Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

EL GENERAL DE LOS PASILLOS: JOSÉ AMADO RICARDO GUERRA, EL DISCRETO HOMBRE DE RAÚL CASTRO EN LA CÚPULA DEL PODER EN CUBA

Las imágenes difundidas por la televisión estatal cubana en marzo de 2026 volvieron a colocar en primer plano a José Amado Ricardo Guerra, uno de los funcionarios más discretos y longevos de la estructura gubernamental de la isla. Durante una reunión de alto nivel encabezada por Miguel Díaz-Canel para informar sobre los contactos entre Cuba y Estados Unidos, Ricardo Guerra apareció sentado en primera fila junto a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro. La escena llamó la atención precisamente porque Rodríguez Castro no ocupa un cargo público conocido, mientras Ricardo Guerra lleva décadas instalado en los engranajes administrativos del poder.

La presencia de ambos no demuestra por sí sola que formen un centro paralelo de decisiones ni permite concluir quién dirige concretamente las conversaciones con Washington. Sin embargo, el contexto resulta significativo: el propio Gobierno cubano reconoció en marzo la existencia de conversaciones recientes con representantes estadounidenses, mientras Reuters documentó que Raúl Castro continuaba ejerciendo una influencia relevante y que diferentes reportes situaban a su nieto dentro de los contactos informales alrededor de ese proceso.

QUIÉN ES JOSÉ AMADO RICARDO GUERRA

Nacido el 13 de septiembre de 1952 en Gibara, Holguín, José Amado Ricardo Guerra construyó su carrera lejos de las tribunas y mucho más cerca de los despachos. Su biografía oficial señala que ingresó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias mediante el Servicio Militar en el Ejército Oriental, realizó posteriormente el curso de oficiales especializado en combustible y se graduó con el primer expediente. Con los años ocupó funciones como ayudante del jefe del Ejército Oriental, trabajó junto al mando de la Defensa Aérea y Antiaérea y terminó desempeñando responsabilidades directamente vinculadas a la secretaría y los grupos de trabajo de la dirección de las FAR.

Su trayectoria oficial muestra precisamente lo que hace peculiar su ascenso: no construyó una figura pública alrededor de grandes discursos o protagonismo político, sino alrededor de la logística, la coordinación y la administración. En 2008 fue ascendido a general de brigada y desde 2009 ocupa la Secretaría del Consejo de Ministros. También es miembro del Comité Central desde 2011, diputado a la Asamblea Nacional desde 2013 y forma parte del Buró Político desde 2021. El Partido Comunista lo reconoce además como Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

JULIO CASAS REGUEIRO Y LA ESCUELA DEL PODER MILITAR

Una figura resulta indispensable para entender el recorrido de Ricardo Guerra: Julio Casas Regueiro, uno de los militares de mayor confianza de Raúl Castro. La documentación oficial sobre Ricardo Guerra recoge que ocupó sucesivamente cargos dentro de las estructuras dirigidas por los principales mandos de las FAR: fue ayudante del sustituto del ministro para la actividad económica, jefe del grupo de trabajo del viceministro primero y, finalmente, jefe de la Secretaría del ministro de las Fuerzas Armadas.

Aquella trayectoria coincidió con una etapa en la que las Fuerzas Armadas ampliaban considerablemente su participación en la administración económica cubana. Esa coincidencia ha llevado a algunos medios y organizaciones opositoras a vincular a Ricardo Guerra con los orígenes de la estructura empresarial militar que posteriormente se consolidaría alrededor de GAESA. No obstante, aquí es necesaria una separación clara entre documentación e interpretación: no existe evidencia pública suficiente que permita afirmar que Ricardo Guerra fuera propietario, máximo dirigente o arquitecto principal de GAESA, aunque sí está documentado que trabajó durante años dentro del mismo entorno militar-administrativo del que emergieron figuras como Casas Regueiro y, posteriormente, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja.

EL CAMBIO DE 2009 Y LA SALIDA DE CARLOS LAGE

El salto definitivo de Ricardo Guerra hacia el centro administrativo del Gobierno ocurrió el 2 de marzo de 2009, durante una profunda reorganización impulsada por Raúl Castro. Aquella remodelación provocó la salida de numerosas figuras asociadas a la etapa final de Fidel Castro, entre ellas Felipe Pérez Roque y Carlos Lage Dávila. La nota oficial de ese día liberó expresamente a Lage de la Secretaría del Consejo de Ministros y designó en su lugar a José Amado Ricardo Guerra, quien hasta ese momento dirigía la Secretaría del ministro de las FAR.

El propio Gobierno tuvo cuidado de establecer que la Secretaría del Consejo de Ministros debía “asistir y auxiliar” a la dirección del Gobierno y que legalmente no constituía una instancia independiente con facultades de decisión. Ese matiz es fundamental: afirmar que Ricardo Guerra puede decidir por encima de ministros o presidentes iría más allá de lo que permiten demostrar los documentos públicos. Lo que sí puede sostenerse es que el cargo lo sitúa en una posición privilegiada para la coordinación de agendas, documentos, instrucciones y seguimiento administrativo de las decisiones gubernamentales.

La sustitución de Lage también representó un cambio evidente de perfil. Salía una de las figuras civiles más conocidas del Gobierno fidelista y entraba un militar cuya carrera había transcurrido durante décadas en funciones de confianza, secretaría y coordinación dentro de las FAR. Esa diferencia ayuda a comprender por qué el nombramiento de Ricardo Guerra sigue siendo interpretado como uno de los movimientos representativos de la consolidación del equipo de Raúl Castro.

RICARDO GUERRA, LÓPEZ-CALLEJA Y EL MISMO CÍRCULO DE PODER

La relación entre Ricardo Guerra y el fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, durante años principal ejecutivo de GAESA, también requiere precisión. No existe constancia pública que demuestre una relación empresarial directa de subordinación entre ambos. Lo verificable es que los dos alcanzaron posiciones muy elevadas dentro de la estructura política y militar vinculada históricamente a Raúl Castro y que ambos terminaron integrando el Buró Político.

Una imagen de julio de 2023 mostró claramente esa pertenencia a un mismo universo político. Durante la ceremonia celebrada en el mausoleo del Segundo Frente Oriental Frank País para depositar juntos los restos de Julio Casas Regueiro y Rodríguez López-Calleja, la guardia de honor estuvo encabezada por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Junto a ellos aparecieron altos dirigentes militares y gubernamentales, entre ellos José Amado Ricardo Guerra y Ania Lastres Morera, entonces presidenta ejecutiva de GAESA.

La fotografía no demuestra acuerdos secretos ni una estructura informal concreta, pero sí documenta algo más sencillo y relevante: Ricardo Guerra pertenece desde hace años al núcleo institucional que acompaña a las figuras históricamente más cercanas a Raúl Castro.

POR QUÉ SU APARICIÓN JUNTO A “EL CANGREJO” IMPORTA

Por eso la imagen de marzo de 2026 adquirió otra dimensión. CiberCuba identificó a Ricardo Guerra sentado inmediatamente junto a Raúl Guillermo Rodríguez Castro durante la reunión del Comité Central en la que se abordaron las relaciones con Estados Unidos. Reuters, por su parte, informó en esas mismas fechas que Rodríguez Castro era considerado uno de los confidentes más cercanos de su abuelo y que diversos medios estadounidenses lo situaban en contactos discretos con representantes de Washington.

La interpretación de esa proximidad debe mantenerse dentro de límites verificables. No puede afirmarse que ambos dirijan las negociaciones ni que constituyan formalmente un “gobierno paralelo”. Pero sí resulta significativo que, en una reunión relacionada con uno de los asuntos más delicados de la política exterior cubana, aparecieran juntos un familiar sin cargo gubernamental conocido pero cercano a Raúl Castro y un secretario del Consejo de Ministros cuya carrera se ha construido durante décadas alrededor de la dirección militar y administrativa del Estado.

Ese es precisamente el elemento que hace relevante a José Amado Ricardo Guerra. Su poder formal está delimitado por la legislación cubana, pero su longevidad política, sus responsabilidades dentro de las FAR, su ascenso durante la transición de Fidel a Raúl, su entrada al Buró Político y su permanencia en la Secretaría del Consejo de Ministros lo convierten en una figura excepcional para comprender cómo funciona la continuidad del poder en Cuba.

Ricardo Guerra rara vez ocupa titulares y casi nunca aparece pronunciando grandes discursos. Sin embargo, lleva décadas presente donde se organizan agendas, circulan documentos y se ejecutan decisiones. En un sistema caracterizado por la escasa transparencia sobre sus mecanismos internos, su verdadera relevancia quizá no esté en cuánto habla públicamente, sino en cuánto tiempo ha permanecido exactamente al lado de quienes toman las decisiones.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.