PRESTON, EL PUEBLO «AMERICANO» EN CUBA QUE TUVO FERROCARRIL, PUERTO Y HOSPITAL Y HOY SOBREVIVE ENTRE RUINAS
En el norte de Mayarí, frente a la Bahía de Nipe, existe un pueblo que oficialmente se llama Guatemala, pero que para muchos cubanos sigue siendo Preston. Su trazado urbano, las casas de madera, las calles identificadas con letras y las ruinas industriales todavía conservan las huellas de una comunidad que durante décadas vivió alrededor de uno de los grandes centros azucareros del oriente cubano.
Un recorrido publicado por Leo’s Travel muestra el contraste entre aquel pasado y el presente. Según el material, Preston llegó a contar con ferrocarril, instalaciones portuarias, aeropuerto, hospital, escuelas, electricidad, acueducto y alcantarillado. El video presenta el lugar no solo como un antiguo batey, sino como una comunidad industrial que desarrolló servicios y una intensa vida económica alrededor del azúcar.
UN PUEBLO QUE CRECIÓ CON EL CENTRAL PRESTON
De acuerdo con la información expuesta en el video, la construcción del Central Preston comenzó en 1905 y la primera zafra tuvo lugar en 1907.
Central y comunidad crecieron prácticamente al mismo tiempo.
La fábrica necesitaba trabajadores y aquella fuerza laboral necesitaba viviendas, transporte y servicios. El resultado fue una estructura urbana donde aparecieron talleres, almacenes, ferrocarril, muelles y diferentes tipos de residencias.
Todavía quedan señales de esa organización.
La Calle A aparece como una arteria fundamental del pueblo, mientras el video recuerda barrios identificados con nombres como Brooklyn, New York y Washington.
Las casas de madera, algunas elevadas sobre pilotes y con corredores, conservan una arquitectura que Leo’s Travel compara con comunidades del sur de Estados Unidos.
El creador sostiene que Preston pudo haber sido uno de los mayores asentamientos de influencia estadounidense establecidos en Cuba. Esa valoración pertenece al reportaje y no se presenta como una clasificación histórica oficialmente reconocida.
DE UN HOSPITAL DE 120 CAMAS AL DETERIORO ACTUAL
Uno de los contrastes más evidentes aparece en el antiguo hospital.
Según los datos citados durante el recorrido, en la década de 1940 la instalación llegó a disponer de 120 camas, además de salones de parto y grandes áreas para operaciones.
Las imágenes actuales muestran un inmueble muy deteriorado.
Para el autor del video, el estado del edificio simboliza una pérdida mucho mayor: la desaparición progresiva de buena parte de la infraestructura que alguna vez acompañó el desarrollo económico de Preston.
Algo parecido sucede frente a las ruinas de la denominada Alta Cocina, un restaurante junto al mar que residentes recuerdan como uno de los establecimientos destacados del antiguo pueblo.
Hoy, la estructura aparece severamente dañada. El propio video atribuye parte de ese deterioro al salitre y al paso del tiempo, mientras lamenta que el lugar no haya sido recuperado.
2002: EL AÑO QUE CAMBIÓ PRESTON
El episodio decisivo llegó con el cierre del central.
El reportaje sitúa ese proceso en 2002, durante la reestructuración de la industria azucarera cubana conocida como Tarea Álvaro Reynoso.
Según testimonios y referencias locales mencionadas por Leo’s Travel, el 3 de junio de 2002 el central habría emitido 93 pitazos antes de comenzar posteriormente su desmantelamiento.
Ese dato procede del relato presentado en el video y no ha sido verificado independientemente por CubaBajoLupa.
Pero el impacto social del cierre ocupa un lugar central en la historia.
Generaciones habían organizado su vida alrededor de la caña, la molienda y las actividades vinculadas con el ingenio. Cuando esa estructura desapareció, no solo se perdieron máquinas y empleos: también se alteraron rutinas familiares, espacios sociales y parte de la identidad de la comunidad.
EL PRESTON DE HOY
Leo’s Travel describe actualmente una comunidad donde los apagones, las dificultades con el acceso al agua potable y los problemas de conectividad condicionan actividades básicas.
Al mismo tiempo, permanecen viviendas históricas, jardines, calles, restos del muelle, antiguas instalaciones y las chimeneas del central.
Esa combinación convierte a Preston en algo más complejo que un conjunto de ruinas.
Es un pueblo habitado que continúa cargando con el recuerdo de una época en la que el trabajo industrial organizaba prácticamente toda su vida.
Y quizás esa sea la razón por la que el nombre oficial nunca terminó de borrar al anterior.
En los documentos dice Guatemala. Pero mientras una familia recuerde dónde trabajó su abuelo, alguien pueda señalar la antigua fábrica o todavía sobreviva la memoria de aquellos trenes y zafras, para mucha gente ese lugar seguirá llamándose Preston.
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