Lo que debería ser agua potable está llegando a las casas con una carga de asco, abandono y peligro que ya no cabe en ninguna justificación oficial.
El cubano Andrés Pimentel, residente en Sancti Spíritus, denunció en Facebook que por la pila de su vivienda le salieron dos camarones muertos, en días diferentes, ambos con mal olor.
Sí, leyó bien: camarones muertos saliendo por la pila. Como si vivir entre apagones, escasez y salarios de miseria no fuera suficiente, ahora también hay que preguntarse qué clase de pudrición viene mezclada con el agua que entra a los hogares cubanos. 😡
Según relató, no se trata de un hecho aislado. También mencionó la presencia de calandracas, guajacones y larvas vivas de mosquitos, una señal alarmante del deterioro de las redes hidráulicas y de la falta de control sanitario.
“No es fácil esa pudrición que nos está entrando en el agua”, expresó en su denuncia, acompañada de imágenes que muestran la gravedad de lo ocurrido.
Mientras el régimen sigue hablando de “resistencia creativa” y vendiendo discursos gastados, la gente en Cuba está lidiando con una realidad brutal: el agua llega contaminada, la comida escasea, la luz se va y la vida diaria se convierte en una batalla contra el abandono.
Esto no es normal. Esto no es bloqueo. Esto es un país destruido por décadas de negligencia, incapacidad y desprecio hacia su propia gente.
Porque cuando hasta por la pila salen animales muertos, lo que está podrido no es solo el agua: es todo un sistema.
