“SEGUIMOS AVANZANDO”: RÉGIMEN INSTALA BOMBAS MANUALES DE AGUA EN LA HABANA Y DESATA OLA DE BURLAS EN LAS REDES
De acuerdo con la información divulgada por la administración municipal y reproducida posteriormente por otros medios, el proyecto contempla inicialmente 20 bombas manuales destinadas a aliviar las dificultades diarias de más de 3,000 residentes.
Las autoridades describieron la medida como parte de la “búsqueda de soluciones” frente a las afectaciones del suministro y aseguraron que constituye “un paso firme” para mejorar el bienestar de la población.
El problema no está tanto en que una bomba manual pueda resultar útil durante una emergencia —puede serlo—, sino en la distancia entre el lenguaje empleado para presentar la iniciativa y la dimensión real de la crisis hidráulica que enfrenta la capital.
LAS REDES RESPONDEN CON IRONÍA
La presentación de las bombas como un sistema “novedoso” provocó comentarios críticos y burlas entre usuarios de redes sociales.
Algunos cuestionaron la lógica práctica de la medida: extraer el agua manualmente no elimina la necesidad de transportarla posteriormente hasta las viviendas. La dificultad puede ser especialmente importante en edificios altos, donde los apagones también dejan fuera de servicio los elevadores.
Una de las críticas resumió el problema con ironía: los vecinos tendrían que llenar sus cubos y después subir varios pisos por las escaleras.
Otros usuarios señalaron que mecanismos similares eran utilizados desde hace décadas en zonas rurales cubanas y rechazaron que su instalación pueda considerarse una innovación.
También aparecieron opiniones más matizadas. Algunos residentes reconocieron que las bombas pueden funcionar como medida paliativa, pero reclamaron reparaciones, estabilidad del bombeo y soluciones permanentes para el sistema de agua.
UNA CRISIS DE AGUA QUE AFECTA A CIENTOS DE MILES
El anuncio de las bombas manuales ocurre en un contexto mucho más amplio.
En mayo, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos informó que 376,055 personas estaban afectadas por problemas de abastecimiento en La Habana. De ellas, 66,961 sufrían interrupciones relacionadas con roturas en la red y más de 309,000 estaban afectadas por la falta de electricidad necesaria para hacer funcionar los sistemas de bombeo.
Para julio, especialistas vinculados al sistema hidráulico de la capital elevaron la cifra a más de 500,000 personas afectadas. Los reportes también indican que aproximadamente el 87% del sistema de abastecimiento de La Habana depende del suministro eléctrico, lo que convierte cada apagón prolongado en un nuevo riesgo para la distribución de agua.
La dependencia entre agua y electricidad explica por qué la crisis energética termina teniendo efectos que van mucho más allá de quedarse a oscuras.
AVERÍAS Y APAGONES SIGUEN GOLPEANDO EL SUMINISTRO
La Habana del Este también ha sufrido interrupciones recientes vinculadas a problemas técnicos.
El 13 de agosto, Aguas de La Habana informó de una avería en un conducto de 1,000 milímetros perteneciente al Sistema del Gato. La incidencia afectó la distribución en zonas de varios municipios, incluida La Habana del Este.
Los registros recientes de Aguas de La Habana muestran además interrupciones de equipos de bombeo por falta de electricidad en fuentes que abastecen sectores de Habana del Este, Guanabacoa y Cotorro.
A finales de julio, las autoridades también habían recurrido a medidas de emergencia en El Cotorro, donde se anunciaron bombas manuales, pipas y el uso de cisternas escolares como reservorios.
Las bombas manuales pueden aliviar una urgencia concreta. Lo que no pueden hacer es sustituir una red hidráulica estable.
Y ahí está la contradicción que explica buena parte de las críticas: mientras las autoridades presentan 20 bombas de mano como una señal de avance, más de medio millón de personas han llegado a enfrentar dificultades con el agua en la capital.
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