EL MISTERIOSO CASTILLO CABARROCAS DE MATANZAS: LA OBRA OLVIDADA DE UNO DE LOS GRANDES ARQUITECTOS DE CUBA
A pocos metros del litoral matancero, en la zona de Buey Vaca, sobrevive una construcción de piedra que durante décadas ha alimentado la curiosidad de residentes y visitantes. Su aspecto recuerda una pequeña fortaleza medieval, pero el llamado Castillo Cabarrocas de Matanzas no nació como instalación militar ni pertenece a la época colonial.
El inmueble estuvo vinculado al arquitecto cubano Félix Cabarrocas Ayala, una figura relevante de la arquitectura republicana y miembro de la reconocida firma Govantes y Cabarrocas. Fuentes dedicadas a la historia de la arquitectura cubana identifican la construcción de Buey Vaca como obra y antigua propiedad familiar del arquitecto.
UN “CASTILLO” JUNTO AL RÍO BUEY VACA
La edificación se encuentra cerca de la desembocadura del río Buey Vaca, en Matanzas. Su estructura de piedra, levantada en forma de torre sobre un entorno rocoso próximo al mar, explica por qué terminó siendo conocida popularmente como Castillo Cabarrocas, Castillito Cabarrocas o simplemente Cabarroca.
Una colección fotográfica histórica dedicada específicamente al sitio lo describe como obra y antigua propiedad de Félix Cabarrocas Ayala y documenta también una estela escultórica realizada por el propio arquitecto dentro de la finca.
Ese detalle permite comprender mejor el carácter del lugar. No habría sido concebido solamente como vivienda: arquitectura, piedra, paisaje y escultura formaban parte de un espacio estrechamente relacionado con los intereses artísticos de Cabarrocas.
QUIÉN FUE FÉLIX CABARROCAS
Félix Cabarrocas Ayala nació en Santa Clara en 1887 y se graduó de Arquitectura en la Universidad de La Habana en 1910. Además de arquitecto, desarrolló obra como escultor y dibujante, y desde 1947 fue Miembro de Mérito de Escultura de la Academia Nacional de Artes y Letras. Murió en 1961.
Junto a Evelio Govantes integró Govantes y Cabarrocas, uno de los estudios de arquitectura más reconocidos de la Cuba republicana. La firma intervino en numerosos proyectos de relevancia nacional, lo que convierte al pequeño castillo matancero en una pieza especialmente curiosa: una construcción mucho más íntima asociada a un profesional acostumbrado a trabajar en proyectos de gran escala.
EL CURIOSO ORIGEN DE “BUEY VACA”
Alrededor del lugar existe además una tradición sobre el propio nombre de Buey Vaca.
Varias fuentes reproducen la versión de que Cabarrocas habría encontrado un mapa antiguo donde aparecía la palabra Guaybaque, posiblemente relacionada con un cacique indígena, y posteriormente habría utilizado ese nombre para identificar su propiedad. Con el tiempo, la pronunciación popular habría terminado transformándolo en Buey Vaca.
Sin embargo, este punto debe manejarse con cautela. La historia aparece repetida en distintas publicaciones, pero CubaBajoLupa no localizó durante esta revisión el mapa histórico original que permitiría establecer definitivamente esa evolución del topónimo.
ENTRE HISTORIA Y LEYENDA
El Castillo Cabarrocas ha acumulado también una fama de lugar misterioso.
Publicaciones culturales lo presentan como una de las construcciones más singulares vinculadas a Cabarrocas, mientras alrededor del inmueble circulan desde hace años historias sobre cavernas, pasajes, túneles y fenómenos sobrenaturales.
Aquí conviene separar patrimonio de leyenda.
No encontramos documentación histórica sólida que permita confirmar relatos sobre túneles secretos o acontecimientos sobrenaturales. Esas historias forman parte, hasta donde puede establecerse, de la tradición oral que ha crecido alrededor de una construcción cuya apariencia ya resulta inusual por sí sola.
Y probablemente ahí radique parte de su atractivo: el verdadero Castillo Cabarrocas ya es suficientemente interesante sin necesidad de convertir sus leyendas en hechos.
UN PEDAZO POCO CONOCIDO DE LA HISTORIA DE MATANZAS
La historia del Castillito Cabarrocas conecta patrimonio arquitectónico, memoria familiar y paisaje costero en un rincón de Matanzas que permanece mucho menos conocido que otras obras vinculadas al arquitecto.
También plantea interrogantes que todavía merecen investigación: cuándo exactamente se levantó la construcción, qué ocurrió con la finca después de 1959, quiénes fueron sus propietarios posteriores y cuál es actualmente su estado jurídico y de conservación.
Responder esas preguntas permitiría reconstruir completamente la trayectoria de una obra singular que, más de un siglo después de la época profesional de Cabarrocas, continúa alimentando historias entre los matanceros.
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