EL “EDIFICIO DE LOS GENERALES”: LA MISTERIOSA EDIFICACIÓN HABANERA DONDE EL RÉGIMEN DIO VIVIENDAS DE LUJO A LA ÉLITE MILITAR CUBANA
En una zona residencial de La Habana existe un inmueble que durante años fue conocido popularmente como el “Edificio de los Generales”. No era un nombre oficial, sino una referencia al tipo de residentes que, según numerosos testimonios y reportes de prensa independiente, ocuparon sus apartamentos: altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
El edificio ha sido situado en el reparto Kohly, municipio Playa, concretamente en el número 3413 de la avenida 43. Un reporte de CubaNet publicado en 2012 lo describía como una torre de 20 plantas cuyos apartamentos habían sido destinados durante años a miembros de la jerarquía militar cubana.
Más que una simple residencia, el inmueble terminó convirtiéndose en un símbolo de una realidad mucho más incómoda: la distancia entre las condiciones de vida de determinados sectores del poder y las del cubano común.
Un edificio reservado para la élite
Según el reporte de CubaNet, los apartamentos estaban amueblados con materiales de alto nivel y decorados con maderas preciosas procedentes de Angola y Brasil. La misma información señalaba que los residentes pertenecían principalmente al MINFAR y al MININT.
La fama del edificio aumentó durante los años más duros del Período Especial. Martí Noticias recogió posteriormente testimonios que recordaban cómo, durante los extensos apagones de los años 90, el inmueble de Kohly permanecía iluminado mientras amplias zonas de La Habana sufrían cortes eléctricos. Ese contraste convirtió al edificio en una referencia recurrente cuando se hablaba de privilegios dentro de la estructura militar.
No existe, sin embargo, documentación oficial pública que detalle quiénes recibieron cada apartamento, bajo qué mecanismo fueron asignados o cuánto costó construir y mantener el inmueble. Buena parte de lo que se conoce procede de testimonios, antiguos residentes y periodismo independiente.
Norberto Fuentes y una ventana al interior del edificio
Una de las referencias más interesantes procede del escritor Norberto Fuentes, quien estuvo durante años muy cerca de altos mandos militares cubanos.
Una reseña publicada por CubaNet en 2000 sobre su libro Dulces guerreros cubanos señalaba que Fuentes llegó a residir en el llamado “Edificio de los Generales” debido a su cercanía con oficiales vinculados a las guerras cubanas en África.
El propio Fuentes volvió a mencionar el inmueble años después. En una publicación de 2024 recordó que vivía en el piso 13 del edificio y describió reuniones allí con figuras como el coronel Antonio de la Guardia, el general Raúl Menéndez Tomassevich y otros integrantes o cercanos a la alta jerarquía militar.
Estas referencias aportan evidencia testimonial de que el inmueble funcionó realmente como residencia de personas conectadas a los niveles superiores de las Fuerzas Armadas, aunque no permiten reconstruir una lista completa y verificable de todos sus habitantes.
Por qué los generales habrían abandonado Kohly
La historia tomó otro rumbo años después.
En 2012, CubaNet informó que numerosos generales del MINFAR y del MININT habían ido abandonando progresivamente el edificio y trasladándose a viviendas ubicadas en otros barrios exclusivos de La Habana, descritos en aquel reporte como “zonas congeladas” destinadas a altos funcionarios.
La misma publicación afirmó que la dispersión habría respondido a una decisión de Fidel Castro por motivos de seguridad: concentrar a buena parte de la alta jerarquía militar en una sola torre podía convertir el inmueble en un objetivo vulnerable ante un eventual ataque.
Ese punto debe manejarse con cautela. CubaBajoLupa no ha encontrado un documento oficial o una declaración pública de Fidel Castro que confirme esa orden. Por tanto, debe tratarse como una versión publicada por prensa independiente y no como un hecho oficialmente demostrado.
Privilegios en medio de una crisis habitacional
El significado político del llamado Edificio de los Generales no está únicamente en quién vivía allí.
Su relevancia está también en el contraste.
Mientras durante décadas miles de familias cubanas han vivido en edificios deteriorados, albergues temporales o viviendas necesitadas de reparaciones profundas, determinadas figuras de la élite militar dispusieron, según estos reportes, de residencias con estándares considerablemente superiores.
Ese contraste explica por qué el inmueble terminó adquiriendo una dimensión simbólica. No hacía falta que su nombre apareciera en un documento oficial. Para muchos habaneros, bastaba conocer quién vivía allí y observar que, incluso cuando media ciudad se apagaba, aquella torre seguía encendida.
El “Edificio de los Generales” terminó siendo menos importante como construcción que como metáfora: una torre visible desde la calle que recordaba que, en la Cuba de la igualdad proclamada, no todos vivían bajo las mismas condiciones.
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