser propietario de Bar EFE, haber participado antes en Moscatelli y Fantasy, distribuir bebidas y operar en el mundo de la noche, mientras investigaciones independientes han seguido redes comerciales internacionales vinculadas a personas cercanas a la familia Castro.

La primera entrega de esta serie siguió el rastro de Hacienda El Patrón, las tierras estatales y las conexiones que investigaciones periodísticas atribuyen al entorno de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”. La segunda puso bajo la lupa a Roberto Carlos Chamizo González y una red empresarial que conduce desde negocios turísticos en Cuba hasta una sociedad registrada en Zaragoza, España.

Esta tercera parte cierra el círculo mirando directamente hacia los descendientes de la familia Castro. Ya no hablamos solamente de empresarios cercanos al poder, sino de personas nacidas dentro de una de las familias más influyentes de la historia reciente cubana y de cómo algunos de ellos han incursionado abiertamente en actividades empresariales privadas, especialmente en sectores vinculados al ocio, las bebidas, la transportación y el entretenimiento.

El caso más visible es Sandro Castro, nieto de Fidel Castro. A diferencia del hermetismo que durante décadas rodeó a buena parte de la familia, Sandro ha convertido las redes sociales en una vitrina de su estilo de vida y, al mismo tiempo, ha hablado públicamente de sus propios negocios.

SANDRO CASTRO YA NO OCULTA QUE ES EMPRESARIO

En una entrevista concedida en 2025, Sandro Castro reconoció abiertamente que se dedica al negocio de la noche y que es propietario de Bar EFE, ubicado en 23 y F, en El Vedado. También explicó que distribuye bebidas y definió ese sector como una de sus principales actividades económicas.

La declaración resulta particularmente relevante porque elimina cualquier necesidad de especular sobre su vínculo con el establecimiento. El propio Sandro ha reconocido públicamente la propiedad de EFE y ha hablado de su trayectoria empresarial, incluyendo proyectos anteriores relacionados con restaurantes y bares.

Según su versión, comenzó a trabajar desde muy joven y asegura haber construido sus negocios sin ayuda financiera de su familia. En esa misma entrevista relató que alrededor de 2015 o 2016 participó en un restaurante denominado Moscatelli junto a un empresario italiano que habría aportado el financiamiento inicial mediante un préstamo. Posteriormente, Moscatelli habría evolucionado hacia Bar Fantasy, proyecto del que Sandro aseguró haberse retirado antes de crear EFE con sus propios recursos.

Es una explicación importante porque procede directamente del protagonista. También plantea interrogantes legítimos sobre cómo se desarrollaron aquellos negocios, qué estructuras legales utilizaron y bajo qué condiciones pudo asociarse un ciudadano cubano con capital extranjero en un momento en que el sector privado permanecía sometido a fuertes restricciones.

DE MOSCATELLI A FANTASY Y DESPUÉS A EFE

La secuencia empresarial descrita por Sandro permite reconstruir una parte de su trayectoria. Primero aparece Moscatelli, luego Fantasy y finalmente EFE, mientras el propio nieto de Fidel Castro sostiene que fue reinvirtiendo los beneficios obtenidos en sus proyectos anteriores para financiar los siguientes.

Ese relato coincide parcialmente con investigaciones anteriores. YucaByte señaló en 2024 que para 2018 Sandro Castro gestionaba establecimientos como Fantaxy y EFE, vinculados además a promociones de cerveza importada y campañas comerciales desarrolladas en algunos de los locales nocturnos más caros de La Habana.

Existe una diferencia importante entre ambas formulaciones. Sandro afirma que terminó apartándose de Fantasy antes de establecer EFE, mientras YucaByte lo sitúa gestionando ambos espacios durante una etapa previa. Las dos versiones no necesariamente son incompatibles, pero muestran por qué resulta imprescindible precisar fechas, estructuras societarias y titularidades antes de afirmar quién poseía exactamente cada establecimiento en cada momento.

Lo que sí puede sostenerse con mayor seguridad es que Sandro ha estado involucrado durante años en el negocio nocturno habanero y que Bar EFE es actualmente el proyecto que reconoce como suyo.

BAR EFE: EL NEGOCIO QUE CONVIRTIÓ A SANDRO EN EMPRESARIO PÚBLICO

Bar EFE está situado en una de las zonas más conocidas de El Vedado y se convirtió en uno de los establecimientos nocturnos más asociados públicamente con Sandro Castro. El local alcanzó todavía mayor notoriedad por las publicaciones de su propietario, sus fiestas y el contraste entre la actividad dentro del bar y las dificultades económicas y energéticas que atraviesa Cuba.

La polémica aumentó después de su cumpleaños celebrado a finales de 2024, cuando el país acababa de atravesar otro apagón generalizado. La celebración volvió a poner bajo atención pública algo que excede la vida privada de Sandro: la existencia de espacios donde existe acceso estable a bebidas, entretenimiento y recursos en una sociedad donde millones de personas enfrentan carencias básicas.

Ese contraste no demuestra por sí mismo que EFE reciba trato preferencial del Estado, pero sí explica por qué cada imagen del bar adquiere una dimensión política imposible de separar del apellido de su propietario.

“NO TENGO PRIVILEGIOS”: LA VERSIÓN DE SANDRO

Sandro Castro ha rechazado que su apellido le proporcione ventajas empresariales. En su entrevista de 2025 aseguró que no se considera privilegiado, que sufre apagones como otros cubanos y que vive de sus negocios. También afirmó que su familia no financió su trayectoria comercial y presentó sus empresas como resultado de su propio trabajo.

Esa versión debe formar parte de cualquier investigación seria porque corresponde al derecho de respuesta del propio involucrado. Sin embargo, también puede ser contrastada con el contexto histórico y económico del país.

Durante décadas, los cubanos enfrentaron severas restricciones para acumular capital, importar mercancías, contratar empleados, asociarse con extranjeros, poseer varios negocios o acceder a divisas. Por eso, cuando un descendiente directo de Fidel Castro afirma haber logrado construir una cadena de emprendimientos privados sin ventaja alguna, la pregunta periodística no consiste en negar automáticamente su relato, sino en exigir información suficiente para poder comprobarlo.

¿Qué permisos obtuvo? ¿Qué sociedades utilizaron sus negocios? ¿Quién facilitó las importaciones? ¿Cómo se financiaron las operaciones? ¿Qué empresas distribuyeron las bebidas y suministros vendidos en sus establecimientos?

La transparencia podría responder muchas de esas preguntas. El problema es que el sistema empresarial cubano continúa ofreciendo muy poca información pública para verificarlas.

EL NEGOCIO DE LAS BEBIDAS ABRE OTRA PUERTA

Sandro no solamente reconoce estar vinculado a Bar EFE. También declaró que se dedica a la distribución de bebidas, un dato particularmente importante cuando se conecta con investigaciones sobre las redes de importación de cerveza y otros productos hacia Cuba.

YucaByte publicó en 2024 una investigación sobre compañías registradas en México y España relacionadas con importaciones de cerveza, carbón, productos agrícolas, telecomunicaciones y otros servicios. El reportaje señaló relaciones personales y empresariales entre actores de esas redes y miembros o allegados de la familia Castro, además de documentar la promoción de cerveza Sol en establecimientos gestionados entonces por Sandro.

La investigación menciona al empresario Marco Amorós Moreno como amigo cercano de Sandro Castro y describe campañas promocionales de cerveza realizadas en locales como Fantaxy y EFE. Sin embargo, la existencia de amistad o campañas comerciales no demuestra por sí misma que Sandro controle las sociedades internacionales utilizadas para importar los productos.

Lo que sí muestra es que el negocio nocturno no funciona de manera aislada. Detrás de cada botella importada existe una cadena de empresas, permisos, financiamiento, logística y acceso a divisas que merece ser examinada.

¿QUIÉN IMPORTABA LAS CERVEZAS?

YucaByte identificó dos redes comerciales internacionales encabezadas por empresarios relacionados con operaciones entre México, España y Cuba. Según el reportaje, esas estructuras participaron en actividades vinculadas a bebidas, telecomunicaciones, carbón y productos agrícolas.

El medio relacionó esas redes con personas cercanas a miembros de la familia Castro y con campañas comerciales desarrolladas dentro de determinados negocios habaneros. La investigación no permite afirmar automáticamente que Sandro Castro fuera propietario de las empresas extranjeras señaladas, pero sí aporta contexto sobre cómo ciertos establecimientos privados cubanos pudieron acceder a productos importados y marcas internacionales.

Ese es precisamente uno de los aspectos fundamentales de esta serie: no convertir conexiones en culpabilidad, pero tampoco ignorar un entramado de relaciones cuando los mismos nombres, negocios y espacios aparecen repetidamente.

EFE TAMBIÉN HA SUFRIDO LA CRISIS

El propio Sandro reconoció en junio de 2026 que Bar EFE atravesaba una situación complicada. Durante una transmisión en vivo afirmó que el negocio llevaba aproximadamente dos semanas sin operar, aunque al día siguiente aclaró que no había cerrado definitivamente y que continuaba trabajando de forma limitada, prácticamente un día por semana.

Según explicó, los problemas estaban relacionados principalmente con la situación energética y las condiciones económicas. Su aclaración es importante porque muestra que incluso un establecimiento asociado a uno de los apellidos más poderosos de Cuba puede verse afectado por la profundidad de la crisis nacional.

También obliga a evitar una simplificación frecuente: no existe evidencia suficiente para afirmar que los negocios de Sandro estén completamente protegidos de apagones o dificultades económicas. El propio empresario ha reconocido públicamente afectaciones importantes.

Pero la pregunta sobre las condiciones en que esos negocios fueron creados y desarrollados sigue siendo distinta de la pregunta sobre si actualmente atraviesan dificultades.

EL ROBO DE AGOSTO Y LOS NUEVOS INTERROGANTES

En agosto de 2026 surgieron informaciones sobre un supuesto robo ocurrido en Bar EFE durante un apagón. La versión indicaba que los autores habrían sustraído botellas de alto valor, cigarros y otros productos del establecimiento. Sin embargo, hasta el momento de los reportes disponibles, el incidente no había sido confirmado oficialmente y se sustentaba fundamentalmente en testimonios difundidos en redes sociales.

Por esa razón, CubaBajoLupa no presenta el robo como hecho confirmado. La información resulta relevante únicamente porque muestra hasta qué punto EFE continúa siendo observado públicamente y cómo cualquier acontecimiento relacionado con el local adquiere repercusión inmediata por la identidad de su propietario.

TAXIMANIA Y OTROS NEGOCIOS MENCIONADOS POR SANDRO

En otra entrevista divulgada en septiembre de 2025, Sandro habló no solamente de EFE y la distribución de bebidas, sino también de una agencia de transporte llamada Taximania. Además, mencionó planes vinculados a una posible disquera bajo el nombre Castro Record, que según explicó podría contar con financiamiento extranjero.

No existe suficiente documentación pública disponible para determinar la estructura legal actual de todos esos proyectos, quiénes son sus socios o si Castro Record llegó finalmente a constituirse como empresa operativa. Por tanto, deben diferenciarse los negocios cuya existencia es conocida de aquellos que Sandro ha presentado solamente como proyectos futuros.

Lo importante es que su perfil empresarial parece extenderse más allá de un único bar. Entre la vida nocturna, las bebidas, el transporte y los proyectos musicales aparece un patrón de diversificación que resulta bastante excepcional dentro del contexto económico cubano.

DE EMPRESARIO A INFLUENCER

La figura de Sandro Castro adquirió otra dimensión cuando comenzó a exponerse abiertamente en redes sociales. Videos conduciendo automóviles de lujo, viajes, fiestas, bromas sobre apagones y publicaciones desde espacios exclusivos le permitieron construir una audiencia considerable y romper con décadas de discreción familiar.

Esa exposición ha generado críticas porque las imágenes contrastan con el discurso histórico de austeridad asociado a la Revolución cubana. Sin embargo, también ha permitido conocer aspectos empresariales que probablemente habrían permanecido ocultos si Sandro hubiese mantenido la conducta reservada de generaciones anteriores.

Paradójicamente, son sus propias entrevistas y redes sociales las que proporcionan algunas de las pruebas más claras de su actividad económica.

EL APELLIDO QUE CAMBIA TODO

En cualquier otro país, el propietario de un bar que invierte en distintos negocios probablemente no despertaría una investigación de esta magnitud. El problema es que Sandro no es cualquier empresario.

Es nieto de Fidel Castro, el dirigente que encabezó un sistema que eliminó o restringió durante décadas una gran parte de la propiedad privada, confiscó negocios, limitó la acumulación de riqueza y convirtió la economía nacional en un modelo controlado fundamentalmente por el Estado.

Esa contradicción histórica es imposible de ignorar. Una generación de cubanos perdió empresas, propiedades y posibilidades económicas en nombre de un proyecto que condenaba la acumulación privada, mientras varias décadas después un descendiente del fundador de ese mismo sistema se presenta públicamente como empresario, distribuidor de bebidas y propietario de un bar.

La contradicción no convierte automáticamente sus negocios en ilegales, pero sí los convierte en un asunto legítimo de interés público.

PUNTO CERO Y EL ORIGEN FAMILIAR

Sandro es hijo de Alexis Castro Soto del Valle y nieto de Fidel Castro. Diferentes reportajes han descrito cómo los hijos de Fidel y Dalia Soto del Valle crecieron durante años en el entorno de Punto Cero, la zona residencial reservada para la familia al oeste de La Habana.

Ese origen no demuestra que Sandro haya utilizado recursos estatales para financiar sus negocios. Pero sí marca una diferencia objetiva respecto a la mayoría de los emprendedores cubanos que comienzan sin acceso a círculos familiares de poder, relaciones internacionales ni patrimonio acumulado.

Precisamente por eso sería importante conocer con claridad la estructura financiera de sus primeras empresas, los contratos con inversionistas extranjeros y el origen de los activos empleados en sus emprendimientos.

SANDRO NO ES EL ÚNICO NOMBRE QUE APARECE

La investigación sobre los negocios de descendientes y allegados de la élite cubana no termina con Sandro. Las dos entregas anteriores mostraron cómo Raúl Guillermo Rodríguez Castro aparece mencionado en investigaciones relacionadas con Hacienda El Patrón y con Roberto Carlos Chamizo.

Esto crea dos modelos diferentes dentro de una misma generación.

Por un lado, Sandro Castro, que aparece públicamente, habla de sus negocios, da entrevistas y utiliza las redes sociales para construir una marca personal.

Por otro, El Cangrejo, mucho más reservado, cuya influencia aparece fundamentalmente descrita a través de investigaciones periodísticas, testimonios de funcionarios y relaciones con empresarios próximos a su entorno.

No existe evidencia que permita afirmar que ambos gestionen conjuntamente una estructura empresarial. Tampoco sería responsable presentar todas las actividades de miembros de la familia Castro como parte de una única organización económica.

Lo que sí existe es un fenómeno más amplio: descendientes y allegados de una familia históricamente vinculada al control político del país apareciendo alrededor de negocios privados, turismo, entretenimiento y actividades de alto valor.

CONFIRMADO

Sandro Castro ha reconocido públicamente ser propietario de Bar EFE, ubicado en 23 y F, El Vedado, y ha declarado dedicarse además a la distribución de bebidas. También afirmó haber participado anteriormente en Moscatelli y Fantasy antes de crear EFE.

Durante 2026 confirmó que EFE atravesó una reducción significativa de sus operaciones debido a problemas energéticos y económicos, aunque posteriormente desmintió que el establecimiento hubiera cerrado de manera definitiva.

YucaByte ha documentado campañas comerciales de cerveza desarrolladas en Fantaxy y EFE y ha investigado compañías internacionales vinculadas a personas cercanas a la familia Castro.

Sandro también ha mencionado públicamente otras actividades o proyectos, entre ellos Taximania y una posible iniciativa musical denominada Castro Record.

NO CONFIRMADO O QUE REQUIERE MÁS DOCUMENTACIÓN

No existe evidencia pública suficiente para afirmar que Sandro Castro sea propietario directo de las sociedades internacionales identificadas por YucaByte en México, España o Canadá. Tampoco está demostrado que recursos de GAESA o de otras empresas estatales hayan financiado directamente Bar EFE o sus otros negocios.

No puede establecerse únicamente a partir de sus vínculos familiares que haya recibido permisos especiales, financiamiento estatal o exenciones regulatorias. La falta de transparencia del sistema cubano dificulta verificar esas cuestiones, pero la ausencia de información tampoco constituye prueba de irregularidad.

Asimismo, algunas versiones históricas que han atribuido a Sandro propiedad simultánea de varios bares deben matizarse con sus propias declaraciones, porque él asegura haber salido de Fantasy antes de crear EFE.

LA NUEVA ARISTOCRACIA EMPRESARIAL CUBANA

Esta serie comenzó con una finca aparentemente privada y terminó en una pregunta mucho mayor.

Hacienda El Patrón mostró cómo un negocio turístico podía aparecer relacionado con tierras estatales, Gaviota y figuras próximas a la familia gobernante. Roberto Carlos Chamizo permitió seguir ese mapa hacia Havana Prestige, Mía Culpa, alojamientos turísticos y una empresa registrada en España.

Sandro Castro cierra el círculo porque ya no estamos hablando de alguien cercano a la familia, sino de un descendiente directo de Fidel Castro que se presenta públicamente como empresario.

La existencia de empresarios en Cuba no debería ser noticia. Durante décadas debió ser un derecho normal de cualquier ciudadano.

Lo que merece investigación es otra cosa: si los descendientes y allegados de quienes construyeron un sistema que restringió la propiedad privada están ahora convirtiéndose en beneficiarios privilegiados de la apertura económica que durante generaciones fue negada al resto del país.

Ese es el punto central. No se trata de condenar a alguien simplemente por tener dinero, un bar o una empresa. Se trata de preguntar si todos los cubanos tuvieron realmente las mismas oportunidades para conseguirlo.

Porque si después de seis décadas de sacrificios, confiscaciones y prohibiciones termina apareciendo una clase empresarial alrededor de las mismas familias que controlaron el poder, entonces Cuba no estaría transitando hacia un mercado libre.

Estaría transformando una élite política en una nueva élite económica. Y esa podría ser una de las historias más importantes de la Cuba que viene.

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