“UNO SE RÍE POR NO LLORAR”: JOVEN CUBANA RECORRE LA PLAYA DE GUANABO Y MUESTRA LA DURA REALIDAD QUE SE VIVE EN ESTE VERANO
Guanabo mantiene este verano su condición de uno de los destinos de playa más concurridos del este de La Habana, pero la imagen de visitantes, negocios y jornadas frente al mar convive con problemas que afectan directamente la vida diaria de quienes residen en la zona.
Un recorrido publicado por el canal de YouTube Yusi Vlogs Cuba muestra calles, comercios y espacios de Guanabo mientras su creadora describe dificultades relacionadas con los apagones, el suministro de agua y el transporte, tres problemas que, según su relato, condicionan la rutina de residentes y negocios.
El video no pretende presentar una evaluación oficial sobre la situación del balneario. Se trata del recorrido y las observaciones de una residente de la zona, que muestra lo que encontró durante su trayecto y explica cómo esas carencias afectan su entorno cotidiano.
Apagones y falta de agua condicionan la vida en Guanabo
Uno de los principales problemas señalados durante el recorrido es la falta de electricidad.
La creadora muestra varios kioscos sin corriente y asegura que los apagones se han convertido en una preocupación frecuente en Guanabo. El problema no termina cuando se apagan las luces: también puede afectar el suministro de agua en viviendas que necesitan motores eléctricos para bombearla.
Según explica en el video, cuando la electricidad llega durante períodos reducidos, algunas familias tienen dificultades para recibir agua con normalidad y deben buscar otras soluciones.
Entre esas alternativas aparecen las pipas. De acuerdo con el relato presentado, su costo puede situarse entre 30,000 y 60,000 pesos cubanos, un gasto que la propia autora considera fuera del alcance de muchas familias.
Estas cifras corresponden al testimonio ofrecido en el video y no a una tarifa oficial citada en el material.
Abandono y espacios que permanecen cerrados
El recorrido también muestra otra cara del entorno de Guanabo y Boca Ciega.
La youtuber enseña varias viviendas que identifica como propiedades estatales abandonadas, junto a establecimientos cerrados y otros espacios cubiertos por la vegetación.
En otro punto visita una instalación estatal con piscina y varias casas. Según explica, el complejo no parece encontrarse en malas condiciones físicas, pero permanece cerrado.
La autora cuestiona que un lugar de esas características no esté disponible para el público y considera que podría servir como espacio de recreación para los residentes, especialmente para los jóvenes.
También entra brevemente en una farmacia internacional y afirma que encontró poca variedad de medicamentos, con presencia principalmente de pomadas, jarabes y productos similares.
Transporte en Guanabo: pocas alternativas y precios elevados
El transporte ocupa otro segmento importante del recorrido.
La creadora señala que durante buena parte del trayecto no observa guaguas y describe una realidad en la que residentes terminan utilizando triciclos, carros particulares, motos, bicicletas y otros medios alternativos.
Según su experiencia, un viaje en automóvil particular entre Guanabo y Alamar puede llegar a costar 1,000 pesos cubanos por trayecto, por lo que una ida y vuelta podría representar un desembolso de 2,000 pesos.
No se trata de una tarifa oficial, sino de un precio mencionado por la autora a partir de su experiencia en la zona.
Guanabo sigue funcionando pese a las dificultades
El recorrido no muestra un pueblo detenido.
La playa continúa recibiendo visitantes, hay ferias en funcionamiento y negocios que intentan seguir prestando servicios. Precisamente ahí aparece el principal contraste del video.
Por una parte, Guanabo conserva su atractivo como destino de verano. Por otra, quienes viven allí deben adaptarse a problemas de electricidad, agua y movilidad que afectan actividades tan básicas como trabajar, abastecer una vivienda o desplazarse.
La propia creadora aclara que su intención no es exagerar la situación ni convencer al espectador de una conclusión determinada, sino enseñar cómo encontró el lugar donde vive.
El valor del recorrido está precisamente en ese contraste: la playa continúa formando parte del verano habanero, pero la vida cotidiana alrededor de ella refleja dificultades que no desaparecen cuando comienza la temporada vacacional.
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