El mercado informal de divisas en Cuba amaneció este martes con un movimiento raro, de esos que parecen respiro… pero no curan la enfermedad. El dólar bajó, la MLC subió y el euro se quedó clavado en las nubes.
Según la tasa publicada por elTOQUE este 30 de junio a las 9:00 a.m., el dólar estadounidense cayó cinco pesos y se ubicó en 605 CUP. Mientras tanto, la MLC subió hasta los 495 CUP, también con un avance de cinco pesos. El euro, por su parte, no se movió y siguió en 700 CUP, una cifra que retrata mejor que cualquier discurso el desastre del peso cubano.
La caída del dólar no viene sola. La moneda estadounidense acumula ya una pérdida de 90 pesos cubanos desde su máximo histórico de 695 CUP, alcanzado el pasado 21 de junio. Pero cuidado con vender esto como “recuperación”, porque en Cuba ya sabemos cómo funciona la película: baja un poco hoy, sube mañana, y el pueblo sigue pagando el arroz como si estuviera comprando oro.
En la calle, además, las cifras oficiales de referencia no cuentan toda la historia. Entre compradores y vendedores, los precios se mueven en rangos mucho más amplios. El euro puede verse entre 630 y 790 CUP, el dólar entre 550 y 680 CUP, y la MLC entre 380 y 600 CUP. Eso demuestra que muchos operadores todavía no aceptan del todo los nuevos niveles y que el mercado sigue más nervioso que cola de pollo.
El bajón comenzó después del pico del 21 de junio, cuando el dólar llegó a 695 CUP y el euro tocó los 800 CUP, ambos en máximos históricos. Luego vinieron señales de corrección: primero cayó la MLC, después bajaron juntas las tres divisas y ahora el dólar sigue retrocediendo.
El régimen intenta vender movimiento con su paquete de 176 medidas económicas, aprobado el 19 de junio, donde aparecen promesas de bancos y casas de cambio privadas, además de un supuesto mercado cambiario digital con subastas de divisas. También se suma la convocatoria de Miguel Díaz-Canel a economistas críticos, como Juan Triana, Julio Carranza y Omar Everleny Pérez Villanueva.
Pero los economistas independientes no están comprando el cuento así tan fácil. Pedro Monreal González calificó ese paquete como un engendro económico, una especie de híbrido mal armado, y advirtió que las cuentas no cuadran, aunque el gobierno trate de presentarlo como un asunto de voluntad y no de números.
Y ahí está el punto clave: el problema de Cuba no es solo la tasa de cambio; es un modelo agotado, controlado por el Estado, sin libertad económica real y con un peso cubano destruido por años de improvisación, represión y fracaso.
La corrección actual no borra el derrumbe acumulado. En 2020, el dólar rondaba los 42 CUP en el mercado informal. En enero de 2026 ya estaba en 435 CUP. Y el 21 de junio tocó los 695 CUP. En apenas seis años, el peso cubano ha perdido más del 95 % de su valor, mientras el país sigue atrapado entre apagones, escasez de combustible, inflación y salarios que no alcanzan ni para respirar.
Así que sí, el dólar bajó. Pero el drama sigue igual: cuando una moneda se desploma, también se desploma la vida diaria de la gente.
