CAYO COCO ESCONDE UN HOTEL FANTASMA: 338 HABITACIONES ABANDONADAS FRENTE AL CARIBE TRAS UNA INVERSIÓN MILLONARIA DEL RÉGIMEN
En una de las franjas turísticas más codiciadas del norte de Cuba, rodeado de playas que durante años fueron vendidas al mundo como símbolo del “paraíso caribeño”, permanece un gigantesco complejo hotelero vacío, deteriorado y devorado poco a poco por la vegetación.
Se trata del antiguo El Senador, más tarde conocido como NH Krystal Laguna, Emperador y proyectado finalmente como Iberostar Cayo Coco. El inmueble, ubicado en Playa Larga, Cayo Coco, debía formar parte de una poderosa apuesta por el turismo internacional, pero terminó convertido en uno de los ejemplos más visibles del despilfarro y la mala gestión que han acompañado durante décadas las inversiones turísticas en la Isla.
El complejo tenía cientos de habitaciones, piscinas, restaurantes, áreas recreativas y acceso directo a una de las playas más reconocidas de Jardines del Rey. Hoy, una parte de aquella infraestructura sobrevive bajo otra marca, mientras el sector que debía convertirse en Iberostar Cayo Coco permanece cerrado y deteriorado desde hace años.
DE EL SENADOR A NH KRYSTAL: EL ORIGEN DEL GIGANTESCO COMPLEJO
El resort comenzó su historia bajo el nombre El Senador, construido como un gran complejo turístico de cuatro estrellas en Cayo Coco. La propiedad surgió mediante una asociación entre la empresa estatal cubana Cubanacán y empresarios extranjeros, incluidos inversionistas canadienses.
Durante aquella primera etapa, El Senador funcionaba como una sola instalación, aunque físicamente estaba dividido en dos grandes zonas. Una de ellas terminaría sobreviviendo como hotel operativo; la otra es precisamente la que hoy permanece abandonada.
Tras la salida de los inversionistas canadienses, la administración pasó a manos de la cadena española NH Hotels. El establecimiento cambió entonces su nombre a NH Krystal Laguna Villas & Resort, continuando durante varios años como uno de los grandes complejos turísticos de Cayo Coco.
LA DIVISIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DEL HOTEL
Cuando NH dejó la gestión hacia finales de 2010, el complejo entró en una nueva etapa. La idea posterior era dividir las instalaciones en dos hoteles independientes bajo la administración de Iberostar.
Una parte del antiguo complejo se convirtió en el Iberostar Mojito, establecimiento que posteriormente continuó funcionando bajo otros esquemas comerciales. La otra mitad, conocida durante un tiempo como Emperador, debía convertirse en el Iberostar Cayo Coco.
Ese segundo proyecto, sin embargo, nunca llegó a consolidarse como estaba previsto. Testimonios de viajeros que visitaron Cayo Coco durante aquellos años aseguran que el antiguo Emperador quedó vacío desde aproximadamente 2011, mientras Iberostar explotaba únicamente la otra sección del antiguo complejo.
UN HOTEL DE 338 HABITACIONES QUE QUEDÓ VACÍO
Las fichas históricas del proyectado Iberostar Cayo Coco describen una instalación considerable. El hotel estaba catalogado como un resort todo incluido de cuatro estrellas, con 338 habitaciones, edificios de tres plantas, piscinas, restaurantes, bares, actividades recreativas y acceso a Playa Larga.
El propio portal especializado CayoCocoCuba.net continúa mostrando la ficha del establecimiento y lo identifica como cerrado por tiempo indefinido. También sitúa el inmueble entre el Sol Cayo Coco y el actual Hotel Mojito, confirmando que se trata precisamente de la antigua sección Emperador del complejo El Senador.
La cifra resulta especialmente reveladora porque no estamos hablando de una pequeña instalación turística ni de unas cuantas cabañas abandonadas. Se trata de cientos de habitaciones y una infraestructura concebida para recibir diariamente a centenares de turistas internacionales.
LOS VIAJEROS YA HABLABAN DEL ABANDONO HACE CASI UNA DÉCADA
El deterioro del hotel no es un fenómeno reciente. En foros de viajeros existen testimonios publicados hace años que describen el establecimiento sin señales de actividad, con vegetación alta, ausencia de huéspedes y zonas completamente cerradas.
Uno de los testimonios recogidos en Tripadvisor señalaba que el antiguo Emperador llevaba vacío desde 2011. Otros viajeros afirmaban que comenzaron trabajos de renovación, pero que finalmente fueron abandonados porque algunas estructuras se encontraban demasiado deterioradas para continuar con una rehabilitación convencional.
También existen relatos sobre habitaciones deterioradas, zonas incompletas y antiguas instalaciones sobre la laguna que presentaban problemas estructurales. Son testimonios de viajeros y no documentos oficiales, por lo que deben interpretarse como evidencia secundaria, pero coinciden en describir un complejo que se encontraba en franca decadencia mucho antes de que su abandono se hiciera ampliamente conocido.
EL HURACÁN IRMA AGRAVÓ UNA DECADENCIA QUE YA EXISTÍA
En septiembre de 2017, el huracán Irma golpeó con enorme fuerza la costa norte de Cuba y provocó severos daños en Cayo Coco. Numerosos hoteles de Jardines del Rey tuvieron que ser reparados o rehabilitados después del paso del ciclón.
Sin embargo, en el caso del antiguo Emperador resulta importante establecer una diferencia: el hotel ya llevaba varios años cerrado antes de Irma. Por tanto, no puede atribuirse al huracán el origen de su abandono, aunque sí es razonable considerar que los daños posteriores pudieron agravar notablemente el deterioro de una instalación que ya estaba fuera de servicio.
De hecho, después del ciclón circularon informaciones sobre una posible reapertura del Iberostar Cayo Coco. Caribbean News Digital publicó en aquel momento que el hotel sería reabierto y que, unido al Iberostar Mojito, formaría un complejo de unas 690 habitaciones. Esa reapertura anunciada, sin embargo, no terminó consolidándose de manera permanente.
DE PROMESA TURÍSTICA A ESCENARIO DE RUINAS
Con el paso de los años, el antiguo resort comenzó a llamar la atención de viajeros, fotógrafos y creadores de contenido interesados en lugares abandonados. Las imágenes muestran edificios vacíos, cristales rotos, jardines sin mantenimiento y amplias zonas donde la vegetación comenzó a recuperar espacios anteriormente destinados al turismo.
En mayo de 2024, el creador cubano Abelito Nemo publicó un recorrido por las instalaciones abandonadas y documentó desde el interior el estado del complejo. En su descripción identifica los distintos nombres que tuvo el establecimiento a lo largo de su historia: El Senador, Emperador, NH Krystal Laguna e Iberostar Cayo Coco.
Las imágenes resultan particularmente impactantes porque permiten observar la magnitud del inmueble. No se trata simplemente de un hotel cerrado, sino de una infraestructura turística enorme que durante años permaneció sin generar ingresos ni cumplir la función para la que fue construida.
EL CONTRASTE CON LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS HOTELES EN CUBA
El caso del antiguo Iberostar Cayo Coco plantea una pregunta inevitable: ¿cómo puede permanecer abandonada durante tantos años una infraestructura hotelera de cientos de habitaciones mientras el Estado cubano continúa destinando recursos a nuevas inversiones turísticas?
Durante la última década, el Gobierno cubano ha mantenido una estrategia centrada en la expansión de la planta hotelera, incluso en períodos marcados por escasez de alimentos, medicamentos, combustible y deterioro de servicios básicos. Al mismo tiempo, instalaciones antiguas en importantes polos turísticos han quedado cerradas, subutilizadas o necesitadas de importantes reparaciones.
El antiguo Emperador es una representación especialmente gráfica de esa contradicción. En uno de los destinos turísticos más valiosos del país existe desde hace años un enorme complejo vacío, mientras continúan anunciándose proyectos destinados a aumentar la capacidad de alojamiento.
¿QUIÉN RESPONDE POR UNA INVERSIÓN QUE TERMINÓ EN EL ABANDONO?
La documentación disponible permite reconstruir parcialmente la historia del establecimiento, pero deja varias preguntas sin respuesta. No existe información pública suficientemente detallada sobre cuánto dinero se invirtió finalmente en cada etapa, cuál fue el costo acumulado de las remodelaciones ni qué evaluación económica determinó abandonar definitivamente la recuperación del inmueble.
Tampoco existe una explicación pública ampliamente difundida que permita conocer por qué el proyecto Iberostar Cayo Coco nunca llegó a consolidarse como hotel operativo independiente, pese a que durante años figuró en catálogos turísticos y existieron planes concretos para su reapertura.
En un sistema donde las grandes empresas turísticas estatales manejan inversiones multimillonarias con escasa transparencia pública, establecer responsabilidades por proyectos fallidos resulta extremadamente difícil. El resultado queda entonces reducido a lo que hoy puede verse a simple vista: edificios vacíos, piscinas abandonadas y estructuras deteriorándose frente al mar.
UN MONUMENTO INVOLUNTARIO AL DESPILFARRO
El antiguo resort de Cayo Coco es también una metáfora de una política económica que durante décadas ha privilegiado grandes proyectos turísticos mientras amplios sectores de la infraestructura nacional se deterioran.
Las ruinas de lo que debía convertirse en el Iberostar Cayo Coco permanecen junto a una playa que continúa siendo uno de los principales activos turísticos del país. Allí quedaron atrapadas inversiones, expectativas y estructuras que algún día fueron presentadas como parte del crecimiento de Jardines del Rey.
Mientras tanto, cada año de abandono encarece cualquier posible recuperación. Techos, redes hidráulicas, climatización, estructuras metálicas, piscinas, sistemas eléctricos y mobiliario sufren inevitablemente cuando un complejo permanece cerrado durante tanto tiempo en un ambiente costero altamente corrosivo.
La pregunta ya no es únicamente por qué cerró.
La pregunta realmente incómoda es cuánto dinero terminó enterrado allí y por qué nadie parece obligado a explicarlo.
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